jueves, 21 de febrero de 2013
miércoles, 18 de julio de 2007
Si no es mi Abeto, se parece Horrores ...
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Si no es mi Reportera, se parece horrores ...
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jueves, 14 de junio de 2007
jueves, 3 de mayo de 2007
Profunda pena ...
Es curioso, pero durante todo este tiempo sin ti…voy sintiendo, pasito a pasito, que te voy dejando atrás, que voy saliendo adelante, a veces con rapidez milimétrica…, incluso hasta imperceptible, pero al mirar atrás logro percatarme del avance en mí…
Lo que me sorprende, es que me he descubierto a mí mismo, o a una parte de mí, resistiéndose a abandonarte…, una parte de mí se muere de pena de que efectivamente yo logre dejarte atrás…, se aferra a ti con uñas y dientes como si te necesitara con ella…, como si te necesitará en ella…, por eso la lucha es conmigo mismo...Tengo pena y una gran nostalgia…Sí, siento que aún te amo..., pero ya estás más lejos.La angustia por ahora me ha dejado respirar y vivir mejor..., no sé si su retirada ya es definitiva o volverá a abrazarme en unos días más con su ahogante y oscuro manto…, sólo sé que HOY no la tengo encima… y debo tomar suficiente aire para sobrevivir cuando regrese…. Tengo miedo.
Ahora sólo persiste una "profunda pena", pena por lo perdido…, nostalgia por lo que fue.
(Recuerdos de los peores momentos de mi vida ...)
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jueves, 26 de abril de 2007
martes, 24 de abril de 2007
En el Recuerdo
Este viernes que pasó fue horrible…, una bomba estalló y por fin pasó lo que tenía que pasar…, todo terminó, y dentro de mí “algo” que no puedo definir se quebró…, y definitivamente.
Tengo sentimientos encontrados por herir a una persona que amaba, la persona más importante para mí…, pero también hay un sentimiento muy amargo, porque puedo entender el enojo, por eso pedí disculpas, pero de verdad no siento que haya hecho algo TAN malo como para lo que me llegó de vuelta, o SÍ
Puedo hacerme cargo SÓLO de MIS palabras, no la de otros.., y MIS palabras SIEMPRE han sido con respeto y cariño a nuestra historia. Sí, hay mucha rabia y dolor en las palabras escritas, pero rabia y dolor por las pérdidas en sí, no a las personas involucradas… , lamentablemente los mensajes no llegan siempre a los otros como uno los envía…
Siento aburrimiento.., hastío…
Bomba que explota en la cara, en el alma y en la que el único culpable parecía ser yo…, batalla que terminó conmigo en un estado febril difícil de explicar (febril literalmente hablando). Lloré, alegué y grité por horas…., pedí disculpas, con la boca, con las palabras escritas, con el corazón…, porque lo que busco es desahogo y no dañar públicamente a nadie, ni menos quedar como “pobre víctima” mientras condeno en la “plaza del pueblo a mi otro yo”…, las cosas no son así…., no es lo que busco ni lo que me había propuesto hacer…
Luego de esta catarsis vivida, me di cuenta que hay cosas que yo no puedo hacer…, que hay cosas que no puedo controlar aunque lo desee…., porque puedo intentar dar explicaciones y pedir disculpas de mil maneras, pero no puedo hacer que otros entiendan lo que no quieren entender. Se supone que las personas que me conocen no debieran necesitar tantas explicaciones, se supone que quién me amó y conoce mi alma y mi forma de ser sin discursos ocultos o intenciones turbias…., no debiera malentender tanto mis palabras y mis sentimientos, pero quien quiera quedarse con una imagen o sentimientos negativos hacia mí…., lo hará... y ya no hay nada más que yo pueda hacer al respecto, quizás esto sirva para desechar mi imagen de su corazón…, no lo sé, pero yo creo que no lo merezco, por cómo he sido toda mi vida, por lo que he entregado en la relación…, y sí es muy injusto…, pero ya no pensaré más en eso, ya no pensaré en lo que fue ni en lo que pudo ser…., yo simplemente ahora sigo mi camino, roto, desilusionado de cómo terminaron las cosas, porque NADIE merecía terminar de esta forma.
Algo dentro de mi alma cambió y se quebró en medio de los gritos, algo dentro de mí se rompió y me sequé…, se acabaron las lágrimas y las ganas de hacer comprender lo que siento…. Las imágenes y recuerdos cambiaron…. y todo se ve tan distinto a lo que amé, a lo que conocí…, ahora hay imágenes oscuras, con dolor, y rabia, con sensación de impotencia e injusticia…, apatía, agotamiento…., herida.
