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jueves, 17 de abril de 2014

Muere Gabriel García Márquez

El escritor y periodista colombiano fallece en Ciudad de México a los 87 años.
Obtuvo el Nobel en 1982 gracias a obras como 'Cien años de soledad'

Desaparece uno de los grandes escritores del siglo XX. El narrador y periodista colombiano, ganador del Nobel en 1982, fue el creador de obras clásicas como 'Cien años de soledad', 'El amor en los tiempos del cólera', 'El coronel no tiene quien le escriba', 'El otoño del patriarca' y 'Crónica de una muerte anunciada'. Nació en Aracataca el 6 de marzo de 1927 y fue el artífice de un territorio eterno llamado Macondo donde conviven imaginación, realidad, mito, sueño y deseo. Con él la literatura abrió rutas maravillosas. Fue uno de los protagonistas de la universalización del 'boom' de la novela hispanoamericana:

DESCANSE  EN  PAZ

domingo, 23 de marzo de 2014

Muere Adolfo Suárez, el líder que cambió la historia de España

Fallece a los 81 años el primer presidente del Gobierno de la democracia, que dirigió el cambio de un Estado dictatorial hasta la democracia

Fue el coraje hecho persona y el más firme defensor de los valores del diálogo y del consenso. Pero por encima de todo, Adolfo Suárez González, que ha fallecido este domingo 23 de marzo a los 81 años tras una larga enfermedad neurodegenerativa, entra en la Historia por haber dirigido un auténtico cambio en el curso de los asuntos públicos de España, que transitó desde el Estado dictatorial hasta la democracia constitucional en solo dos años y medio, a pesar de la intensidad de los esfuerzos de la extrema derecha y del terrorismo de ETA y del GRAPO para impedirlo, y de las conspiraciones de franquistas atrincherados en el inmovilismo.

domingo, 2 de marzo de 2014

miércoles, 30 de enero de 2013

EPITAFIO PARA UN POETA


Quiso cantar, cantar 
para olvidar su vida verdadera de mentiras 
y recordar su mentirosa vida de verdades.
                                               Octavio Paz

sábado, 24 de noviembre de 2012

Don Ignacio, la batuta imaginaria - Fallece Tony Leblanc


Hoy, en una tarde gris sin cielos velazqueños sobre Madrid, como los que se exhiben en el Prado, en unas de cuyas salas, contaba Ignacio, el gran Tony Leblanc, que había nacido hace ya muchos, muchísimos años, nos abofetea la noticia, Ignacio ha muerto.
Como muchos españoles le amé de niño en su Cristobalito Gazmoño o en el Incansable Tigre de Chamberí que sólo vivía para ir a la Casa de Campo y de la Casa de Campo al gimnasio y del gimnasio a la Casa de Campo. Eran personajes ligeramente gangosos que acunaron mis primeros sueños de ser actor y se instalaron en mi memoria para siempre. Más tarde, ya en Madrid recuperé su gran cine de los años cincuenta y sesenta, Los tramposos, El tigre de Chamberí, Las chicas de la Cruz Roja e Historias de la Televisión... y un día de julio de 2001, temprano en la mañana entró en el camerino de los estudios donde comenzaba el rodaje de Cuéntame cómo pasó. Desde el primer momento estableció una gran complicidad conmigo, una autoridad actoral llena de historias, secretos del oficio y sentido del mando.
Tony Leblanc me enseñó que eso que él llamaba “ser primer actor” no consistía en gritar y mandar solamente, ser primer actor para Don Ignacio, era matarse a trabajar, estar atento a todas y cada una de las cosas que pasaban a los personajes de la historia y ser generoso. “Lo importante es la historia Ima, los que la hacemos y compartirla con ellos” y entonces nos reíamos mucho. Era muy ingenioso.
Con Luís Ciges nos llegó a recrear unos pasos de claqué de cuando iban con Alfonso del Real a actuar para los soldados del frente de Madrid en el 37.
Tony era un hombre fuerte, conservaba la pegada de derecha de su época de boxeador. Si cometías la ingenuidad de permitirle probar su golpe en tu propio brazo, el moratón se convertía en la mejor prueba de su estado de forma, siempre superior a la mía.
Como muchos grandes, tenía un gran sentido del tiempo dentro de la escena, incluso dentro de la película. En las escenas corales, una vez planteadas, solía sacar una batuta imaginaria e iba marcando el tiempo de las frases, ayudándonos así a crear esa sinfonía de humor tan natural. Te miraba en la escena con la sinceridad de una lente fotográfica, y si te tenía que tocar o recostarse en la escena contigo, su mano trasmitía una gran energía.
Como él, su humor siempre fue único. Nunca se reía cuando contaba un chiste, disfrutaba más observando a los demás desternillarse de risa.
Muchas veces le decíamos, Tony, nos vas a enterrar a todos. Y nos miraba sonriente y decía “Dios te oiga hijo” y parece que Dios le oyó y si no enterrarnos, sí tuvo tiempo de hacernos más hombres, amaba a su familia y le gustaba ser querido y él sabe todo lo que le hemos querido.
Querido Cervan, prepara por favor todo aquello para cuando lleguemos.
Imanol Arias es actor y trabajó con Tony Leblanc en la serie de televisión de TVE Cuéntame cómo paso.

