martes, 31 de julio de 2012

Humor - Partido Popular gana las elecciones 2011 - (musical)

Este gobierno del PP es el mayor fraude democrático de la historia del estado español

Repasamos las mentiras del PP desde su entrada en el gobierno, en comparación con su discurso político cuando estaba en la oposición. Imposible calificar a este gobierno de otra manera que no sea acusándolo de ser el mayor fraude democrático de la historia del estado español. Es, en consecuencia, un gobierno ilegítimo, por ilegitimidad sobrevenida, contra el que el pueblo tiene derecho a rebelarse. Esto no se toleraría en una verdadera democracia...

De cuando Cospedal rechazaba La Amnistía Fiscal que hoy propone Montoro (07/06/2010)

lunes, 30 de julio de 2012

Publicidad con culo de pectoral

Por pelotas

Vía Muy Interesante

Peridis y la Transparencia del PP

domingo, 29 de julio de 2012

COCA DE LLARDONS del día de San Juan

Pierde Kilos

Cocina Ligera

Bizcochitos Alaska de merengue

Cocina Ligera

sábado, 28 de julio de 2012

Bacalao espiritual

Cocina Ligera

Pasta y Angulas al ajillo con tomates secos

Cocina Ligera

Gazpacho


Rebuscando cosas sobre el gazpacho, he encontrado en el libro "La cocina andaluza" de Miguel Salcedo Hierro, este delicioso soneto que no me resisto a transcribiros :

Se machacan de un ajo cuatro dientes
con sal, miga de pan, huevo y tomate,
y en aceite de oliva bien se bate
majando con los ritmos convenientes.

Se junta el agua con los ingredientes
para que, así, la masa se dilate
y se echan al conjunto, por remate,
chorrillos de vinagre intermitente.

Cuando quede diluida bien la pasta,
afile el colador su noble casta
y, para guarnecer plato tan fino,

démosle ya su peculiar acento,
echándole trocitos de pimiento,
de cebolla, de pan y de pepino.

Miguel Salcedo Hierro

viernes, 27 de julio de 2012

El código de barras

Vía Muy Interesante

Dubai edificios en la niebla

El Rey del Mar - L61 Juan Carlos I

Vía Muy Interesante

jueves, 26 de julio de 2012

Stop Motion T-Shirt War


Stop Motion T-Shirt War - Watch more Funny Videos

Patadon en los huevos...

Sports Videos, News, Blogs

Eso es lo que sucede si una caja de basura cae en un lago del volcán


Eso es lo que sucede si una caja de basura cae en un lago del volcán
"La prueba se realizó con una caja de desechos del campamento (en gran parte de alimentos se basa) en una bolsa de basura. 30 kg de peso, estimados Tamaño 60x60x60cm. Altura de caída, unos 80m. El lago de lava reacciona violenta fountaining la actividad, presumiblemente, en parte debido al vapor que se produce a partir de la materia orgánica."

