lunes, 30 de abril de 2012

Coja el camino fácil

Golf Digest

Cambie bien el peso

Golf Digest

Acierte en el punto dulce

Golf Digest

domingo, 29 de abril de 2012

sábado, 28 de abril de 2012

Bacalao à Brás (con Huevos y Patatas)

Vía Cocina Ligera

Espaguetis al pesto con bacon

Vía Secretos de Cocina

Gambas a la pimienta

Vía Secretos de Cocina

viernes, 27 de abril de 2012

Una memoria a prueba de bomba

Vía Muy Interesante

Viajeros en el confín del Sistema Solar

Vía Muy Interesante

Vigilantes del corazón

Vía Quo

jueves, 26 de abril de 2012

La asistencia sanitaria a partir de ahora


¿Qué medicamentos quedarán fuera?
No se sabe. Va a haber dos vías para sacar fármacos de la financiación pública. Por un lado, se excluirán los obsoletos, cuya función ya ha sido superada por otros más modernos. Esto no debe de suponer ningún ahorro, ya que si se han quedado anticuados lo lógico es que no se estén usando. El otro es el que se refiere a medicamentos para síntomas leves. No hay una lista. Lo que sucede actualmente es que hay algunos preparados (antidiarreicos, antitusivos) que están catalogados de dos maneras: como medicamentos de prescripción (con receta) y de venta libre. El propósito de Sanidad es dejarlos en un solo grupo, los de venta sin receta (que así no tiene que subvencionar la Administración). El problema es que hay productos que sirven a la vez para síntomas leves y para otros más graves, indican fuentes de la patronal de los medicamentos sin receta, Anefp. Por eso habrá que ir caso a caso.

¿Qué copago habrá para ambulancias, prótesis y dietoterápicos?
 La escala que fija el real decreto es la misma que para medicamentos. Pero en estos casos no va a haber un tope de copago para el usuario. Lo que se desconoce es cómo actuará cada comunidad. Ya hay copago para estos productos o servicios en muchas de ellas. En unos casos es mayor, y en otros, menor. El decreto solo puede fijar el mínimo que subvenciona la Administración (el 90% en el caso de pensionistas, por ejemplo), pero una comunidad puede financiar el resto. Eso sí, tendrá que informar de ello. Lo mismo sucede si una comunidad quiere dar más prestaciones que las de la cartera mínima común (por ejemplo, pagar las gafas de todos). En ese caso lo pagará con sus medios, no con fondos del Estado.

¿Habrá que renovar la tarjeta sanitaria?
No. El cruce de datos con Hacienda para ver cuánto tiene que pagar cada uno será invisible para el usuario. El nivel de renta quedará en los ordenadores de las Consejerías de Salud, y, en función de eso, se calculará lo que se abona por los medicamentos.

¿Cuánto deben pagar los pensionistas?
En general (los que ganen hasta 100.000 euros), el 10% del precio de los fármacos. Pero ese copago tiene un tope mensual: si excede de 8 o 18 euros al mes (según la escala de renta) la diferencia será reembolsada por las comunidades, que tienen seis meses para hacerlo. Por ejemplo, si gasta 200 euros en medicamentos, paga 20. Si su tope es de 8 euros, los 12 restantes tendrán que devolvérselos antes de seis meses. Con rentas por encima de 100.000 euros, el pensionista paga el 60%, pero nunca más de 60 euros al mes.

¿Y quien no tenga ingresos?
Como hasta ahora, cabe la posibilidad de que acuda a la Seguridad Social con el certificado correspondiente de Hacienda para que, si es español o extranjero con papeles, le den la tarjeta.

¿Quiénes quedan fuera?
Hay dudas sobre qué pasará con personas de más de 26 años que nunca hayan cotizado (estudiantes, rentistas, grupos como algunos monjes y monjas). Sanidad dice que habrá una solución.

¿Y los extranjeros?
Solo tendrán tarjeta sanitaria los que residan legalmente en España. Al resto solo se les tratará en urgencias, aunque puede haber excepciones, como los enfermos infecciosos.

EL PAÍS

Yo no lo haría

Zambullida

El Ave Fénix


En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.

Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.

El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.

Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.

¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg.

¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas.

¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia.

En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!.

Fin.
Autor: Hans Christian Andersen

miércoles, 25 de abril de 2012

martes, 24 de abril de 2012

El Reno Renardo - Camino Moria

Zoo performer Theerapone Manolai smiles as he puts his head between the jaws of a crocodile during a performance for tourists at the Sriracha Tiger Zoo

No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu 2011)


Dirección: Enrique Urbizu.
País: España.
Año: 2011.
Duración: 109 min.
Género: Thriller.
Interpretación: José Coronado (Santos Trinidad), Rodolfo Sancho (Rodolfo), Juanjo Artero (Leiva), Helena Miquel (juez Chacón), Pedro María Sánchez (Ontiveros), Nadia Casado (Celia).
Guion: Enrique Urbizu y Michel Gaztambide.
Producción: Gonzalo Salazar-Simpson y Álvaro Augustín.
Música: Mario de Benito.
Fotografía: Unax Mendía.
Montaje: Pablo Blanco.
Dirección artística: Antón Laguna.
Vestuario: Patricia Monné.
Distribuidora: Warner Bros.