domingo, 5 de agosto de 2012

Y Chavela dijo: ¡Muerte, muerte, muerte!


Cuando cantaba Chavela Vargas el alma ponía atención; en sus conciertos su voz se abría paso por el aire, viajaba por los laberintos del oído, pero era el corazón quien escuchaba. Ella decía que en sus conciertos a la gente le daba por llorar porque gracias a su voz cada uno de los presentes recordaba que aún podía sentir la fuerza del deseo, el misterio de la muerte, las heridas del amor y el desamor.

Chavela Vargas habitó dos eras diferentes: en la primera fue la muchacha que vino desde Costa Rica, pobre de amor, niña mal querida, para encontrar un México que era también un volcán que arrojaba un fuego que se llamaba José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo, Diego Rivera… A esas piedras incandescentes se fundió, y en esa tierra mexicana que todavía olía a pólvora y revolución descubrió un espejo: el arrojo temerario de los hombres valientes, la pasión y el talento de sus pintores rebeldes, el canto desgarrado de los mariachis, la melancólica guitarra de los campesinos, la onda mirada de los indios, la belleza acechante de sus mujeres, la luminosa ebriedad de su tequila. Oírla hablar de aquellos años de la primera mitad del siglo XX era escuchar la historia de una fiesta donde no faltaban las serenatas a dúo con José Alfredo, las noches interminables del Tenampa, en Garibaldi, las fiestas libérrimas en la casa azul de Diego y Frida, en Coyoacán; escuchar aquellas narraciones a principios del siglo XXI era habitar un sueño, una película en blanco y negro. En voz de Chavela Vargas aquellos años fecundos, apasionados, que definirían en parte el rostro mítico de México, se revelaban íntimos y ciertos.

Cuando se extinguieron aquellos tiempos, cuando la dejaron sus amigos entrañables para encontrarse con la muerte, Chavela se fue a un exilio interior a los pies de la montaña sagrada del Tepozteco; primero la acompañó una botella fiel de tequila, después ni aquella, y se quedó definitivamente sola con su recuerdos. En esos años de exorcismo y soledad Chavela murió por primera vez para el mundo y junto con sus hermanos de la noche mexicana se convirtió en un mito.

Renació a mediados de los años noventa en España, donde la llevó su amigo Fernando Arroyo. Yo la vi por primera vez en mi vida, a principios de los años noventa, mientras desayunaba una mañana en la Residencia de Estudiantes de Madrid, porque escucharla, ya la había escuchado hace muchos años en un elepé que mi madre atesoraba (mi madre, Mary Martín, española de Salamanca pero pintora de México). Ahí comenzó la segunda era de Chavela Vargas, cuando los españoles -que como los mexicanos aman y sufren los rigores de la melancolía- la hicieron suya y la devolvieron a los escenarios y le dieron otra tierra que amar. De aquellos tiempos españoles surge el amor de Chavela por Federico García Lorca; si en la primera era de su vida Chavela amó a un poeta vivo, el mexicano José Alfredo, en la segunda su alma se encontraría con un poeta muerto: el granadino García Lorca.

Desde los escenarios de España, Chavela nos recordó a todos que la canción mexicana de la primera mitad del siglo XX, cuya fuerza poética había conmovido al mundo, seguía viva gracias a su presencia, y España y México se dieron la oportunidad de volver a esa música que tanto habían amado y que creían extinta. Tras el abrazo de España de la mano de Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina, entre otros, México la trajo de regreso; así la conoció una nueva generación que vio en vivo lo que creía historia, que sintió propio lo que hasta ese momento era de sus abuelos o sus padres. Así la voz de Chavela, en su regreso, se unió a la de Eugenia León, y su presencia alentó a Lila Downs y conmovió a Julieta Venegas, entre otros artistas nóveles. Chavela amaba a los jóvenes, y en un concierto en el Zócalo de la ciudad de México, ante una plaza llena de muchachos y a un lado del Templo Mayor de Tenochtitlan, Chavela Vargas repartió una parte fundamental de su herencia: “a ustedes, jóvenes de México, les dejo lo que más quiero, les heredo mi libertad”.

