lunes, 14 de septiembre de 2009

The visitor 2007

Dirección y guión: Thomas McCarthy.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 103 min.
Género: Drama.
Interpretación: Richard Jenkins (Walter Vale), Hiam Abbass (Mouna), Haaz Sleiman (Tarek), Danai Gurira (Zainab).
Producción: Mary Jane Skalski y Michael London.
Música: Jan A.P. Kaczmarek.
Fotografía: Oliver Bokelberg.
Montaje: Tom McArdle.
Diseño de producción: John Paino.
Vestuario: Melissa Toth
Hay películas que merece la pena ver, The visitor es una de ellas. La vi porque supe que su actor principal estaba nominado a los Oscar. Es una producción independiente de escaso presupuesto cuyo visionado deja huella.

El protagonista es Walter, un profesor académico, huraño y severo que un buen día recibe el encargo de ir a Nueva York a presentar un ensayo del que es co-autor. Lo hace a su pesar, porque cómo él bien sabe, al fin lo único que hizo fue prestar su nombre al ensayo.

Una vez en Nueva York, donde tiene un apartamento desde hace más de 25 años se encuentra con que hay alguien residiendo allí. Halla a una mujer en la bañera y luego a su pareja. La sorpresa es mayúscula, tanto para Walter como para la pareja residente.

Walter les explica que es su piso, y ellos le comentan que les dijeron que ese apartamento estaba libre, de ahí que se lo alquilaran. Resuelto el tema, la pareja decide recoger sus cosas y buscar cobijo en otra parte para no crear problemas a nadie. Walter visto el tema, decide ir a la parada de autobuses donde está la pareja y ofrecerles cobijo en su apartamento, hasta que encuentren otra cosa.

La pareja la integra Tarek, sirio, cuya vida consiste en tocar el tambor y su pareja Zainab, senegalesa, que vende joyas que hace a mano en un mercadillo.

Walter en su contacto con la pareja experimenta un cambio interior, lento pero paulatino, de ahí que poco a poco vaya intimando con Tarek, el cual se ofrecerá a enseñarle a tocar el tambor, pues a Walter siempre le ha gustado la música -su difunta mujer era concertista- y a pesar de que con el piano no ha tenido mucha suerte, él sigue disfrutando de la música y de sus instrumentos.

Todo cambia cuando un día en el metro a Tarek lo para la policía y lo interna. Tarek no tiene papeles y siendo un indocumentado, su vida vale menos que nada. Walter que ha hecho amistad con Tarek, ve como de nada le sirven sus conocimientos enciclopédicos sobre la globalización, para parar el proceso judicial que deportará a Tarek, el cual recibirá la visita de su madre, Mouna, que vive también en los Estados Unidos y entablará una bella amistad con Walter.

Todo esto no son más que palabras, una mera aproximación de lo que la película viene a ser, porque la película es muchísimo más, porque The visitor hace de la economía verbal un arte, de ahí que primen más las miradas. Los ojos lo dicen todo y vale más un abrazo o una lágrima que los ríos de tinta que pueden verterse para explicarlo.

Todos los actores brillan a gran nivel, de ahí que pareciera que estuviéramos ante un documental donde la cámara en lugar de archivar ficción registra realidad, la misma realidad que deporta indocumentados, la misma que certifica el aburrimiento de profesores impostores hartos de estar toda la vida repitiendo lo mismo, fingiendo ser algo que no son, la misma que muestra la cara menos brillante de la sociedad.

Si Richard Jenkins (Walter) se lleva el Óscar, será merecido, porque su cara lo dice todo. Me recuerda a Titta, el protagonista de Le conseguenze dell´amore, en cuanto a su sobriedad y rostro pétreo, si bien cómo se verá Walter no es un monolito a la intemperie, así que lento pero seguro dice las cosas como las siente, aunque luego la realidad tenga reservados otros planes para todos ellos.

Lo mejor es sin duda el final, porque si The visitor fuera la típica producción americana, sabríamos de sobra cómo acabaría la historia en el aeropuerto, pero la vida es otra cosa, un vaso lleno de alegrías y tristezas, encuentros y desencuentros, ilusiones y frustraciones….

El director y guionista de esta fabulosa película es Thomas McCarthy, que en 2003 estrenó The station agent, la cual pienso ver sin falta.

por Popeye Doyle

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