lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo


Los de la Puerta del Sol


Cordero lechal asado


“Cordero lechal asado en horno eléctrico casero

0.- Hacerse con un Corderito Lechal de la máxima calidad y con un peso no superior a los 5 o 6 kilos en canal.
1.- Untar el cordero con un poco de vinagre aplicado con las manos sobre toda su superficie. Solo con las manos mojadas en vinagre, no pasarse con chorros de vinagre.
2.- Marcar los cortes del lechazo (o pedazos que se van a servir) en crudo con un cuchillo, pero sin llegar a cortarlos del todo, es decir sin separarlos uno de otro, solo marcar el corte.
3.- Colocarlo en una fuente de asar, si es barro mejor pero no importa si es de porcelana o Duralex o una de las propias del horno. Debe colocarse con la parte del interior del cordero hacia arriba. Y sin sal. Ésta se la pondremos en el momento oportuno, pero de momento lo asaremos sin gota de sal.
4.- Precalentar el horno 10 o 15 minutos a 180 grados centígrados  Si no tiene medidor de temperatura el horno, venden unos termómetros muy baratos que cumplen esa misión.
5.- Cuando el horno esté precalentado meter la fuente o bandeja con el cordero y bajar la temperatura del horno a 160 grados (esto es muy importante). Esos 160 grados serán la temperatura del asado durante TODO EL PROCESO. No subir esa temperatura nunca excepto si fuera necesario en los 10 últimos minutos para gratinar la piel si no lo estuviera ya.
6.- A los 10 o 15 minutos de estar asándose el cordero, abrir el horno y echarle por encima un buen vaso de agua. Cerrar y dejar en el horno a 160 grados durante una hora u hora y media más, antes de proceder a darle la vuelta.
7.- Cuando el asado lleve una hora y cuarto o una hora y media, depende de hornos, abrir el horno y dar la vuelta al cordero poniendo, ahora sí, la parte exterior del cordero, la de la piel, hacia arriba. Si vemos que está un poco seco añadirle otro vaso de agua.
El proceso de darle la vuelta al cordero hacerlo fuera del horno y mantener éste cerrado para que no pierda temperatura. Mantener siempre los 160 grados.
8.- A partir de este momento vigilar el asado de manera que veamos cómo va. Debe de estar al menos una hora y cuarto u hora y media más asándose. Si al cabo de esas dos horas y media en total, tiempo obligado para el asado, viéramos que la piel no está lo suficientemente dorada, subir la temperatura del horno a 190 grados y dejarlo unos diez minutos para que se dore bien o al gusto de los comensales. Si necesitara más agua ponérsela sin temor.
Si el cordero estuviera tres horas asándose hasta alcanzar su punto justo, sería mejor aún, pero cuidadito no se nos reseque por querer cumplir con las 3 horas.

El momento ideal para la sal es al sacarlo del horno una vez asado o aún mejor poner en la mesa unos saleritos y que cada cual le ponga la sal que le apetezca antes hincarle el diente.

Nota:
Como ven el proceso dura unas tres horas o tres hora y media entre el asado (dos y media a tres) y los preparativos (media hora).
Consejos:
-      Comerlo justo cuando acabe de asarse. Esperar y que se enfríe o se pase sería delictivo. Para comer a las 15h comenzar a hacerlo sobre las 11h 30’.
-      Una simple ensalada de cebolleta o cebolla tierna con lechuga es el acompañamiento ideal y no debe faltar.

Si siguen esos simples pasos se chuparán los dedos.

La mejor tajada es sin duda escápula o clavícula del animal, también llamada en otras especies “la tajada del cazador” y sobre todo la del lado derecho que es el lado por el que se echa el cordero a dormir y por ello queda como más maceradita y tiernecita.

Suerte amigos. Tengo la boca hecha agua voy a beber un poquito para que se me pase.

Sencillamente genial


Querido Santa Klaus


domingo, 30 de diciembre de 2012

Scuter que cabe en 1 m2

Vía Muy Interesante

Rajoy y Merkel


¿Qué pasaría si hubiera dos soles?

Vía Muy Interesante

sábado, 29 de diciembre de 2012

Perder el Virgo

Vía Muy Interesante

Organizador de cables

Opiniones sobre la Ley Hipotecaria

viernes, 28 de diciembre de 2012

jueves, 27 de diciembre de 2012

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Now You See Me - Official Trailer (HD)

Políticos y el dinero

La luna corto animacion..


Publicado el 30/10/2012 Por xUnit212 Un corto maravilloso hecho por Pixar Animation Studios titulado: "La Luna".

martes, 25 de diciembre de 2012

¿Se puede cocinar con un iPad?