En la última década de vida Chavela se encontró a una compañera inseparable, leal y luminosa como un sol: fue la periodista María Cortina la gran amistad de la cantante del 2000 en adelante; a su lado y gracias también a Mary Farquharson y Eduardo Llerenas, del sello discográfico Discos Corasón, Chavela pudo realizar sus últimas hazañas musicales, entre ellas su homenaje a Federico, donde a sus noventa y tres años le cantó al poeta y a sus versos.

Dice María Cortina que lo último que dijo Chavela antes de morir fue “Muerte, muerte, muerte”. ¿La saludaba, la reconocía, se estaba ya abrazando a la Llorona? Es posible, pero no soltó la mano de María: la autora de la Macorina abrazó a la muerte enamorada eternamente de la vida.

Eduardo Vázquez Martín es poeta

lunes, 21 de mayo de 2012

In Memoriam de Consuelo Ruíz Ibáñez

Al enterarme de la dura partida de tu madre, oh mi buen amigo Pedro, me vienen a la mente las bellas palabras del poeta cuando dice:

Artifex vitae artifex sui
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Siéntenos más a tu lado que nunca en estos momentos, Pedro buen amigo, y piensa que estará donde siempre soñó estar.

miércoles, 11 de abril de 2012

Para Alberto, en recuerdo de Maura

Como no tengo la menor duda de que mis palabras, por sentidas que fueren, no alcanzarán nunca la fuerza y el sentimiento requerido, cedo este espacio en mi Blog a mi amigo Alberto, hoy más solo y dolido que nunca por la partida de su madre Maura a otros reinos. Lamento no haberte conocido pues, a tenor de cómo hablan de ti y del hijo que dejas, me he perdido algo importante que rozó mi vida.

Ayer por la tarde durante la misa de funeral por mi madre, estaba sentado yo en el primer banco junto a mi padre, cuando éste me susurró al oído: ¿No has preparado unas palabras? ¡Tendrás que salir a decir algo! y yo le contesté: -¡Papá, tranquilo, si las palabras tienen que salir, saldrán!
Después, abandoné el lugar que ocupaba sobre la bancada para preguntarle a un amigo el nombre del sacerdote que celebraba el sepelio: -¡Armando!- me dijo. Yo le había visto, pero no le conocía porque él oficia en San Leonardo de Yagüe, pero una vez en el altar, hasta donde me había desplazado, osé interrumpirle cuando éste comenzaba el manifiesto de agradecimiento a los asistentes, situándome ante el atril pétreo, contra el micrófono y mi garganta opresora, para soltar una plática, que más o menos, rezó así:
¡Familiares y amigos, Don Armando!
Hace un poco me preguntaba mi padre si no había preparado unas palabras.
Esta tarde, no podéis esperar al juntador de palabras, tampoco las frases profusas de un hijo a quien se le ha esfumado su madre entre los labios. Tan sólo la voz de una familia agradecida y muy mimada, por una gran Señora, que ha recibido muestras de afecto y condolencia desde Hontoria del Pinar, pasando por Ceuta... hasta Baltimore.
Me veis así, tan sereno y risueño porque ella ha sido mi ejemplo; Tal y como se despidió el pasado Domingo de Resurrección, aquí en la Aldea, mientras esperaba en su silla, fuera de la iglesia, a que salieran todos, haciendo carantoñas a los hijos de mis amigos... Porque esa repartidora de sonrisas, hija de ganaderos, llevaba su carro cargado de bondad, por el camino recto; siempre dentro de la rodera...

Incluso, cuando soportaba tantos dolores y yo la obligaba a caminar por el pasillo de casa, mientras le arengaba: -¡Maura! ¿Te acuerdas de lo que decía "El Lute": ¡Camina o revienta!-
Entonces, ella cogía su andador...
¡Y andaba!
Cualquier orador, por mediocre que fuere, os diría, que este discurso que he intentado parafrasear, de una forma fidedigna, no tiene: "ni pies ni cabeza". Si bien, amigos míos, sólo debéis extraer del mismo, una conclusión:
¡El sentido agradecimiento de una familia, a cuantos habéis expresado vuestro cariño más sincero! Por igual: a quienes lo habéis hecho de manera presencial, mediante el teléfono, o vía telemática... Esa familia mía, que ha despedido a una Señora (con mayúscula) y a una sembradora de todas esas sonrisas, de las cuales brotará, durante esta primavera, su dulce y perenne recuerdo!
POSDATA:
Mientras escribo este comentario, examino el correo postal. Una carta, remitida por la Peña San Juan del Monte, de la cual fui socio y donde jugué al fútbol hace un montón de años, la abro... Un soneto de Carlos Frühbeck de Burgos. Su pésame. El abrazo de los socios, el de su presidente (D. Domingo Esteban Tristán)...