miércoles, 25 de julio de 2012

El ROTO y la Crisis

EL PAÍS

El PP y sus eslogan

El Roto y la Crisis

EL PAÍS

martes, 24 de julio de 2012

Erguido en los putts largos

Elaborar mi curriculo

Vía Muy Interesante

En busca del putter perfecto

domingo, 22 de julio de 2012

Un Dios salvaje

Titulo original: Carnage
Dirección: Roman Polanski
País: Alemania, Francia, Polonia
Año: 2011
Duración: 79 min.
Género: Drama
Guión: Roman Polanski, Yasmina Reza
Producción: Saïd Ben Saïd y Oliver Berben
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Pawel Edelman
Montaje: Hervé de Luze
Vestuario: Milena Canonero
Estreno en España: 2011-11-18
Reparto: Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly
No me importa reconocerlo: soy un blandengue. Cuando veo algo que artísticamente me emociona, me toca, me convierto en gelatina. O en flan, lo que prefieras. Los trazos de Monet, las cadencias de Mozart, las evoluciones de Beethoven, o las curvas de Rodin, todo ello consigue que sienta una admiración casi ceremonial, un respeto tan íntimo y profundo, que se me saltan las lágrimas. En el séptimo arte, desgraciadamente, no suelo sentir este sentimiento, salvo en pocas ocasiones. Normalmente el mensaje audiovisual se ha prostituido hasta tal punto, que es muy difícil reconocer elementos artísticos más allá de la diversión (mono) temática. Hace poco pude contemplar extasiado la maestría de Von Trier en "Melancolía" y ahora me encuentro otra de esas pequeñas joyas que suelen pasar desapercibidas por la cartelera. Claro que tratándose de Polanski, debería haberme supuesto el calado de la película, que en principio no era más que una modesta adaptación de una obra teatral de Yasmina Reza del mismo nombre. Y no es más que cuatro personas metidas en un apartamento, discutiendo de un suceso que, fortuitamente, les ha unido: el hijo de una de las dos parejas le ha partido literalmente la cara al hijo de la otra con un palo, fracturándole dos dientes. Ese pretexto es suficiente para que el texto de Reza destape la Caja de Pandora de una sociedad hipócrita y políticamente correcta, un mundo donde todo el mundo ha de ser solidario, ha de tener empatía, ha de ser amable... La elección del cuarteto protagonista también debería haberme hecho sospechar que iba a ser un verdadero "tour de force" entre cuatro titanes de la actuación, a cuál mejor. Claro que en mi caso, tenía la experiencia previa de Eric Rohmer y su "anti-cine" (o lo que es lo mismo, poner la cámara sobre un trípode y dejar que los actores se muevan por delante y hablen hasta que harten al mismísimo Cristo...); pero Polanski es capaz de convertir un espacio cerrado en un sorprendente microcosmos, un caldo de cultivo fascinante donde las personalidades van evolucionando en una suerte de un "Gran Hermano", pero sin edredones, debates, cuernos, calentones y concursos telefónicos. Simplemente, mirar. Como en un microscopio, levantando capa por capa todas y cada uno de los condicionantes morales que suelen imponerse en la sociedad "civilizada" (tranquilo, que también hay tiempo de darle un repasito al tercer mundo, y a la falsaria actitud que los países ricos tienen con ellos...). Y no cabe duda que no es necesaria ninguna escatología más que asomarse de verdad al alma humana para ver con toda la crudeza el auténtico semblante del ser humano: egoísta, hedonista, despreocupado e irracional. Impulso por impulso. Resulta deslumbrante comprobar la agilidad narrativa que Polanski aún conserva intacta para hipnotizar con el desgarrador texto teatral, creando una cinta realmente incómoda de ver y en la que en mayor o menor medida, todos nos veremos reflejados. Si además todo esto es capaz de realizarlo de modo que no mires el reloj ni en un solo momento de toda la proyección, entonces es para observarlo todo como si fuera un raro ritual místico, con un respeto ceremonial digno del mayor de los virtuosos en cualquier disciplina artística. Desde ya, un clásico imprescindible.

por Federico Casado Reina

Magnetismo – Guy de Maupassant (1882)


