Fotografían el terror a la muerte de unas grullas

La explicación llegó volando instantes después, cuando apareció en escena un joven de águila real (Aquila chrysaetos) que se lanzó sin dudarlo contra el aterrorizado bando de aves. Ya tenía elegida la presa, la grulla más solitaria y alejada del grupo, la más vulnerable, la que se ve en la fotografía dando un traspiés a la derecha del grupo. Pero el sistema defensivo habitual surtió efecto. Fijaros en la grulla más a la izquierda. Detectó a tiempo la llegada de la poderosa rapaz y con sus gritos y carreras activó todas las alarmas.
¡Qué viene el águila!
Gracias a este aviso, las aves se apretujan como una piña en una masa cerrada buscando la protección del grupo. Pero como se ve en la siguiente imagen, la presa elegida está demasiado lejos para encontrar refugio entre sus compañeras.
¿Llegará a tiempo para salvarse? El miedo, el terror a la muerte, invade al grupo.


Al final todo quedó en un susto más para el bando, que por supuesto tardó tiempo en pasarse.
La última imagen nos muestra a las grullas muy tiesas, todavía nerviosas, como diciendo: ¡Uff, escapamos por las plumas!

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