domingo, 30 de septiembre de 2012

60º FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

En la casa de François Ozon, merecida Concha de Oro

El filme francés logra el máximo galardón del certamen 
La española 'Blancanieves' obtiene el Premio del Jurado y José Sacristán, el de mejor actor


Dustin Hoffman recoge el Premio Donostia / JESÚS URIARTE

El viernes por la noche, José Luis Rebordinos, director del festival de San Sebastián, aventuró: “Es un palmarés que dejará a todo el mundo contento”. Efectivamente, ningún premio es pateable y todos, en mayor o menor grado según gustos, muy defendibles en esta edición en que el jurado fue presidido por Christine Vachon, la gran productora del cineindie neoyorquino. 

En la casa, de François Ozon —cineasta capaz de lo mejor y de lo peor—, es ágil, divertida, inteligente y consecuente con la historia que narra, la relación entre un profesor y uno de sus alumnos, una amistad que nace el día en que el maestro descubre que hay un gran escritor en su clase, pero que el tema de su redacción es peligroso: su relación con otro alumno al que desprecia. Esa redacción deviene en folletín por entregas, y el profesor (un soberbio Fabrice Luchini como personaje sobrepasado por lo que le rodea) vive enganchado leyendo cómo su pupilo entra en la casa del compañero y se siente atraído por su madre.


Palmarés de la 60ª edición de Zinemaldia 

Concha de Oro: En la casa, de François Ozon. 
Premio Especial del Jurado:Blancanieves, de Pablo Berger 
Concha de Plata a la mejor dirección: Fernando Trueba, por El artista y la modelo. 
Concha de Plata a la mejor actriz: ex aequo para Katie Coseni, por Foxfire; y Macarena García, por Blancanieves. 
Concha de Plata al mejor actor: José Sacristán, por El muerto y ser feliz. 
Mejor guion: François Ozon y Juan Mayorga, por En la casa. 
Mejor fotografía: Touraj Aslani, por Fasle kargadan. 
Horizontes Latinos: Armado Bo, por El último Elvis 
El Premio FIPRESCI: El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo. 
Premio del Público: The sessions, de Ben Lewin. 
Premio de la Juventud: 7 cajas, de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori. 
Premio Nuevos Directores: Carne de perro de Fernando Guzzoni

En otra línea argumental, Ozon introduce a la esposa del maestro, una galerista de arte vacuo, personaje al que insufla vida Kristin Scott Thomas. En un palmarés lleno de nombres españoles, el largometraje de Ozon tampoco se queda atrás: su guion se basa en la obra del dramaturgo madrileño Juan Mayorga El chico de la última fila. 

¿Por qué ha tenido que ser alguien de fuera quien descubra el talento de Mayorga, uno de los grandes en el teatro español? ¿Por qué el teatro español no alimenta los guiones del cine patrio, como sí ocurre en Francia, Reino Unido o Estados Unidos? Para Mayorga y Ozon, habitual en este certamen y que habló en el escenario sobre la crisis española y la subida del IVA a los espectáculos culturales, fue también el premio al mejor guion. “El mundo necesita cine y sobre todo, el mundo necesita cine español”, apostilló Ozon. 

Dos de las películas más poderosas de las sección oficial eran Blancanieves, de Pablo Berger, y El artista y la modelo, de Fernando Trueba, ambas en blanco y negro, y ambas españolas. En el resto no se parecen en nada. A los Oscar irá la primera, muda, poderosa visualmente, rebosante de talento, astuta en el traslado del cuento clásico —el de los hermanos Grimm, que a su vez lo rumiaron de una leyenda alemana— a la España de finales de los años veinte, de toros y cantaoras, de traiciones, amores y pobreza, una España de Julio Romero de Torres e Ignacio de Zuloaga vista con los ojos de Cristina García Rodero. 

Para este filme ha sido el Premio Especial del Jurado (una especie de segundo puesto en la competición) y la Concha de Plata a la mejor actriz, un galardón compartido, para Macarena García, que con su primera película se lleva así un trofeo merecido, reeditando en parecidos términos el triunfo en la pasada edición de otra joven intérprete, María León (La voz dormida).Probablemente García le haya robado la Concha a su madrastra Verdú. 

Por su parte, Fernando Trueba, con uno de sus mejores trabajos, obtiene el premio al mejor director. El artista y la modelo es una película de sabio cineasta, de creador que lleva años con una historia en la cabeza y que, astutamente, espera a tener una veteranía para rodarla. 

La mágica relación entre un anciano escultor y una modelo escapada de un campo de refugiados en la Francia de 1943 ha reavivado la poesía en Trueba, que lleva de principio a fin la trama sin ningún bajonazo, dejando que Jean Rochefort y Aida Folch, con Claudia Cardinale y Chus Lampreave como puntales al fondo, construyan ese trasvase de sabiduría entre alguien cuya vida se apaga y una adolescente con todo por delante. En el escenario, el madrileño insistió en el lado artístico del cine, como había dicho previamente Dustin Hoffman. 

