jueves, 9 de octubre de 2008

Maduran los años con murmullos de sombras y de agua

Maduran los años con murmullos de sombras y de agua
y siempre a la orilla de tus ojos
crece la lluvia en tu mirada.
El tiempo amanece con silencios de palabras
poblándose de horas, cercano al mediodía,
con encajes que teje el viento entre las zarzas.
El paisaje con la tarde va cambiando
y hasta el aire se hace irrespirable,
discurren con las horas todas las imágenes
y cuando cae remota la hora de la tarde
la hierba, de tan fresca,
hace de la pradera la cama más inmensa
y en ella el corazón nos cava su ternura,
nos contiene el aliento, nos desploma la noche en un suspiro
y con el paso en suspenso
sacude el otoño de la tarde,
nos regresa la noche.
Amanece, luchando suavemente lo oscuro,
contra esa gota densa que es una luna acuosa
y de regreso al aire de hojas amarillas
y al mar que está bravío y al viento que se huele
nos deja siempre, desde siempre y para siempre,
solos a ti y a mí desmemoriados.


Escrito por Musaraña
Benacazón 09.08.1991

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