-¡Y me doy cuenta de que así, resulta más fácil: Sonreír!-
GRACIAS, UN ABRAZOTE ALDEANO.

jueves, 6 de octubre de 2011

Adiós a Steve Jobs

Al más grande hasta el presente
en el mundo de las comunicaciones.

domingo, 1 de mayo de 2011

Fallece el escritor argentino Ernesto Sabato

El autor de 'El túnel' ha muerto en su casa a los 99 años de edad.


Ernesto Sabato, el gran escritor argentino autor de Sobre héroes y tumbas y El túnel, pero también el hombre atormentado y horrorizado que presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), falleció en la madrugada de este sábado, dos meses antes de cumplir 100 años. Sabato, que iba a ser objeto este domingo de un homenaje en la Feria del Libro de Buenos Aires, padecía una bronquitis que no pudo superar, según ha anunciado su compañera Elvira González Fraga. El velatorio se realizará en la localidad de Santos Lugares, muy cerca de la capital porteña, donde tenía su domicilio.


• "Me llamo Ernesto..."
• Recuerdo del hombre que se reunía con los anónimos
• 'Hay que nombrar la verdad'
• La literatura como malestar en el mundo
• "Que me recuerden como un vecino a veces cascarrabias, pero un buen tipo"
El escritor portugués, José Saramago ( izda.); el escritor argentino, Ernesto Sábato (centro), y Elvira González Fraga, en un homenaje al argentino en 2004.- EFE

Descendiente de padre italiano y madre albanesa, Sabato está considerado como uno de los grandes de la literatura latinoamericana no solo por sus novelas, incluida Abaddón el exterminador, sino también por su amplia obra ensayística sobre la condición humana. Obtuvo el Premio Cervantes en 1984, ocasión en la que pronunció un discurso en el que describió a El Quijote como "un simple mortal, tierno desamparado, andariego, el hombre que alguna vez dijo que por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida".

Sabato tuvo también una vida andariega, marcada por la literatura y por su compromiso ético que le llevó al final de su vida a declararse mas cercano al "anarco-cristianismo" que al activo comunismo de su juventud. El escritor empezó su vida profesional como físico, en Zurich (Suiza), pero muy rápidamente comenzó su actividad literaria y su amistad con el Grupo Sur, donde conoció a Victoria Ocampo y a Jorge Luis Borges, con quien mantuvo siempre una relación conflictiva pero que dio origen, en 1976, a un hermoso libro titulado Diálogos con Jorge Luis Borges.

Su primera gran novela, El túnel (1948), un agudo ensayo psicológico, lleno de ironía, pero también de amargura y del pesimismo que marcaría toda su obra posterior, le proporcionó un inmediato reconocimiento no solo en Argentina sino internacional. Su segunda novela Sobre héroes y tumbas, que incluye su estremecedor Informe sobre ciegos, le confirmó como un autor extremadamente original y le colocó entre ya entre los autores mas grandes en lengua española.

La vida y la importancia de Ernesto Sabato, no se comprende sin su faceta de luchador por los derechos humanos y su compromiso contra la dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983pese a que en los primeros meses del golpe participó en una comida con el general Jorge Videla, a la que asistió también Jorge Luis Borges. Sabato cambió de opinión al conocer los continuos asesinatos y abusos contra los derechos humanos que protagonizaba la dictadura y, como ha recordado la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, "firmó todas las peticiones que pudo reclamando la aparición con vida de quienes habían sido secuestrados".

Terminada la dictadura, Ernesto Sabato recibió el encargo del primer presidente democrático, el radical Raúl Alfonsín, de formar parte de la recién creada CONADEP. El equipo de investigación de la Comisión recogió el testimonio y documentó minuciosamente 8.960 desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura. El informe titulado "Nunca Mas", pero conocido también sencillamente como Informe Sabato, fue entregado a Alfonsín en un acto inolvidable para la inmensa mayoría de los argentinos, el 20 de septiembre de 1984, y dio origen al procesamiento y condena de los máximos responsables de las juntas militares de la dictadura, que fueron enviados a la cárcel. Sabato se opuso siempre a las leyes de Punto Final y a los posteriores indultos concedidos por el peronista Carlos Menem.

Ernesto Sabato sufrió durante años una fuerte depresión y pasó sus últimos días recluido en su domicilio, sin escribir prácticamente pero pintando, su segunda vocación artística, que siempre supo compaginar con la literatura. "La razón no sirve para la existencia", afirmaba. No quería que se le encasillara en ninguna tendencia literaria: "Tengo con la literatura la misma relación que puede tener un guerrillero con el ejército regular". Sabato afirmaba creer en el hombre, "a pesar de ser el animal más siniestro. "La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, hay que morirse", se quejaba.