Feliz Navidad

EL REGALO DE CUMPLEAÑOS


Hija: Dime Papá, aún no te he preguntado: ¿Que tal con el nuevo IPad que te regale por tu cumpleaños?.
Padre: Bien 
Hija: ¿Te aclaras con las aplicaciones?
Padre: ¿Qué aplicaciones?
Padre: ¿Qué pasa?

Pincha en el enlace:



lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad


Dinner for One - Full Color - German/English - Part 1 and Part 2

Feliz Navidad

Feliz Navidad a todo el Mundo

domingo, 23 de diciembre de 2012

Érase una vez... Johnny Depp


No he vuelto a ver a ese muchacho triste, lánguido en una ausencia de la que ni él se daba cuenta. Su propia ausencia. La primera vez que me habló de su vida fue para explicarme por qué no tenía sombra, me dio un beso en la boca, apretado, como de niño, y siguió mirando el mar con una mano tapando su ojo izquierdo.
Yo acababa de graduarme de la escuela de enfermería cuando llegué a esa clínica para adictos; me enviaron a cuidarlo. Mi labor era acompañarlo, que conversara con él. Pero no me hablaba, sólo decía sí, no, y requería pequeñas cosas: un vaso con agua, un libro. Así que yo disfrutaba de la playa, junto a su silencioso paseante. 

Leí su expediente, había pasado ya por los valles más remotos y oscuros de la heroína. No sé cómo seguía vivo. Estaba claro que no quería vivir: sobredosis, líos con la justicia, varios intentos de suicidio; comencé a preguntarme a quién le importaba tanto salvarlo, quién pagaba la cuenta de la clínica, la más exclusiva, la más cara. Nadie lo visitaba. 

El doctor Van der Graff se encargaba de la psicoterapia. Una mañana en que Johnny –sólo a este nombre respondía– nadaba en la alberca, el doctor se me acercó para preguntarme si alguna vez Johnny hablaba conmigo. Le dije que no, y no pude evitar preguntarle si creía que tenía daño cerebral. Mírelo –señaló con la barbilla a Johnny, que daba lentas brazadas bajo el agua–, él no es la persona que usted y yo vemos. Es un actor llamado Johnny... Johnny Depp. Él lo cree de veras. Mientras el doctor describía sus teorías de la personalidad múltiple, Johnny llegó a la orilla de la piscina, se limpió la cara, sacudió sus largos cabellos y me miró. Su mirada era una bandada de aves negras volando hacia mí. 

–Tú crees que eres un actor– le dije, para provocarlo. No resultó. Me sonrió con los labios apretados, condescendiente. Volvió a su contemplación del mar. Entonces le dije una mentira: Si quieres, podríamos subir a uno de esos veleros que a veces se ven, lejos. Johnny cambió su sonrisa por una expresión concentrada, como si estudiara la palabra que iba a decir. Al final continuó silencioso, pero ya en su mirada había un desasosiego que yo interpreté como el principio de algo, un avance; lo acompañé a merendar y lo dejé en su habitación. 

Días después tuvo un ataque de ansiedad, pero la crisis no fue tan severa, no como las anteriores, me dijeron. Al fin una tarde quiso salir otra vez a caminar junto al mar, iba despacio y me dejaba andar a su lado, antes él siempre iba adelante; de vez en cuando se volvía para descubrir sus huellas, parece que esto le daba un placer enorme. Súbitamente me detuve, estaba asustada: Johnny no tenía sombra. La mía se alargaba, resistía sobre la espuma que dejaban las olas en nuestros pies, seguía allí, pero él, él no tenía sombra. Se lo dije lo más tranquila que pude cuando me miró interrogante. Entonces se acercó y me dio aquel beso precipitado y distraído. No supe qué decir. Johnny se tapó el ojo izquierdo, como para ver algo en el horizonte, luego siguió caminando y yo preferí ir detrás. 

Esos largos paseos terminaban junto a unos peñascos que recibían un abrazo sosegado de mar. Ahí se sentaba él. Con un ademán me pidió que me sentara a su lado. Crees que estoy loco, ¿verdad?, me preguntó. Le dije que no. Estoy solo, añadió. Volví a decirle lo de la sombra. Las estrellas no tienen sombra, fue su respuesta. Y me contó cómo la perdió: Mientras filmábamos El sueño de Arizona.... ¿la viste? Con Faye Dunaway y Lili Taylor. Debes verla. Un día en el que no filmamos fui a ver a un sabio indio, un viejo. Me dijo que yo vivía con miedo de mi sombra. Y me la quitó para quitarme el miedo. Pero no hay por qué angustiarse, no vaga por ahí, la tengo adentro, ¿entiendes? Adentro. Con un dedo señaló las venas de sus brazos, las cicatrices de las agujas y la ansiedad.