Era al final de una cena de hombres, a la hora de los interminables cigarros y de las incesantes copitas, en medio del humo y el cálido torpor de las digestiones, en el ligero trastorno de las cabezas tras tanta comida y licores absorbidos y mezclados.
Se habló de magnetismo, de los espectáculos de Donato y de las experiencias del doctor Charcot. De pronto, aquellos hombres escépticos, amables, indiferentes a toda religión, se pusieron a contar hechos extraños, historias increíbles pero reales, afirmaban, cayendo bruscamente en creencias supersticiosas, aferrándose a ese último resto de lo maravilloso, convertidos en devotos de ese misterio del magnetismo, defendiéndolo en nombre de la ciencia.
Sólo uno sonreía, un muchacho vigoroso, gran perseguidor de muchachas y cazador de mujeres, cuya incredulidad hacia todo estaba tan fuertemente anclada en él que no admitía ni la más mínima discusión.
No dejaba de repetir, riendo burlonamente:
—¡Tonterías! ¡Tonterías! ¡Tonterías! No discutiremos de Donato, que es simplemente un hábil prestidigitador lleno de trucos. En cuanto al señor Charcot, del que se dice que es un notable sabio, me da la impresión de estos cuentistas tipo Edgar Poe, que terminan volviéndose locos a fuerza de reflexionar sobre extraños casos de locura. Ha constatado fenómenos nerviosos inexplicados y aún inexplicables, avanza por ese mundo desconocido que explora cada día, e incapaz de comprender lo que ve, recuerda quizá demasiado las explicaciones eclesiásticas de los misterios. Querría oír hablar de otras cosas completamente distintas de lo que todos ustedes repiten.
Hubo alrededor del incrédulo una especie de movimiento de piedad, como si hubiera blasfemado en medio de una reunión de monjes.
Uno de los reunidos exclamó:
—Sin embargo, hubo un tiempo en que se produjeron milagros.
Pero el otro respondió:
—Lo niego. ¿Por qué ya no los hay?
Entonces cada uno aportó un hecho, presentimientos fantásticos, comunicaciones de almas a través de grandes espacios, influencias secretas de un ser sobre otro. Y afirmaban su veracidad, declarándolos hechos indiscutibles, mientras el negador empedernido repetía:
—¡Tonterías! ¡Tonterías! ¡Tonterías!
Finalmente se levantó, arrojó su cigarro y, con las manos en los bolsillos, dijo:
—Bien, yo también voy a contarles dos historias, y luego se las explicaré. Aquí están:
—En el pequeño pueblo de Entretat, los hombres, todos marineros, van cada año al banco de Terranova a pescar el bacalao. Una noche, el hijo pequeño de uno de esos marinos se despertó sobresaltado gritando que su —papá había muerto en el mar—. Se calmó al pequeño, que al poco tiempo se despertó de nuevo gritando que —su papá se había ahogado—. Un mes más tarde se supo que efectivamente su padre había muerto tras ser arrastrado por un golpe de mar. La viuda recordó entonces cómo se había despertado el niño. Se gritó milagro, todo el mundo se emocionó, se comprobaron las fechas, y se halló que el incidente y el sueño coincidían más o menos; de ahí se llegó a la conclusión de que se habían producido la misma noche, a la misma hora. He aquí un misterio del magnetismo.
El narrador se interrumpió. Entonces uno de los oyentes, muy emocionado, preguntó:
—¿Y usted puede explicar eso?
—Perfectamente, señor, he hallado el secreto. De hecho me sorprendió e incluso me azaró vivamente; pero entienda, yo no creo por principio. Del mismo modo que los demás empiezan por creer, yo empiezo por dudar; y cuando no comprendo en absoluto, sigo negando toda comunicación telepática de las almas, seguro de que mi propia inteligencia podrá explicarla. Bien, busqué, busqué, y a fuerza de interrogar a todas las mujeres de los marinos ausentes, terminé por convencerme de que no pasaban ocho días sin que una de ellas o uno de sus hijos soñara y anunciara al despertar que su —papá había muerto en el mar—. El horrible y constante temor de este accidente hace que se hable constantemente de él, que se piense en él sin cesar. Y, si una de estas frecuentes predicciones coincide, por un azar muy simple, con una muerte, se grita de inmediato milagro, ya que se olvida de pronto todos los demás sueños, todos los demás presagios, todas las demás profecías de desgracia que se han quedado sin confirmar. Yo, por mi parte, he tomado en consideración más de cincuenta de ellas cuyos autores, ocho días más tarde, ni siquiera las recordaban. Pero si el hombre había muerto realmente, el recuerdo se despertaba de inmediato, y se celebraba la intervención de Dios según algunos, del magnetismo según otros.