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 30/04/2011
EL PAÍS

martes, 26 de abril de 2011

En recuerdo de Agustina Blanco

Agustina Blanco, tu vida hizo historia y tu comarca guardará de ella constancia por siempre.

Yo, hubo un tiempo en que me ahijé de ti, con tu hijo Miguel y hoy vierto dolorosas e incontenibles lágrimas por tu falta.

Sé que allí donde vayas seguirás tus costunbres terrenales y cuidarás de los tuyos como siempre lo hiciste.

No te olvides de mí que pronto partiré en tu busca.

Que tu Dios te acoja como mereces.

Aquí no te olvidamos.

viernes, 8 de abril de 2011

En Recuerdo de Sebastian

Hace 12 años que no está con nosotros. Fue mi primer Pastor Alemán.

Falleció el 08.04 1999, contaba 3 añitos tan solo.

lunes, 7 de marzo de 2011

In Memoriam F.C.P.

Poco y escaso trato tuvimos y sin embargo, tu apellido me liga a ti tanto como para recordarte, hoy que nos has dejado, sin haberte recuperado del todo.
Descansa en paz y encuentra cuanto perdiste en vida lejano amigo.

martes, 1 de febrero de 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

In Memoriam: Mª Asunción Pérez Soto

Angel Blanco se corresponde con la imágen que de tí recuerdo Asun.
Cruzamos en esta vida menos de 100 palabras y, sin embargo,
se llenó mi corazón de sutil delicadeza y de bondad.
Te recuerdo frágil, sabiendo estar y sin embargo
como el férreo guardian del hogar que hicieron tuyo.
Que con este último paso de tu vida, se colmen tus máximos deseos
que, a buen seguro, ganaste de largo con tu vida.
Descansa en paz "breve amiga" y sigue vigilante de los tuyos.

jueves, 13 de enero de 2011

martes, 11 de enero de 2011

Fallece María Elena Walsh, escritora argentina

La autora infantil ha muerto en Buenos Aires,
a los 80 años, tras una larga enfermedad.

En los patios de todas las escuelas argentinas se ha escuchado, y se escucha todavía, a miles de niños cantándole a la tortuga Manuelita: "Manuelita vivía en Pehuajó, pero un día se marchó. Nadie supo bien por qué, a Paris ella se fue, un poquito caminando y otro poquitito a pie". María Elena Walsh, la autora de esa canción infantil y de una extraordinaria producción literaria tanto para niños como para adultos, murió este lunes en Buenos Aires, a los 80 años de edad, tras padecer una larga y dolorosa enfermedad que la obligó a ir en silla de ruedas los últimos años de su vida. Walsh estaba considerada como uno de los verdaderos mitos de la literatura argentina y era venerada y admirada por toda una sociedad que supo conectar, a todas las edades, con sus obras teatrales y musicales. Walsh, vinculada tanto a la literatura y a la vida intelectual argentina como al espectáculo y la farándula, vivía desde hace años con la fotógrafa Sara Facio. Sus restos serán velados en la sede de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores.

"María Elena cambió la literatura infantil en toda América Latina, cambió la manera de ver la infancia y de mirar a los niños, con una actitud nada condescendiente, sino respetuosa e inteligente", explica María Fernanda Maquieira, que editó su obra completa, tanto infantil como para adultos, en Alfaguara. "Sus textos infantiles tenían una calidad literaria extraordinaria, y era capaz de combinar la literatura clásica y la popular como nadie". Su obra se alejó del tono moralizante de los cuentos de la época y abrió un mundo nuevo de imaginación y juego, más relacionado con la Alicia de Carroll que con la literatura tradicional argentina. Algunos de sus personajes, como la Tortuga Manuelita (que tiene un monumento en Pehuajó, un pueblo cercano a Buenos Aires), Doña Disparate o Dailan Kifki están ya incorporados a los libros de texto de media América Latina.

María Elena Walsh nació en Ramos Mejía, una localidad de la provincia de Buenos Aires en 1930, hija de una argentina y de un irlandés, empleado de los ferrocarriles y pianista aficionado. Estudió Bellas Artes y se dedicó muy tempranamente al teatro y a la canción, tanto como compositora como cantautora. Su primera obra escrita fue un libro de poemas, que publicó con 17 años y que fue elogiado por Juan Ramón Jiménez y por Jorge Luis Borges. A principios de los 50, formó dúo con la folclorista Leda Valladares, con quien se marchó a París. Regresaron en 1956 y Walsh se metió de lleno en el mundo de la farándula y de la televisión, donde fue siempre muy querida y admirada por sus fabulosos espectáculos. Juguemos en el mundo, creado en 1968, supuso un verdadero acontecimiento que influyó no solo en la canción argentina sino en todo el mundo cultural latinoamericano. Sus canciones figuraron en el repertorio de Mercedes Sosa y de otros muchos intérpretes de todo el continente.

