domingo, 17 de mayo de 2009

El PP duda entre relevar a Camps o adelantar elecciones si el caso se agrava

Las miradas del partido se dirigen hacia Rita Barberá, que por ahora se niega.

Elecciones anticipadas o el relevo del presidente valenciano. Destacados miembros del PP han empezado a evaluar cuál es la salida menos dañina para el partido si el caso Camps se agrava. O un relevo por dimisión -como ha hecho en circunstancias bien distintas Manuel Chaves en la Junta de Andalucía-, o la convocatoria anticipada de elecciones a las Cortes Valencianas, una posibilidad que permite el nuevo Estatuto de Autonomía. Aunque el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, imputado por un presunto delito de cohecho, está convencido de que todo acabará en "nada de nada", en el PP ya hay quien piensa que se puede equivocar y que el asunto irá a peor. Como se equivocó cuando aseguraba que no lo iban a imputar.

Costa equipara su imputación a la de Campos, suspendido de militancia.

El PP se ha esforzado estos días en evitar que se abra el debate sucesorio alrededor de Camps, justo en vísperas de la campaña electoral al Parlamento Europeo. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha sido tajante: "El relevo de Francisco Camps como presidente de la Generalitat ni se plantea, y estoy convencida de que el proceso acabará fenomenal". Pero pocos dudan de que el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, recurrirá en primera instancia a la alcaldesa si la situación del caso Camps se complica todavía más.

Otros referentes del PP en la Comunidad Valenciana, como el presidente provincial de Alicante, el zaplanista José Joaquín Ripoll, no dan por cerrada ninguna posibilidad y sólo se limitan a afirmar: "Camps siempre tomará las decisiones que sean mejores para el partido".

A alimentar el escenario de una posible sustitución ha dado pábulo el propio presidente valenciano, que estuvo a punto de poner en marcha, hace sólo dos semanas, una crisis de gobierno con la inclusión de la presidenta de las Cortes valencianas, Milagrosa Martínez, en la candidatura europea del PP. La operación, abortada finalmente, reforzaba el papel del vicepresidente primero del Gobierno valenciano, Vicente Rambla, otro de los nombres que suenan como posible relevo de Camps.

Frente a la situación de incertidumbre política creada por las imputaciones de cohecho, el presidente valenciano ha vuelto a convocar para mañana a los principales cargos del partido a un acto institucional en el Palau de la Generalitat. Un acto que está previsto que se convierta en una muestra de adhesión a Camps en vísperas de que declare como imputado por un delito de cohecho en el Tribunal Superior de Justicia de Valencia.

Camps ha insistido, desde que estalló en febrero el caso Gürtel, en que todo era un montaje, sin lograr rebatir el contenido del sumario y su estrecha relación con el jefe de la trama en Valencia, Álvaro Pérez, El Bigotes. Por ahora, sólo ha apelado a creer en su honradez. Situación que no le ha impedido ser el primer presidente valenciano que resulta imputado.

Rajoy se pronunció ayer por primera vez tras conocerse la condición de imputados de Camps y Costa. En una entrevista en la cadena Cope, el presidente del PP se mostró "absolutamente convencido de que esta situación se va aclarar", aunque no explicó en qué elementos basa su convicción. "Tengo la total certeza de que Camps dice la verdad", remachó.
El secretario general del PP y portavoz en las Cortes Valencianas, Ricardo Costa, optó ayer por copiar el discurso de Camps. Aunque, sorprendentemente, Costa no hizo distinción entre ninguno de los cuatro imputados en la causa del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. "Tengo ganas de poder ir a contar la verdad y aclarar que las acusaciones que se vierten sobre Camps, sobre mí, sobre [el ex vicepresidente Víctor] Campos y [el ex jefe de gabinete de la Consejería de Turismo, Rafael] Betoret son absolutamente falsas e infundadas", dijo Ricardo Costa, pese a que la dirección nacional del PP sólo ha suspendido de militancia a Campos. Betoret no es militante.

JOAQUÍN FERRANDIS - Valencia - 17/05/2009
EL PAÍS

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