Uno de los fumadores declaró:
—Es justo lo que usted dice, pero veamos su segunda historia.
—¡Oh! Mi segunda historia es muy delicada de contar. Me ocurrió a mí personalmente, así que desconfío un poco de mi propia apreciación. Nunca se es equitativamente juez y parte. En fin, ahí va.
—En mis relaciones mundanas había una joven en la que yo no pensaba en absoluto, que nunca había observado atentamente, a la que jamás había echado el ojo encima, como se dice.
—La clasificaba entre las insignificantes, pese a que no era en absoluto fea; en fin, me parecía que tenía unos ojos, una nariz, una boca, unos cabellos indeterminados, toda una fisonomía apagada; era uno de esos seres en los cuales no se piensa más que por azar, sobre los cuales el deseo pasa de largo.
—Sin embargo, una noche, mientras escribía unas cartas en un rincón junto al fuego antes de meterme en la cama, sentí en medio de este aluvión de ideas, de esta procesión de imágenes que rozan tu cerebro cuando permaneces unos instantes sumido en la ensoñación, con la pluma en el aire, una especie de pequeño soplo que rozó mi espíritu, un muy ligero estremecimiento de mi corazón, e inmediatamente, sin razón alguna, sin el menor encadenamiento de pensamientos lógicos, vi con claridad, vi como si la estuviera tocando, vi de pies a cabeza, y sin ningún velo, a esa joven en la que jamás había pensado más de tres segundos consecutivos, el tiempo que su nombre cruzaba mi cabeza. Y de pronto descubrí en ella un montón de cualidades que jamás había observado, un encanto dulce, una lánguida atracción; despertó en mí esa especie de inquietud de amor que te hace perseguir a una mujer. Pero no pensé en ello demasiado tiempo. Me acosté, me dormí. Y soñé.
—Todos ustedes han tenido sueños singulares, ¿verdad?, que los convierten en dueños de lo imposible, que les abren puertas infranqueables, alegrías inesperadas, brazos impenetrables.
—¿Quién de nosotros, en estos sueños turbados, nerviosos, jadeantes, no ha tenido, abrazado, acariciado, poseído con una agudeza de sensaciones extraordinaria, a aquélla que ocupaba su imaginación? ¡Y habrán observado qué delicias sobrehumanas aportan la buena fortuna de estos sueños! ¡En qué locas embriagueces nos arrojan, con qué fogosos espasmos nos conducen, y qué ternura infinita, acariciante, penetrante, infunden en el corazón hacia aquella que se tiene, desfallecida y cálida, en esa ilusión adorable y brutal que parece una realidad!
—Sentí todo esto con una inolvidable violencia. Aquella mujer fue mía, tan mía que la tibia dulzura de su piel quedó en mis dedos, el olor de su piel quedó en mi cerebro, el sabor de sus besos quedó en mis labios, el sonido de su voz quedó en mis oídos, el círculo de su abrazo alrededor de mis riñones, y el encanto ardiente de su ternura en toda mi persona, mucho tiempo después de mi exquisito y decepcionante despertar.
—Y tres veces más, aquella misma noche, el sueño se repitió.
—Llegado el día, ella me obsesionaba, me poseía, me llenaba la cabeza y los sentidos, hasta tal punto que no pasaba ni un segundo sin que pensara en ella.
—Finalmente, sin saber qué hacer, me vestí y fui a verla. En su escalera temblaba de emoción, mi corazón latía alocado: un vehemente deseo me invadía desde los pies hasta los cabellos.
—Entré. Ella se levantó, envarada, apenas oyó pronunciar mi nombre; y de pronto nuestros ojos se cruzaron con una sorprendente fijeza. Me senté.
—Balbuceé algunas banalidades que ella no pareció escuchar. Yo no sabía ni qué hacer ni qué decir; entonces, bruscamente, me arrojé sobre ella, la aferré entre mis brazos; y todo mi sueño se hizo realidad tan aprisa, tan fácilmente, tan locamente, que de pronto dudé de estar despierto… Ella fue mi amante durante dos años.
—¿Qué conclusión saca de esto? —preguntó una voz.
El narrador parecía dudar.
—Llego a la conclusión… ¡llego a la conclusión de una coincidencia, por Dios! Y además, ¿quién sabe? Quizá hubo una mirada de ella que jamás observé y que me llegó esa tarde por uno de estos misteriosos e inconscientes giros de la memoria que nos traen a menudo cosas olvidadas por nuestra consciencia, que nos han pasado desapercibidas delante de nuestra inteligencia.
—Todo lo que usted quiera —concluyó uno de los comensales—, ¡pero si no cree en el magnetismo después de esto, es usted un ingrato, mi querido señor!
FIN