"María Elena Walsh era una intelectual, librepensadora, comprometida con su tiempo, pero si hubiera que resaltar un solo rasgo de su carácter yo hablaría de su formidable sentido del humor, su ironía y su delicadeza", asegura Maquieria. La cantante Susana Rinaldi explicó su admiración por la escritora: "María Elena formó a muchas generaciones en una percepción determinada de la sociedad gracias a sus libros y canciones. Ella siempre guardaba una distancia de respeto con los nenes. Le impresionaba la naturaleza humana".

"Fue un ser libre que hizo lo que quiso en cada época de su vida y nunca lo que se esperaba de ella", aseguró a EL PAÍS el escritor Leopoldo Brizuela, con quien mantuvo una gran amistad. Brizuela resaltó su actitud valiente durante la dictadura militar (sus canciones fueron prohibidas y ella publicó un artículo que se hizo famoso en el que acusaba al gobierno de pretender convertir "uno de los más lúcidos centros culturales del mundo en un jardín de infantes") y su decidido compromiso con el feminismo en una época en la que no era nada frecuente expresarse con esa libertad.

"Walsh, que fue una ferviente y temprana admiradora de Jorge Luis Borges, es muy parecida a él, en el sentido de que representa muy bien a la clase media argentina de principios de siglo y que, como él, fue capaz de conectar corrientes culturales muy diversas", explico Brizuela.. "Hasta el final mantuvo una formidable voracidad lectora", explicó María Fernanda Maquieira. En una de sus últimas entrevistas, en el diario Clarín, mostró su enfado por la pobreza de lenguaje que apreciaba cada vez más en los niños y realizó una encendida defensa de la educación infantil. "Además en la literatura, muchos escritores deciden escribir más sencillamente, tal vez imitando la pobreza de los chicos, cosa que a mi no me gusta, aunque respeto a quien lo quiera hacer". "La vida es muy triste sin diccionarios", sentenció, con visible irritación. Ayer, prácticamente todos los canales difundieron, una y otra vez, sus canciones más famosas: "La leche tiene frío y la abrigaré. Le pondré un sobretodo mío, largo hasta los pies".

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 10/01/2011
El PAÍS

viernes, 10 de diciembre de 2010

A Sole

Por la amistad con tus hijos, especialmente con Pilar, como un hijo más te lloro ¡Oh Sole! Fuiste mujer en tierra Castellana y como tal vivistes, con entereza y firmeza. Dejaste profunda huella en cuantos te quieren y pasará mucho tiempo en borrarse, si se borra, tu recuerdo. Descansa en Paz y disfruta de esa nueva vida en la que nos reuniremos pronto contigo.
Yo canto con el poeta:
Porque ya mis tristezas son como los matices
sombríos de los cuadros en que la luz fulgura;
porque ya paladeo la gota de la amargura
en el dorado néctar de las horas felices;

porque sé abandonarme, con la santa inconsciencia
de una tabla que flota, sobre el mar de la vida,
y aparté de mis labios la manzana prohibida
con que tentarme quiso el árbol de la ciencia;

porque supe vestirme con el albo ropaje
de mi niñez ingenua, aspirar el salvaje
aroma de los campos, embriagarme de sol,
y mirar como enantes el pájaro y la estrella
(el pájaro que un día me contó su querella;
la estrella que una noche conmigo sonrió),

y porque ya me diste la calma indeficiente,
vida, y el don supremo de la sonrisa franca,
sobre la piedra blanca voy a posar mi frente
y marcaré este día con otra piedra blanca. . .

sábado, 13 de noviembre de 2010

Luis García Berlanga fallece a los 89 años

Su capilla ardiente se abrirá esta tarde en la Academia de Cine
El cineasta será enterrado mañana en Pozuelo de Alarcón

Llevaba tres años apartado del mundo, su último plano lo rodó en 1999, junto al Mediterráneo, en Peñíscola. Fue para París Tombuctú, una película coral, en la que no regateó el tema de la muerte. La misma que le sorprendió esta madrugada a las cinco, en su casa de Pozuelo. Ya lo había dado todo en el cine. Ya había pasado por méritos propios a la historia del arte universal.

