domingo, 8 de marzo de 2009

Copa Davis 2009 - Nadal clasifica a España

España ya está en los cuartos de final de la Copa Davis, donde le espera el vencedor de Alemania-Austria, al que recibirá en casa. Rafael Nadal venció a Novak Djokovic (6-4, 6-4 y 6-1) en un partido más tenso que brillante, y respondió ante el público de la descripción que había hecho el presentador de su talante: "Es un volcán tenístico en constante erupción". El mallorquín, recuperado para la competición tras dos semanas y media de descanso por lesión, no dio muestras de fatiga al disputar su segundo partido en otros tantos días. Fue zapador, destructor y "máquina", que le gritaban, todo junto en el mismo tenista. Su victoria, trazada a golpes, dejó al banquillo español saltando, cantando y celebrando, como si fuera una barra brava argentina. Feliciano López dirigía las operaciones.

Djokovic subió los decibelios de su juego, pero nunca llegó a inquietar al número uno del mundo. El serbio fue siempre a remolque, sin pimienta ni veneno. Djokovic estuvo perdido, tuvo aires de genio indolente, y demostró poca disposición para la lucha. Serbia tenía un empresa de altura enfrente, derrotar a España sobre tierra, y casi dimitió antes de afrontarla. Su número uno sobrevivió ante el mallorquín lo que duraron los chispazos de su derecha y su saque. Luego, Djokovic se hundió ahogado por su insistencia por hacer de las dejadas un patrón de juego en lugar de un recurso. Y mientras bebía agua para apagar el calor de la mañana, el serbio acabó viéndose superado por la presión, el rival y la pista. A la arena le dio patadas de protesta. Al público le dedicó miradas airadas. Y a Nadal, aplausos en varios golpes de mérito.

España, la campeona vigente, sigue su camino en la Copa Davis. Austria y Alemania, dos selecciones sin tenistas de gran prestigio, parecen, en principio, simples estaciones de paso hacia las semifinales. Los cuartos se jugarán bajo el sol de julio, justo después de que se acabe Wimbledon. El campeón sigue guardando la Copa en casa.
J.J MATEO 08/03/2009
EL PAÍS

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