Su cabello negro, lacio, casi llegaba hasta sus hombros. Un mechón le cubría media cara. Estaba delgado, comía poco. También un poco ojeroso, pálido, moreno pálido. La barbilla tenía un trazo decidido, varonil, duro. Su sonrisa era tímida. Y en sus ojos había una tristeza, sí, de ave negra. Johnny se dejaba observar. Me di cuenta de que me gustaba mucho lo que estaba viendo, así que puse mis ojos en el mar. ¿Qué pasa en esa película, El sueño de quién?, le pregunté. Es una película retorcida, ¿sabes? Me gustan esas cintas, son mis favoritas. Faye es una mujer que sueña con volar. Lili, la hija de Faye en la historia, sueña con reencarnar en una tortuga. ¿Y tú?, pregunté, ¿cuál era tu sueño? Johnny no contestó. El viento se perdía en sus cabellos, se llevó las manos a las sienes y dijo: estoy cansado. Regresamos.

Van der Graff estaba cerrando el expediente de Johnny, iba a darlo de alta; cuando anotaba sus conclusiones volvió a preguntarme si Johnny me contaba algo. Le dije que el otro día habíamos conversado sobre una de sus películas. El doctor arqueó las cejas: ¿sus películas...?, preguntó taladrándome con sus ojos fríamente azules. Esa tarde la jefa de enfermeras me anunció que Johnny se iría a la mañana siguiente, que ya estaba "limpio". El resto del día me sentí muy irritable. Busqué al doctor Van der Graff y le confesé lo de la sombra. Se encogió de hombros y me dijo que a veces la gente tiene ilusiones, supersticiones... en fin, que el caso de Johnny estaba cerrado. A la hora acostumbrada salí con Johnny a caminar. Era una tarde fría, así que él llevaba una frazada blanca sobre los hombros, su andar meditabundo me irritó aun más. No decía nada, no iba a despedirse. Se iría y ya. Me detuve. Él sintió sus pasos solos y se volvió a mirarme. Se quitó de los hombros la frazada y me la dio. El velero, murmuró, toma esta vela para tu velero...

Desde la ventana de su habitación vacía, vi a Johnny marcharse en una limusina negra, como ésas en las que viajan las estrellas de Hollywood. Las estrellas sin sombra.

Socorro Venegas, México © 1998

Regalo para Blogueros

Samuel Rego

DIEGO CIGALA - Amar y vivir

sábado, 22 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

Un 1 libra de pescado, el Mercado de Queens, Upton Park, Londres E13


Este tío es una leyenda. No estoy seguro si vende mucho pescado, pero sin duda entretiene a la buena gente del este de Londres. Capturado en el día del partido, West Ham v Lectura. Ven y mira, un pez libras!

Mine Kafon

Mine Kafon | Callum Cooper from Focus Forward Films on Vimeo.

How Do You Get 80-Feet Of Mast Under A 65-Foot Bridge?

jueves, 20 de diciembre de 2012

Forges y los Recortes

EL PAÍS

Gatito

El Roto y los principios

EL PAÍS

miércoles, 19 de diciembre de 2012

El Golf en Segway

Vía Muy Interesante

Diccionario del Sexo

Vía Muy Interesante

Competencia Espermática

Vía Muy Interesante

martes, 18 de diciembre de 2012

lunes, 17 de diciembre de 2012

Escultura alfabética

El Norte no tiene Sur

Vía Muy Interesante

El MINI correcaminos

Vía Muy Interesante

domingo, 16 de diciembre de 2012

El amor ascendía entre nosotros...

El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
 
El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada.
Fueron pétreos los labios.
 
El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.
 
Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.
 
Miguel Hernández

El Mar

Qual è l'incarnato dell`onda?
                                       Valerio Magrelli
 
¿Qué es en definitiva el mar?
¿por qué seduce? ¿por qué tienta?
suele invadirnos como un dogma
y nos obliga a ser orilla
 
nadar es una forma de abrazarlo
de pedirle otra vez revelaciones
pero los golpes de agua no son magia
hay olas tenebrosas que anegan la osadía
y neblinas que todo lo confunden
 
el mar es una alianza o un sarcófago
del infinito trae mensajes ilegibles
y estampas ignoradas del abismo
trasmite a veces una turbadora
tensa y elemental melancolía
 
el mar no se avergüenza de sus náufragos
carece totalmente de conciencia
y sin embargo atrae tienta llama
lame los territorios del suicida
y cuenta historias de final oscuro
 
¿qué es en definitiva el mar?
¿Por qué fascina? ¿por qué tienta?
es menos que un azar / una zozobra /
un argumento contra dios / seduce
por ser tan extranjero y tan nosotros
tan hecho a la medida
de nuestra sinrazón y nuestro olvido
 
es probable que nunca haya respuesta
pero igual seguiremos preguntando
¿qué es por ventura el mar?
¿por qué fascina el mar? ¿qué significa
ese enigma que queda
más acá y más allá del horizonte?
 