El protagonista es Santos Trinidad un policía venido a menos que un día, víctima del alcohol la emprende a tiros en un puticlub, matando en un brete a tres personas. Tratará de borrar todas las huellas de sus crímenes y eso le lleva a descubrir algo de dimensiones desconocidas. Lo que viene después es la cocción a fuego lento de unos atentandos de árabes enardecidos por una interpretación belicosa de las palabras de su profeta.
Santos, un animal de gatillo fácil, que trasiega pelotazos de roncola como si de agua se tratara, que pasa de sus jefes, malencarado y áspero, de trato irascible, pero sumamente inteligente, irá atando cabos, al tiempo que el resto de los espectadores, a través de estaciones de autobuses, pisos francos, casas pérdidas en medio de la nada, donde el policía se convertirá en un atípico héroe que sin buscarlo alcanzará una no buscada redención.

Excelso José Coronado en su papel. Su rostro, oculto bajo una feraz barba, una melena desmadejada, y un mirar duro y chulesco dota a su personaje del músculo necesario para cometer cualquier acto, al tiempo que como los lagartos vaya mudando de piel. Sí, debajo del caparazón hay un alma, quizá negra.


El guión es implacable. Se va dosificando la información con cuentagotas, vamos viendo la distintas partes del puzzle, todo se va ensamblando, hasta que finalmente todo encaja y a quien suscribe solo le queda aplaudir a rabiar la propuesta de Urbizu, que llevaba 8 añitos sin rodar nada nuevo. Urbizu nos entrega un thriller perfecto, redondo, de diez, sólido como el cemento, a prueba de balas. Un artefacto narrativo, que enriquece el cine español como escasas películas nacionales son capaces de hacerlo.


La película tuve la gran suerte de poder disfrutarla en unos cines de la Gran Vía madrileña, el día siguiente de su estreno, en un cine que tenía más de mil butacas. A falta de media hora para el final, la proyección por motivos técnicos se interrumpió, pero afortunadamente pudimos finalmente acabar de verla, y aquí está pues la crónica.
por Chufo

lunes, 23 de abril de 2012

Elecciones Presidenciales en Francia 2012

El PAÍS

Erlich y los Bancos

EL PAÍS

Forges y el saludo

El Roto y la corona

El Roto - El PAÍS

domingo, 22 de abril de 2012

Nadal apabulla a Djokovic en Montecarlo

- Tras siete derrotas consecutivas, el mallorquín tumba 6-3 y 6-1 en la final al número uno.
- El español suma el récord de 20 Masters 1000

Nadal con el trofeo de campeón.

Bajo el sol de Montecarlo y sobre la roja tierra, un viaje en el tiempo: Rafael Nadal, el titán de la arcilla, arrolla 6-3 y 6-1 al serbio Novak Djokovic, que no compite como el número uno, que juega como si no le hubiera ganado las siete últimas finales a su contrario, que parece impresionado por la leyenda del español, desde hoy ganador ocho veces seguidas en el Principado. Nole, el campeón inmisericorde, ese que había ganado todos sus duelos con el mallorquín desde 2010, llegó a encajar un 6-0. Nadal le castigó encerrándole sobre el revés para luego atacar sobre su derecha; mezcló estupendamente bolas altas y planas hasta confundir al serbio; y apretó el acelerador con saña, sin permitir nunca que su contrario soñara con la remontada: con 6-3 y 4-0, Nole le rompió el servicio. El mallorquín le devolvió la rotura inmediatamente y en blanco (6-3 y 5-1). El sello de los campeones.
El español se apunta su octavo título consecutivo en la arena monegasca.
Nadal, que sumó su primer título desde Roland Garros 2011 y firmó el récord de trofeos de categoría Masters 1000 (20), encontró un aliado sorprendente. En la primera manga, ganó el 88% de los puntos con el primer saque y solo cedió cuatro en sus juegos. En todo el encuentro se disparó hasta el 85% y la cifra de diez puntos cedidos. Todos sus saques tuvieron sentido. Alertado de que Djokovic es el mejor restador del mundo, abandonó su patrón tradicional, la búsqueda del porcentaje y la colocación, para apostar por la agresividad. Alternativamente, buscó las líneas y el cuerpo de su contrario. Nole sufrió esa circunstancia entre aspavientos, porque supuso un cambio radical de escenario.