Obviamente que la pena y el dolor siguen en mi corazón, por todo lo que ha pasado…, pero también siento una nueva fuerza que nació de aquello que cambió dentro de mí esa noche…., lo más cercano al "Ave Fénix" que renace de sus cenizas…, fuerza para continuar que nació de la desilusión de no comprender lo amado, de esperar las disculpas que uno da y que no llegan jamás.
El que decida alejarme de su vida está en su derecho de hacerlo…., y así será, pero si tengo el alma en mil pedazos por la ausencia, siento el derecho a expresar mi dolor y a vivir mi duelo como mejor pueda hacerlo. Me cansé de llorar….
Conocí la inmensa felicidad hace un tiempo…, pero eso ya FUE…, cambió y he comprendido que mi felicidad ahora está lejos de ahí….
Como alguien me dijo: "Las cosas que tuvieron un valor..., con la perspectiva del tiempo lo vuelven a recobrar", y con todo mi corazón... espero que eso pase, que con el tiempo sólo quede lo hermoso, un gran cariño, y por qué no?... una linda y cercana amistad.
Un beso,
BY SOLTAIRE
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martes, 17 de abril de 2007
La Alhambra - Granada - España
Tierra de mis antepasados. Arte moro y azahares.Tuve la suerte de volver a esas tierras y llenarme de esos cantos andaluces y esos movimientos gitanos. La Alhambra es uno de esos lugares que uno no debería perderse en la vida.
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domingo, 1 de abril de 2007
Resaca
Esta mañana, como todos los días, me lavé la cara e intenté buscar mi
reflejo en el espejo. Pero no lo encontré. Esta vez, del otro lado del cristal,
había un extraño. ¿Como explicarlo? Exteriormente se parecía a mi, sus
ojos, su boca, el tamaño de su cabeza, eran exactamente los que yo
conocía. Pero, ese no era yo. Su mirada, sus gestos, su forma de ocupar el
espacio, era diferente... Parecía... extranjero.
Y no sabía repetir mis gestos como mi anterior reflejo. Todo lo hacía con
cierta torpeza e inseguridad. Con un poco de retraso. Como dudando.
Es normal, pensé. No me conoce. Le pregunté que hacía allí y después de
un rato me contestó que mi antigua imagen se había aburrido de ser una
vulgar copia mía y que se había marchado a recorrer mundo. Y me dijo
también que, si me parecía bien, él intentaría ser como yo (en realidad no
estoy seguro si dijo eso o todo lo contrario, porque mi nueva imagen habla
en un idioma que yo jamás he oído).
En fin. Resumiendo... Me rasqué la cabeza y él hizo lo mismo, sonreí y el
también.
Intentaremos llevarnos bien.
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viernes, 16 de marzo de 2007
Encantamiento
He pasado dos horas ante mis recuerdos, en un encantamiento continuado. Anegado de sensaciones. He mirado, sentido, soñado y pensado.
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miércoles, 14 de marzo de 2007
Aromas de mi Infancia:
Andresillo1
«La Libertad! ¡El Pueblo!», iba gritando
por calles y por plazas,
cuando el jardín se viste de heliotropos,
de azules lirios y de rosas pálidas.
«La Libertad! ¡El Pueblo!», repetía
sobre el fango y la escarcha,
cuando tiemblan los árboles desnudos
y se encorvan las ramas.
Descalzo; el cuello al aire; mal prendido
el pantalón, que a la rodilla alcanza;
sobre el cabello inculto, vieja boina,
de dudoso color y rota malla;
trigueño, endeble, sin descanso y ágil,
por calles y por plazas
a la lluvia y al viento,
sobre el lodo y la escarcha,
iba gritando con su voz ya ronca:
«La Igualdad! ¡La República! ¡La Patria!»
Se llamaba Andresillo, y contaría
diez primaveras a lo más. Su infancia
fue una penumbra dolorosa y triste,
el despuntar de un día de borrasca,
un pasaje del Dante, una tragedia
escondida en la bolsa de una larva.
Huérfano desde el punto en que sus ojos
se abrieron a la luz, por mano extraña
recogido del suelo del suburbio,
hijo de la embriaguez y de la infamia,
creció entre golpes y denuestos, solo,
sin escuchar jamás esas palabras
que parecen el salmo de las cunas
y que las madres verdaderas cantan.