Mario Benedetti

VEN, MADRE, A DESCANSAR...

Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos
hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños,
a la luz de luciérnagas y de áureos escarabajos
y la mágica ayuda de esos seres pequeños,


los gnomos, que se visten con trajes escarlata
y brotan cuando alumbran las primeras estrellas,
que usan zapatitos con hebillas de plata
sin dejar en el musgo la marca de sus huellas.


Cantarán para ti la cigarra y el grillo,
ocultos entre hiedras, glicinas o jazmines.
Y con las hojas muertas haremos un castillo


con muros almenados en oro y amarillo,
hasta que se deshaga por sobre los jardines
(en tanto la cabeza sobre mi hombro inclines).


Marilina Rébora

sábado, 15 de diciembre de 2012

Balcandalahuali, por Samuel Rego


www.samdosam.blogspot.com
Si queréis disfrutar entrar en ese enlace y descubrir a Samuel REGO autor entre otras maravillas de Balcandalahuali

ADIÓS

Decirte adiós, en el abismo de la obscuridad
me hace recordar....
todo cuanto pudiste herirme!
Decirte adiós en el filo de la obscuridad
me hace recordar.....
mi inocencia de niña abandonada!
decirte adiós en el abismo de la obscuridad
me hace recordar
las páginas que tu mano desgarró de mi vida!
Decirte adiós en el filo de la vejez
me hace recordar....
todo el dolor que tu mal amor causó!
Decirte adiós en el abismo de la obscuridad
me hace recordar
todo lo que hiciste para que muera!
decirte adiós en el abismo de la obscuridad
me hace recordar...
que no debo recordarte!
 
Mashinflor

Y yo había dicho

"Y yo había dicho: ¡Vive!...  ama y besa,
escucha, mira, toca, embriágate y sueña..."
 
Manuel Machado

EN LA NOCHE FINAL DE LA AUSENCIA EL POETA PIENSA EN LA AMADA Y LA LLUVIA QUE LOS UNE

Nada tengo de ti, sólo una lenta
comunidad de sombra en la mirada,
y esta necesidad desesperada
que crece sin vivir muerta y violenta.
 
Dura la sombra hasta que viene el día
y el sol entre los hombres se reparte,
¡qué color tendrá el ojo al contemplarte
si así lo enciende ya tu cercanía!
 
Mis ojos que en el viento están impresos
miran la noche ya crecer empieza
este quieto empujón de la tristeza
que gasta el andamiaje de mis huesos.
 
El alba es la inocencia de la aurora,
cuando venga la luz vendrá contigo,
la lentitud del cielo es un castigo
y una habilitación que siento ahora.
 
Si el sol andando a pie viene en mi ayuda,
aún le falta su luz a la mañana,
no puedo verte y la memoria es vana,
no puedo hablarte y la palabra es muda.
 
La ausencia tiritante y aleada
se acorta convirtiéndose en espera,
si ceniza de ayer es la ceguera,
ceniza de esperar es la mirada.
 
La noche que es inútil como un ruego
va maniatando al mundo en su atadura,
y deja en el mirar la quemadura
de ti que me hace verte o me hace ciego.
 
Para volverte a ver sólo es preciso
que el lucero del alba empiece el vuelo
sobre La Golondrina, y en el cielo
haya un lento deshielo circunciso.
 
Tengo la sangre convertida en plomo
y la esperanza convertida en fe,
vivir para mirar sin saber qué,
mirar para temblar sin saber cómo.
 
Si el cielo dice que la luz vendrá
el sol está esperando todavía...
¡qué fuerza le da al hombre la alegría!,
ando tu sombra que en el suelo está.
 
Los ojos viven lo que están buscando
y hablo en voz alta para estar contigo;
puedo decir: Vendrás, y si lo digo
mañana es sólo una palabra andando.
 
¿En la lluvia mis manos reconoces?
tal vez nos está uniendo en sus extremos,
yen este mismo instante ya tenemos
un solo corazón que habla a dos voces.
 
No puedo más, no puedo más, la cita
que hace girar al cielo ya no ceja,
y vienes con la luz como se deja
una palabra en el papel escrita.
 
El tiempo lañador y transitivo
va dejando en el aire tu traslado;
ya nos empieza a unir y ya ha empezado
la extraña gloria de sentirme vivo.
 
La ausencia es una luz interrumpida,
el cielo palidece y azulea,
y el sol que nos alumbra, nos recrea;
la espera terminó; llega la vida.

Luis Rosales

jueves, 13 de diciembre de 2012