Durante 2011 y 2012, el número uno vivió sus duelos con el número dos sabiendo que tenía campo abierto para atacar el saque del mallorquín, mientras que este pasaba las de Caín para olfatear alguna posibilidad. Así, durante la final del Abierto de Australia 2012, la más larga de la historia, 5h 53m para buscarse oportunidades, Nole se procuró 20 bolas de break y Nadal solo seis. En Montecarlo ocurrió lo contrario: una bola de break para el número uno, que solo ganó el 40% de puntos con su primer saque, por ocho a favor del número dos. El serbio solo vivió con tranquilidad el juego inaugural. A partir de ese momento, o perdió el saque, o levantó una bola de break o sintió que aquello iba por un mal camino. Fue un sufrimiento constante. Una exigencia continua. Una presión agobiante que fue fundiendo minuto a minuto la fe del serbio.

El marcador fue fiel reflejo de la pesadumbre del mejor jugador del mundo, que solo se apuntó cuatro juegos. No hubo descanso, fonda ni respiro para Nole. Desde el 1-1, Nadal ganó 12 de 16 puntos para hacer break, consolidarlo y adelantarse 1-3 y 0-15. Djokovic respetó demasiado a Nadal y su leyenda en Montecarlo. Le faltó paciencia, tranquilidad y ánimo para el sufrimiento. Quiso jugar demasiado rápido en lugar de madurar los puntos y plantear una batalla de resistencia que necesariamente debía favorecerle, puesto que habría reverdecido las dudas de un rival al que habían tumbado en los siete últimos partidos, todos finales.

Ese fue el gran mérito de Nadal. Tras quince días sin entrenarse por una tendinitis en la rodilla izquierda, el mallorquín fue capaz de defender el título ante su némesis. La lenta pista de tierra de Montecarlo, a nivel del mar, le permite taparse el revés con la derecha o tener más tiempo para golpearlo. El sol que calentó la final, además, impulsó sus efectos a la altura soñada. Hay un dato más importante aún en la victoria. Ante un pulso de leyenda que previsiblemente tendrá muchos más capítulos, este es un triunfo que vale para hoy y para mañana. Para el presente y para el futuro. Tras siete derrotas consecutivas, Nadal vuelve a tener razones para seguir creyendo.

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sábado, 21 de abril de 2012

La carrera hacia El Elíseo (Año 2012)

Adiós


Cualquier cosa valiera por mi vida
esta tarde. Cualquier cosa pequeña
si alguna hay. Martirio me es el ruido
sereno, sin escrúpulos, sin vuelta
de tu zapato bajo. ¿Qué victorias
busca el que ama? ¿Por qué son tan derechas
estas calles? Ni miro atrás ni puedo
perderte ya de vista. Esta es la tierra
del escarmiento: hasta los amigos
dan mala información. Mi boca besa
lo que muere, y lo acepta. Y la piel misma
del labio es la del viento. Adiós. Es útil
norma este suceso, dicen. Queda
tú con las cosas nuestras, tú, que puedes,
que yo me iré donde la noche quiera.

Claudio Rodriguez

AL LECTOR


Estupidez, error, pecado, mezquindad,
Ocupan nuestras almas, nuestros cuerpos alteran,
Y los remordimientos en nosotros prosperan
Al igual que los piojos en la mendicidad.

Nuestras faltas son tercas, no el arrepentimiento,
Nos hacen pagar caras las confesiones,
Y al cieno retornamos porque nuestros borrones
Creemos que los lava un llanto fraudulento.

Satán el Trimegisto sobre el cojín del Mal
Sin cesar mece nuestro espíritu encantado,
Y este sabio alquimista en mayor ha cambiado
De nuestra voluntad el precioso metal.

¡El sostiene los hilos que nos hacen mover!
En entes repugnantes seducción encontramos,
¡Cada día al infierno un paso más bajamos,
A través de tinieblas hediondas, sin temer!

Igual que besa y roe el seno lacerado
De una vieja ramera un triste libertino,
Queremos aferrarnos a un placer clandestino
Como una naranja que seca hemos dejado.

Como un millón de helmitos, apretado e hirviente,
Un pueblo de demonios ríe en nuestras cabezas,
Y al respirar, la muerte, con oscuras tristezas,
Baja a nuestros pulmones, invisible corriente.

Si el estupro, el veneno, el incendio, el puñal,
No bordaron aún sus formas atrevidas
En la tela trivial de nuestras pobres vidas,
Es porque en nuestra alma no hay osadía tal.