Si Jean Rochefort no se ha llevado la Concha de Plata al mejor actor en la película con la que se jubila de la interpretación ha sido solo porque José Sacristán se la merecía tanto o más que él. El muerto y ser feliz, que se ha llevado bastantes varapalos, ha logrado sin embargo el premio FIPRESCI de la crítica internacional y la Concha para Sacristán, un actor de los grandes que ni siquiera ha sido candidato una vez a los Goya. 

El actor madrileño confesaba hace unos días que tenía la sensación de haber rodado una película en la que encarnaba a un asesino a sueldo devenido en buen tipo, y que Rebollo había entregado otra historia. “Y yo fui fiel a sus indicaciones”, confesaba sorprendido aunque encantado del producto final. Para bien o para mal, estará encantado con este fin de fiesta aunque no estuvo presente para recogerlo. 

El francés Laurent Cantet ha vuelto al certamen que le encumbró, yFoxfire, adaptación de la novela de Joyce Carol Oates, se lleva a casa la Concha de Plata a la mejor actriz para Katie Coseni (la Maddy que narra la historia de esta pandilla de chicas en los EE UU de 1953), ex aequo compartido con Macarena García. Ambas salieron emocionadas al escenario con sendos premios. 

Finalmente, en este palmarés puzle tan medido, Touraj Aslani, el director de fotografía de Fasle kargadan, de Bahman Ghobadi —un cineasta que volvió locos a los responsables del festival con su excesivo perfeccionismo a la hora de exhibir su película—, se lleva el premio en ese apartado. Si algo tiene bueno el drama del kurdo iraní es su poética visual. El resto no está a la altura del doble ganador de la Concha de Oro. 

En un cumpleaños tan especial, seis décadas de cine, el festival que ha dirigido José Luis Rebordinos ha adelantado por la izquierda a Venecia en calidad y glamour. Es más, en la misma gala un emocionado hasta la lágrima Dustin Hoffman recogió el último Donostia, el quinto, entregado en esta edición. Rebordinos ha sacado matrícula de honor en su segundo año en el cargo —él asegura que jugó muchas cartas y todas salieron bien—, y el Zinemaldia avanza a toda vela. 


Las putas insistimos que los politicos no son hijos nuestros

Las Revelaciones de Wikileaks 16.06.2012

LA SIRENITA DEL CULITO VERDE


Para mi nieta Ana que, en la playa de Mallorca,
con un bañador verde, nadaba,
jugando a ser una sirenita traviesa.

A la sirenita del culito verde
que llega de pronto y de pronto se va;
que salta y se ríe, que nada y se pierde,
¿quién la seguirá?

A la sirenita del verde culito
que asoma su rostro mojado y bonito
y luego se esfuma fundida en el mar,
¿quién la encontrará?

Si viene rompiendo la espuma y las olas,
si tiene dos colas,
si bulle y rebulle
y, al fin , se zambulle
y no la ves ya,
¿quién la alcanzará?

Si tiene reflejos de nácar su frente
y lleva corona de oro y coral
pero es elusiva, fugaz, transparente,
¿quién la pescará?

Así está jugando y nadie la toca:
cuando más te acercas está más allá...
Si tiene dulzores de miel en la boca,
¿quién la besará?

Así es la sirenita del culito verde;
de todos se burla; se esconde y se pierde...
...
Pero yo la tengo.
Yo, que la encontré
en la mar salada,
no la perderé.

Antes que la pesque cualquier marinero,
cogida en mis brazos, me la llevaré.
Y, antes que la bese cualquier caballero,
yo la besaré.

Dormirá en mi casa. Yo la velaré;
porque ya era mía, hace muchos años,
cuando la soñé;
porque ya era mía, hace siete años,
cuando la besé
de recién nacida por primera vez.


Ángela Figuera Aymerich
(Mallorca, julio, 1973)

sábado, 29 de septiembre de 2012

viernes, 28 de septiembre de 2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

Mercado de vehículos de segunda mano en España

Mejor que Casillas

Vía Muy Interesante

Métodos Anticonceptivos

sábado, 22 de septiembre de 2012

Foto con 10 errores

Fósil viviente

Vía Muy Interesante

El Roto y los recortes en Sanidad

EL PAÍS

viernes, 21 de septiembre de 2012

El envío más rápido de la historia

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En busca de la islas Supervitaminadas

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Ella toma el control

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jueves, 20 de septiembre de 2012

El Sembrador de Estrellas


Y pasarás, y al verte se dirán: "¿Qué camino 
va siguiendo el sonámbulo?...." Desatento al murmullo
irás, al aire suelta la túnica de lino,
la túnica albeante de desdén y de orgullo.