• "Se ha ido uno de los grandes del cine junto a Fellini y Wilder"
• Seis placebos contra el olvido de millones de enfermos
• Adiós Mr. Berlanga
• La hormiga que se creía cigarra
• "Viví la Guerra Civil como si fueran unas largas vacaciones"
• El pesimista erótico

La última vez que apareció en público fue en julio de este año. Acudió en silla de ruedas a la inauguración de la Sala Berlanga, en Madrid. A los presentes se les quedó grabado un gesto. Parece que andaba despistado, no conocía ya a muchos de los que le rodeaban. Pero sentía. Con la mano se dibujó unas lágrimas en la cara.

Es lo menos que podía tributarle el mundo del cine: una sala con su nombre. Una sala donde volver a contemplar sus propias obras maestras: de Bienvenido Mister Marshall a Plácido, pasando por la genialidad de El verdugo, la serie que comenzó en La escopeta nacional, la visión tan descarnada y absurda de la guerra que da en La vaquilla.

Con Luis García Berlanga muere un estilo, una voz, la visión de un país, una cultura, una filosofía propia sobre el género humano, zurcida a dúo con otro genio, el guionista Rafael Azcona. Fue fetichista, director de una colección de literatura erótica que ha marcado época, como la sonrisa vertical. Pero ante todo fue el cronista y la conciencia -buena y mala- de un país enfangado por los traumas de la guerra, el notario de una supervivencia colectiva.

Amante de la improvisación, en su última etapa no se hartaba de decir que los guiones eran los Goebbels de las películas, que confiaba en una naturalidad instantánea, un rayo de inspiración que a veces cuadraba mal con su obsesión por los planos secuencia, pero que cuando funcionaba le resultaba redonda. Valenciano, mediterráneo, obsesionado por la sensualidad, su cine fue una manera de hablar, una manera de plantar cara al absurdo de la vida con humor y tragedia, con piedad y comprensión. La obra de un poeta visual, descarnado y tierno, radical y piadoso.

Berlanga, que nació en Valencia el 12 de junio de 1921 en el seno de una familia burguesa y era nieto de un gobernador de su ciudad e hijo de un diputado de la Unión Republicana (Frente Popular), ha fallecido "de mayor" y "tranquilamente", según un miembro de su familia. Su capilla ardiente se abrirá a las 19.00 en la Academia de Cine (calle Zurbano 5, Madrid). La capilla permanecerá abierta hasta la medianoche y mañana de 10.00 a 13.00, momento en el que el féretro saldrá hacia el cementerio, según un portavoz de la Academia. Será enterrado mañana a las 15.00 en el cementerio madrileño de Pozuelo de Alarcón. El cineasta y académico fue Premio Príncipe de Asturias en 1986, Premios Nacional de Cinematografía (1981) y la Medalla de Oro de Bellas Artes (1983).

JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 13/11/2010
EL PAÍS

domingo, 19 de septiembre de 2010

José Antonio Labordeta muere en Zaragoza tras una larga enfermedad

El político y escritor fallece a los 75 años en un hospital de la capital aragonesa,
al que fue trasladado esta semana al empeorar su estado de salud

El cantautor, político y escritor José Antonio Labordeta ha muerto este domingo en Zaragoza a la edad de 75 años tras una larga enfermedad, según informaron fuentes de la Chunta Aragonesista (CHA), con el que el también llamado "El Abuelo" fue diputado en el Congreso durante dos legislaturas (de 2002 a 2008).

José Antonio Labordeta recibe, en su última aparición pública,
el pasado 6 de septiembre, la Cruz de Alfonso X el Sabio.- EFE
José Antonio Labordeta Subías
Nacimiento: 10-03-1935
Lugar: Zaragoza
Labordeta falleció en torno a la una de esta madrugada en el Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa al que fue trasladado esta misma semana al agravarse su estado de salud, que lo tenía postrado en su casa desde hace varios meses.

"Con profunda tristeza comunico que José Antonio Labordeta ha fallecido hace unos minutos", ha informado CHA de la muerte de Labordeta, al que se le diagnosticó en 2006 un cáncer de próstata mientras ocupaba su escaño en el Congreso de los Diputados. "Los hombres y mujeres de Chunta Aragonesista (CHA) expresamos nuestra más profunda tristeza ante la muerte de nuestro compañero José Antonio Labordeta y transmitimos nuestro apoyo y cariño a su familia en estos momentos tan difíciles", informó CHA mediante un comunicado.

Socarrón y descreído, tuvo un hueco destacado en los informativos de todo el país en marzo de 2003 cuando, en un debate con el entonces ministro de Fomento, Francisco Alvarez Cascos, mandó literalmente "a la mierda" a la bancada popular , que le impedía hablar y se burlaba de él, con referencias despectivas a su participación en el programa de TVE Un país en la mochila, una serie de reportajes en los que Labordeta mostró aspectos íntimos y poco conocidos de diferentes pueblos de España.