Pero entre las panteras, las lobas, los chacales,
Los monos, las tarántulas, los buitres, las serpientes,
Los monstruos aulladores, reptadores, rugientes,
En la caterva de nuestros vicios fatales,

¡Hay uno más horrible, más perverso e inmundo!
Aunque no grite nunca ni gesticule tanto,
De buena gana haría de la tierra un espanto
Y en un largo bostezo se tragaría el mundo:

¡Es el Aburrimiento! Con su aire lejano,
En su narguile fuma mientras sueña matanzas.
Tú, lector, de ese monstruo sabes las acechanzas:
¡Hipócrita lector -mi prójimo-, mi hermano.

Charles Baudelaire

BORDAS DE HIELO


Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
la estrella de la tarde partirá!

Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
y quien habrá partido seré yo...

César Vallejo

viernes, 20 de abril de 2012

Ars poética


¿Que eres reacia al Amor, pues su manía
de eternidad te ahuyenta, y su insistente
voz como un chirriante ruiseñor
te exaspera y quieres solamente
besar lo pasajero en la cambiante
eternidad de lo fugaz? -entonces
¡soy tu hombre! Pues más hospitalario
que el mío un corazón no halló jamás
para posarse el falso amor. Igual
que llegué, parto: solo, y cuando mudo
de cielo mudo también de corazón.

Pero, atiende: no vas a hacer traición
a tu alma infiel. No intentes, si una chispa
del hijo del hombre ves en mis ojos,
descifrarla, ni trates de inquirir mucho
en mi acento y el fondo de mi risa.

Donde quiero destierro y silencio
no traspases la linde. Allí el buitre
blanco del Juicio anida y sólo el
ceño de la vida privada ¡canta!

Carlos Martínez Rivas

Aire libre


Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.

Blas de Otero

Canción De Amor Y Soledad


Como en el áureo dátil de solitaria palma,
orillas de mi predio todo el valle resuena,
tú en mi corazón, dátil amargo, tiemblas
y te inclinas desnuda, sollozo y carne trémula.

De palma en que acongojase con vago son el viento,
dátil fiel donde todos los horizontes suenan,
mi corazón es una carne tuya, tu carne,
cantando entre distancias y entre nieblas.

Tuyo es el viento y el rumor, dorados,
tuyo el canto en la noche sin palmeras,
tuyo el trémolo al fondo de los huesos,
y el palpitar oscuro de mis venas.

El país que en tus ojos vive entre parpadeos,
canta en mí con su largo sollozar innegable,
rumora en mí, y el ansia de tu boca madura,
y rumoran sin fin los valles de tu carne.
Oscura tú, y entre tu luz sin tregua,
eres un son tan hondo, tan hondo y dolorido.

Dátil maduro, dátil amargo, escucha
mi corazón al filo del viento, tu gemido,
tu gemido gozoso, tu olor de flor abierta.
Mecido en ti, lleno de ti se escucha,
y da al viento ceniza de sus gritos.

Aurelio Arturo

miércoles, 18 de abril de 2012

Patatas asadas

Tiempos de asado (modernos) de pollos y pavos

Las recetas de la época no mencionan tiempos de asado ni temperaturas, pero estos se pueden ver en libros de cocina contemporáneos. Por comodidad he puesto aquí la forma de calcular los tiempos que uso yo.
Temperatura:
Media -alta, 200-220ºC (390-430ºF)
Tiempo de asado
Pollo
Según los ejemplos que da el libro (en negrita), e interpolando bestialmente, más algo de experiencia (negrita cursiva) los tiempos de asado serían:
 
Peso 
(kg)
minutos
de asado
0,9
35
1,0
44
1,1
53
1,2
60
1,3
65
1,4
69
1,5
72
1,6
74
1,7
75
1,8
77
1,9
78
2,0
78
Claro que ante la duda, siempre se puede comprobar si el pollo está hecho, pinchándolo en varias parte (en pechuga y muslo) y viendo si el jugo que sale es claro o si contiene aún sangre. Sólo si sale claro está hecho el pollo. Un instrumento ideal para esto es una aguja de las de ensartar pinchitos.
Pavo (usado como substituto del capón)
Lo del pavo está especificado de una manera más científica. Se cuece durante 30 minutos, más un tiempo dependiente del peso: 15 minutos por cada medio kilo o 20 minutos por cada medio kilo si está relleno. Así:
 
Peso (kg)
Tiempo; sin relleno
Tiempo; con relleno

Total (minutos)
Total 
(horas y minutos)
Total (minutos)
Total 
(horas y minutos)
3
75
1h 15 min
90
1h 30 min
4
90
1h 30 min
110
1h 50 min
5
105
1h 45 min
130
2h 10 min
6
120
2h
150
2h 30 min
7
135
2h 15 min
170
2h 50 min
8
150
2h 30 min
190
3h 10 min
Para comprobar si está hecho se hace igual que con el pollo.