No le vieron jamás sus compañeros
en los alegres corros de la playa;
ni merodeó tampoco en los frutales
que la ciudad circunda; ni su charla
hizo sonreír al viejo transeúnte
que junto al grupo de chicuelos pasa;
ni precedió a las tropas en revista,
al vivo son de la marcial charanga’.
Creció en un antro, conociendo el hambre,
junto a un hogar sin llamas;
y apenas supo andar, sus manecitas
—sus manecitas por el frío cárdenas—
ofrecieron temblando al pasajero
esas hojas inmensa en que vagan
en orden apiñado,
las líneas negras y las líneas blancas.
Vendiese poco o mucho, eran los golpes
su recompensa diaria;
y fuerza era agotar la mercancía,
gritar: «El Porvenir! ¡La Democracia!
¡El Combate! ¡La Idea!», con voz ronca,
bien estridente y alta,
para aplacar la furia del verdugo,
de la mujer salvaje y sin entrañas,
que amparó, porque sí, por hacer algo,
al hijo del misterio y de la crápula.
Si el niño—« ¡Perdón, madre! » le decía,
entre un turbión de lágrimas,
aquella loca contestaba alzando
su diestra de gigante y descargándola:
—«Tu madre fue una horrible mujerzuela!
¡Un aborto del mal!...¡No llores! ... ¡Calla!..."
En tanto, un hombre que paseaba ebrio
por la mísera estancia
azuzaba a la bruja, murmurando:
«Haces bien. ¡Que se calle o que se vaya!»
Así, entre el vicio, el odio y la miseria,
junto a un hogar sin llamas,
pasó el pobre huérfano
la tenebrosa infancia:
la infancia de Andresillo, un condenado
del que Dante no habla!
II
Una noche de invierno, triste y fría
—noche de lluvia, sepulcral y opaca—,
Andrés, enfermo, pero casi alegre
y sin números ya, cruza la plaza,
pensando en lo sabroso de su cena
y en lo caliente del jergón de paja.
No es fácil que le peguen; ha vendido
todo lo que gritó; y, aunque se halla
quebrantado y con fiebre, sólo el frío
de la lluviosa noche le acobarda.
De pronto oye un sollozo; es una niña
huérfana como él, como él sacada
del fango de la sombra, y compañera
de oficio y correrías. «—¿Qué te pasa?
¿Qué tienes?», le pregunta. Y, suspirando,
dice la niña pálida:
—«¡Que no puedo vender todos los números!»
—«¡También a ti te pegan! ¡Pobre Paula!»
—«¡Me castigan de un modo! ... ¡Si da miedo!»
la hermosa niña exclama.
—¿Cuántos números tienes?», Andrés dijo.
—«¡Ocho!», responde la pequeña. Oh santa
compasión del insecto por el átomo!
Andresillo, infeliz, la frente baja;
compra los ocho números y sigue
el camino que lleva a su covacha,
calculando los golpes que le esperan,
llena de angustia el alma;
mientras que de rodillas, en la noche,
sobre las nubes pardas,
la madre de la niña sin amparo,
de gratitud y compasión lloraba!
Llegó Andrés a su cueva. Vio en lo oscuro
el gastado jergón de húmeda paja,
y sobre tosca fuente, junto al fuego,
el humo de las viandas.
« ¡Si te quedó algún número, a la calle! »,
la mujer le gritó. « ¡La noche es mala...
y no pasaba gente! ¡Estoy enfermo! »,
del niño balbucea la garganta,
ya llena de sollozos. «... ¡A la calle!
¡A dormir en los bancos de la plaza!
¡A cenar con los perros sin arrimo! »,
contesta la mujer. Y, con la rabia
que ahoga la voz de la piedad bendita,
dejó al niño y la sombra cara a cara.
Lo que el niño y la sombra se dijeron
es un misterio aún. ¡Tal vez el alma
enternecida de la pobre madre,
sobre el niño tendió las leves alas!
Lo cierto es que al venir el nuevo día,
los quinteros que entraban
en la ciudad, rigiendo adormecidos
con mano floja, las carretas tardas,
le vieron con asombro
sobre el umbral oscuro de la casa,
rígido, inmóvil, azulado, muerto,
a la confusa claridad del alba.
CARLOS ROXLO
(1860-1926)
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