Qué harías con un minuto de vida

sábado, 21 de julio de 2012

Skier Buried In Avalanche

Sports Buzz Amazing, claustrophobia-inducing video of a skier getting buried in an avalanche, then dug out by his friends. His helmet-cam starts seeing daylight again at 6:06 (so you'll eventually want to skip some stuff in the middle). He's OK, but it's pretty harrowing to watch.

Conrad Maldives Rangali Island, Hilton's hotel

Vía Muy Interesante

Mirage Boardshort 2 - Feature Video

viernes, 20 de julio de 2012

Catedral de Burgos

Burgos panorámico

Burgos amaneciendo

jueves, 19 de julio de 2012

Buen invento para la piscina...

Vía Muy Interesante

Aprende a decir "Estartap"

Vía Muy Interesante

Abrazo de agua

miércoles, 18 de julio de 2012

Pila de combustible para 2015

Vía Muy Interesante

Piel multitáctil

Vía Muy Interesante

Pasar la noche resguardado en el campo

Vía Muy Interesante

martes, 17 de julio de 2012

lunes, 16 de julio de 2012

EL CORAZÓN EMPIEZA BAJO TIERRA...

El corazón empieza bajo tierra,
pero acaba en tus labios y en los míos.
La muerte entonces duda en las cornisas
y una convalecencia de ojos largos
desprende las arrugas del temblor.

No hay que negar que eso nos salva,
pero entre tantas cosas tan perdidas
no es posible aceptar la salvación.

Y las manos, sin darse cuenta aprenden
el gesto incorregible
de volver a enterrar el corazón.

Roberto Juarroz

Rosa hiperbólica

Va la carreta bamboleante
por el camino, sobre una foz,
el can al flanco va jadeante,
dentro de una sombra canta sin voz:

     -Soñé laureles, no los espero,
y tengo el alma libre de hiel.
¡No envidio nada, si no es dinero!
¡Ya no me llama ningún laurel!
      Pulsan las penas en la ventana,
vienen de noche con su oración,
más aún alegran en la mañana
los gorriones de mi balcón.
      Echéme al mundo de un salto loco,
fui peregrino sobre la mar ,
y en todas partes pecando un poco,
dejé mi vida como un cantar.
      No tuve miedo, fui turbulento,
miré en las almas como en la luz.
Di mi palabra con mi alma al viento,
como una espada llevo mi cruz.
       Yo marcho solo con mis leones
y la certeza de ser quien soy.
El diablo escucha mis oraciones.
Canta mi pecho: ¡Mañana es hoy!
        Va la carreta bamboleante,
por el camino, sobre una foz,
el can al flanco va jadeante
dentro una sombra canta sin voz.

Ramón María del Valle-Inclán

RETORNOS DEL AMOR RECIÉN APARECIDO

Cuando tu apareciste, 
penaba yo en la entraña más profunda 
de una cueva sin aire y sin salida. 
Braceaba en lo oscuro, agonizando, 
oyendo un estertor que aleteaba 
como el latir de un ave imperceptible. 
Sobre mí derramaste tus cabellos 
y ascendí al sol y vi que eran la aurora 
cubriendo un alto mas en primavera. 
Fue como si llegara al más hermoso 
puerto del mediodía. Se anegaban 
en ti los más lucidos paisajes: 
claros, agudos montes coronados 
de nueve rosa, fuentes escondidas 
en el rizado umbroso de los bosques. 
Yo aprendí a descansar sobre sus hombros 
y a descender por ríos y laderas, 
a entrelazarme en las tendidas ramas 
y a hacer del sueño mi más dulce muerte. 
Arcos me abriste y mis floridos años 
recién subidos a la luz, yacieron 
bajo el amor de tu apretada sombra, 
sacando el corazón al viento libre 
y ajustándolo al verde son del tuyo. 
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo 
que no penaba en una cueva oscura, 
braceando sin aire y sin salida. 
Porque habías al fin aparecido.