Labordeta presentó en mayo pasado el último libro que escribió, Regular, gracias a Dios, una obra marcada por el cáncer de próstata que le detectaron, en el que expresa su gratitud a su familia, a los amigos y los sanitarios que le atendieron en esta etapa. Se trata de un texto escrito "a tajos", y el título lo extrajo de una frase acuñada por un compañero marroquí del hospital. "Es la explicación menos dolorosa y más ajustada que he encontrado para responder a todos los que se interesan por mi mermada salud", decía Labordeta. Siempre rodeado de buenos amigos y por su familia, desde octubre del año pasado su salud había empeorado y había tenido que ser hospitalizado en alguna ocasión, momentos en los que estuvo arropado por su esposa Juana de Grandes, sobrina del general Muñoz Grandes, y sus tres hijas Ana, Ángela y Paula.

El último acto público que protagonizó se produjo fue el pasado día 6 de septiembre, cuando los ministros de Defensa, Carme Chacón, y Educación, Angel Gabilondo, le entregaron en su casa la Gran Cruz de la Orden Civil Alfonso X El Sabio . Un reconocimiento que el Gobierno le concedió por su sabiduría, su pasión, sus convicciones y su defensa de la libertad y el pueblo -motivos por los que también le otorgó la medalla al Trabajo-.

Nacido en Zaragoza el 10 de marzo de 1935, Labordeta se dedicó inicialmente a la docencia en la Enseñanza Media y, a lo largo de varias décadas, también a la música, la política y la televisión. Su carrera musical comenzó en 1974 con el álbum Cantar y callar y pronto fue reconocido como una de las voces comprometidas con la democracia al final de la dictadura franquista. Llegó a la canción por poeta, por deseo de dar mayor audiencia a sus versos, consiguió que algunas de sus canciones, como El canto a la libertad, Banderas rotas o La albada, se convirtieran en himnos de una tierra, Aragón, a la que cantó con melancolía.
AGENCIAS - Zaragoza - 19/09/2010

¡A la mierda!

José Antonio Labordeta dijo el sábado en Informe semanal que su epitafio podría ser algún día lo que dijo desde la tribuna de oradores del Parlamento: "¡A la mierda". Pusieron las imágenes al tiempo que el artista y parlamentario aragonés contaba aquel incidente, y ahí pudimos ver a los que se reían de él ("¡vete con la mochila!", "¡cantautor de mierda!"), y también al ministro de Fomento de entonces, Francisco Álvarez Cascos, a quien se estaba dirigiendo Labordeta cuando empezaron a burlarse de él.

-"¡Qué estoy hablándole al ministro!", avisó el diputado. Y como arreciaron las chanzas, y sobre todo algunas dedicadas a su oficio de cantante, Labordeta explotó: "¡A la mierda!". Fue un grito indignado y sencillo: que se vayan a la mierda. Siguieron burlándose, pero se oyó sólo su: "¡A la mierda!". Me siguen impresionando esas imágenes de la burla en el Parlamento, que se da mucho. Distinguí ahí, gritando, a un caballero al que conozco bien, Juan Manuel Albendea, hombre de fina pluma, taurófilo, que fue crítico de lo suyo en este periódico en los tiempos inolvidables de Joaquín Vidal.

Sorprende ver a caballeros así, gritando, pero no se les oye. Y sería instructivo. La gente, en lugar de decir, "a usted lo vi en la tele, sentado en su escaño", le diría a ciertos parlamentarios: "Le vi gritando. ¿No le da vergüenza hacer eso en el Parlamento?".

Desde hace mucho tiempo, el Parlamento tiene desactivados los micrófonos de ambiente, que podrían ser tan buenos para transmitir el tono vital de la ciudadanía (parlamentaria). Les debe dar vergüenza propia, que no ajena, admitir que lo de abajo es un guirigay, de modo que dejan que el tipo se desgañite en la tribuna mientras a los diputados sólo se les ve gesticular. Porque los micrófonos tienen vergüenza nos enteramos de lo que dijo aquel día Labordeta pero no de lo que le gritaron. Y lo estaban poniendo fino aquellos caballeros tan peripuestos. Pues él los puso en su sitio. ¡A la mierda! Le echamos mucho de menos, para gritar con él, o para cantar.

En medio de lo políticamente correcto (el silencio de los micrófonos), aquella jaculatoria vale por un curso de educación para la ciudadanía (parlamentaria).

JUAN CRUZ 05/01/2009
EL PAÍS
Canto a la libertad (Labordeta)