Irán acompañándote apenas unas pocas
almas hechas de ensueño. . . .Mas al fin de la selva,
al ver ante sus ojos el murallón de rocas,
dirán amedrentadas: "Esperemos que vuelva."

Y treparás tú solo los agrietados senderos;
vendrá luego el fantástico desfile de paisajes,
y llegarás tú solo a descorrer celajes
allá donde las cumbres besan a los luceros.

Bajarás lentamente una noche de luna
enferma, de dolientes penumbras misteriosas,
sosteniendo tus manos y regando una a una,
con un gesto de dádiva, las lumínicas rosas.

Y mirarán absortos el claror de tus huellas,
y clamará la jerga de aquel montón humano:
"Es un ladrón de estrellas..." Y tu pródiga mano
seguirá por la vida desparramando estrellas. . . .

Enrique González Martínez

YACE TRANQUILO, DUERME EN PAZ


Yace tranquilo, duerme en paz, tu que sufres 
la herida que arde y se agita en tu garganta. 
A flote sobre el mar silencioso la noche entera hemos oído 
el rumor de la herida envuelta en una sábana de sal. 

Bajo la luna, tantas millas lejanas, hemos temblado al escuchar 
el sonido del mar flotando como la sangre de la sonora herida 
y cuando la sábana salobre rompió en una tormenta de canciones 
las voces de todos los ahogados nadaron sobre el viento. 

Abre un sendero a través de la lenta vela triste, 
arroja lejos hacia el viento los portales del errabundo bote 
para empezar el viaje al final de mi herida, 
oímos que cantaba el sonido del mar, vimos como hablaba la 
sábana salobre. 

Yace tranquilo, duerme en paz, oculta la boca en la garganta, 
o hemos de obedecer y cabalgar contigo por entre los ahogados.

Dylan Thomas

MUY RARAMENTE


Es un viejo.
Agotado, encorvado,
vencido por los excesos y los años,
por la calleja avanza con pie lento.
Sin embargo, cuando entra en su casa para esconder allí
su ancianidad y su miseria, piensa
en todo la que aún comparte con él la juventud.

Los jóvenes recitan sus versos.
                                          Las imágenes
por él creadas ahora encienden sus ojos.
Su sano y voluptuoso espíritu,
su cuerpo hermoso y firme aún, se conmueven
con la expresión que él diera a la belleza.

Constantine Kavafys

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ahí mismo


Te he conocido por la luz de ahora,
tan silenciosa y limpia,
al entrar en tu cuerpo, en su secreto,
en la caverna que es altar y arcilla,
y erosión.
Me modela la niebla redentora, el humo ciego
ahí, donde nada oscurece.
Qué transparencia ahí dentro,
luz de abril,
en este cáliz que es cal y granito,
mármol, sílice yagua. Ahí, en el sexo,
donde la arena niña, tan desnuda,
donde las grietas, donde los estratos,
el relieve calcáreo,
los labios crudos, tan arrasadores
como el cierzo, que antes era brisa,
ahí, en el pulso seco, en la celda del sueño,
en la hoja trémula
iluminada y traspasada a fondo
por la pureza de la amanecida.
Donde se besa a oscuras,
a ciegas, como besan los niños,
bajo la honda ternura de esta bóveda,
de esta caverna abierta al resplandor
donde te doy mi vida.
Ahí mismo: en la oscura
inocencia.

Claudio Rodriguez

LA DESTRUCCIÓN


El demonio a mi lado acecha en tentaciones; 
como un aire impalpable lo siento en torno mío; 
lo respiro, lo siento quemando mis pulmones 
de un culpable deseo con que, en vano, porfío. 

Toma a veces la forma, sabiendo que amo el arte, 
de la más seductora de todas las mujeres; 
con pretextos y antojos que no hecho a mala parte
acostumbra mis labios a nefandos placeres. 

Cada vez más, me aleja de la dulce mirada 
de Dios, dejando mi alma jadeante, fatigada 
en medio de las negras llanuras del hastío. 

Y pone ante mis ojos. llenos de confesiones, 
heridas entreabiertas, espantosas visiones... 
la destrucción preside este corazón mío.

Charles Baudelaire

DESHOJACION SAGRADA


Luna! Corona de una testa inmensa,
que te vas deshojando en sombras gualdas!
Roja corona de un Jesús que piensa
trágicamente dulce de esmeraldas!

Luna! Alocado corazón celeste
¿por qué bogas así, dentro de copa
llena de vino azul, hacia el oeste,
cual derrotada y dolorida popa?

Luna! Y a fuerza de volar en vano,
te holocaustas en ópalos dispersos:
tú eres talvez mi corazón gitano
que vaga en el azul llorando versos!...

César Vallejo

martes, 18 de septiembre de 2012

lunes, 17 de septiembre de 2012

Champagne cup

Bacalao, conservación en el congelador

Cocina Ligera

Crema de cuajada