Rafael Alberti

domingo, 15 de julio de 2012

AQUÍ


Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
para ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No la encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

Pedro Salinas

EXPLICO ALGUNAS COSAS

PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio 
de Madrid, con campanas, 
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía 
el rostro seco de Castilla 
como un océano de cuero.
                                      Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes 
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
                                                        Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
                               Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
                                                   Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías, 
aglomeraciones de pan palpitante, 
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua 
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles, 
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
                        pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas, 
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces, 
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas, 
bandidos con frailes negros bendiciendo 
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños 
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría, 
piedras que el cardo seco mordería escupiendo, 
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre 
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola 
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta, 
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo 
en vez de flores, 
pero de cada hueco de España 
sale España, 
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos, 
pero de cada crimen nacen balas 
que os hallarán un día el sitio 
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía 
no nos habla del sueño, de las hojas, 
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles, 
venid a ver la sangre 
por las calles!

por Pablo Neruda

ÉSA ES TU PENA

Ésa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no   existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si las roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre ni al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio,
sepúltala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.

por Olga Orozco

¿Qué añadir a un poema como este? La poeta argentina Olga Orozco lo incluyó en En el revés del cielo, el libro que publicó en 1987, cuando tenía 67 (había nacido en 1920 y murió en 1999). Ella misma habló de la suya como de una voz ronca y llorada, y salvo esa voz (en el sentido físico) el resto de su mundo sigue vivo en el volumen de 500 páginas que la editorial Adriana Hidalgo acaba de publicar con su Poesía completa (en edición de Ana Becciú y con prólogo de Tamara Kamenszain).

Se ha dicho tantas veces de un libro que es un acontecimiento que esta vez nos lo ahorramos. Solo diremos que ese volumen contiene los poemarios que Orozco publicó en vida más los Últimos poemas que dejó listos antes de ingresar en la clínica bonaerense en la que murió. Diremos también que en esos libros están muchos de los versos más enigmáticos escritos en español a lo largo del siglo XX. El enigma de la poesía de Olga Orozco reside, paradójicamente, en que es diáfanamente clara sin dejar de ser un misterio, ¿diremos que una hechicería? Su irracionalismo –surrealismo para los escolásticos- nunca es de manual: viene del reverso oscuro de la realidad sensorial, pero llega sin automatismos de ninguna clase; a punto siempre de perder su sentido y sin perderlo nunca.

El volumen de Adriana Hidalgo incluye también tres textos en prosa que bien podrían funcionar como poética más que, según reza el título del primero, como autobiografía. “Mis amigos me temen porque creen que adivino el porvenir”, se lee allí. “A veces me visitan gentes que no conozco y que me reconocen de otra vida anterior. ¿Qué más puedo decir? ¿Qué soy rica, rica con la riqueza del carbón dispuesto a arder?” Es cierto, hay libros que son un acontecimiento, otros son una hoguera. Cuidado con el fuego.

Olga Orozco es muy superior a los poetas comerciales y populares (o poetas de marca) como Neruda, Benedetti, Cardenal, que acaparan toda la atención y la publicidad. Olga era amiga de otra gran poeta: Alejandra Pizarnik. Ambas eran poetas autenticas que no buscaban ni notoriedad, ni premios literarios, sino la esencia de la poesía, que no hace recurso de la retórica o la grandilocuencia. En la gran poesía siempre están ausentes el sentimentalismo y la ideología, que es lo que más vende. El marketing y la vanidad del autor dominan el arte, la literatura y el cine.

sábado, 14 de julio de 2012