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sábado, 2 de noviembre de 2013

Con las Sombras del Cuerpo

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cyrano Al finalizar...os hiero

domingo, 27 de marzo de 2011

Día Mundial del Teatro

El día Mundial del Teatro se creó en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (IIT). El Día Mundial del Teatro se celebra anualmente el 27 de marzo por los centros del IIT y la comunidad teatral internacional. Se organizan distintos eventos de teatro nacional e internacional para resaltar esta ocasión. Uno de los más importantes es la distribución del Mensaje Internacional tradicionalmente escrito por una personalidad del teatro de talla mundial invitada por el Instituto Internacional del Teatro. El teatro es la rama del arte escénico relacionada con la actuación, que representa historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo. Es también el género literario que comprende las obras concebidas en un escenario, ante un público. El Día del Teatro se celebra el 27 de marzo. La mayoría de los estudios consideran que los orígenes del teatro deben buscarse en la evolución de los rituales mágicos relacionados con la caza, al igual que las pinturas rupestres, o la recolección agrícola que, tras la introducción de la música y la danza, se embocaron en auténticas ceremonias dramáticas donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los principios espirituales de la comunidad. Este carácter de manifestación sagrada resulta un factor común a la aparición del teatro en todas las civilizaciones. El teatro como se ha podido observar, constituye un todo orgánico del que sus diferentes elementos forman una parte indisoluble. Esos elementos, no obstante, poseen cada uno características y leyes propias y, en función de la época, de la personalidad del director o de otras circunstancias, es habitual que se conceda a unos u otros mayor relevancia dentro del conjunto. Estos elementos son el texto, la dirección, la actuación, la escenografía y el vestuario. Fuente: Wikipedia

lunes, 6 de septiembre de 2010

jueves, 1 de abril de 2010

Frankenstein sube a las tablas

El loco experimento de Frankenstein resucita sobre el escenario.

Gustavo Tambascio estrena una obra raramente representada en teatro.

Entre 1821 y 1931, la criatura surgida del laboratorio del doctor Frankenstein en la novela de Mary Shelley solía cobrar vida sobre los escenarios teatrales. Pero su salto al cine, en la inolvidable versión de James Whale, convirtió en los años treinta al monstruo en icono, en un personaje del imaginario colectivo asociado al celuloide. Y provocó su práctica desaparición de las salas de teatro. Con excepciones: su último paseo por las tablas se inicia hoy (hasta el 4 de abril) en los Teatros del Canal de Madrid.

El montaje recoge el debate entre ética y ciencia ya planteado en 1816.

A este escenario llega una nueva versión dirigida por Gustavo Tambascio. Propone una lectura del clásico de Shelley tan cercana al original que termina por resultar novedosa. Durante décadas han sido más habituales las interpretaciones parciales del clásico de la literatura de terror. Aquellos que no conozcan la novela se encontrarán con aspectos apenas divulgados, como el despertar de la poderosa inteligencia en la criatura, sus amargas reflexiones o la desesperación vital y filosófica del doctor Frankenstein. "Ello no quita que los aspectos más legendarios del mito de Frankenstein y su monstruo, alimentados por la factoría Universal, también estén presentes, de modo que la obra bascula permanentemente entre la reflexión y el thriller gótico; entre la meditación y el horror romántico", asegura el director.

La versión de Tambascio tampoco evita el debate entre ética y ciencia. En ella, subyacen asuntos eternos como la resurrección, y otros más actuales como la clonación o el trabajo con células madre. Su aportación se plasma en una discusión intelectual planteada entre varios personajes (un anarquista, un conservador, una feminista y un científico que observan y narran el desarrollo de la trama).

Una trama que conserva sus esencias literarias. El cuento nació durante un viaje de los Shelley a Suiza en 1816. La hermanastra de Mary Shelley mantenía una relación amorosa con Lord Byron y éste retó al matrimonio Shelley y a su médico a que cada uno compusiera una historia de terror. Ahí nació el germen de un clásico que recoge las investigaciones de Galvani y Erasmus Darwin sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes. Algo sin duda visionario, "que anticipó el concepto de los desfibriladores cardiacos", señala Tambascio. El director asegura que no se ha limitado a plantear una obra de tesis. "También hay horror gótico, gran guiñol y bastante humor".

El papel del monstruo está interpretado por un actor especializado en seres extremos, Javier Botet (fue Niña Mediros en REC1 y REC2) que encarna a la criatura en sus primeros pasos -José Luis Alcedo toma el relevo cuando el monstruo se hace culto e inteligente-. Víctor Frankenstein es Raúl Peña y el doctor Waltman, la cabeza pensadora que introduce a Frankenstein en el galvanismo, es Emilio Gavira. Completan el elenco Eduardo Casanova (Fidel, en Aída), entre otros actores y el músico Álvaro Alvarado. La imagen visual del montaje la han asumido el escenógrafo Ricardo Sánchez Cuenca y el figurinista Alejandro Andújar.

ROSANA TORRES - Madrid - 10/03/2010
EL PAÍS

sábado, 22 de agosto de 2009

lunes, 6 de octubre de 2008

domingo, 28 de septiembre de 2008

Muerte de Cyrano

viernes, 16 de mayo de 2008

Cómo escribir una crítica teatral

Antes de nada, decir que las líneas que siguen son una modesta guía —que como todas es orientativa — para afrontar el hecho no siempre comprendido de la crítica teatral; algo nada sencillo, porque la crítica no deja de ser el juicio del esfuerzo de otros, pero a su vez también es una manera de poner en su sitio a los menos que aprovechan estos tiempos de seudo cultura para quedarse con el personal, alegando que han llevado a cabo un acto cultural que pasará a los anales de la historia.

En un plano más positivo, es otra manera de acercarse a las artes escénicas y aprender a disfrutarlas más. Por otra parte, especialmente en la Universidad, la crítica no deja de ser un acto de libertad de expresión y de comunicación.

Pero levantemos ya el telón:

Temática, aunque no siempre, muchos críticos suelen comenzar por referirse al tema sobre el que ha girado la obra de teatro. Otros, en cambio, no comienzan por este punto, pero sí lo incluyen en otro momento de su trabajo. Por último, están los que ni lo mencionan (no del todo recomendable). Lo que sí me gustaría comentaros es el fallo bastante común de muchos iniciados en la crítica de decir de qué trata la obra y quedarse sin incidir en otros aspectos. Escribir sobre el tema esta bien para situar al lector de vuestro artículo en la obra, pero que no se quede la crítica en una mera sinopsis: una cosa es describir someramente la trama sobre la que gira el espectáculo teatral, y otra —dicho lisa y llanamente— es contarlo haciendo un resumen. Hay que resaltar, asimismo, si el texto es bueno o por el contrario no hay ni historia, si los diálogos son frescos (por ejemplo) o si no ayudan al desarrollo del montaje.

La interpretación es a mi entender, otro de los polos sobre los que ha de pivotar la
crítica. El trabajo de los actores y actrices es fundamental, algunos destacarán sobre los demás, pero es muy importante analizar el conjunto: no se puede desechar un trabajo grupal porque uno de los interpretes esté francamente mal. Asimismo, hay papeles más agradecidos que otros, no siempre el que más texto tiene o más nos hacer reír tiene que ser el mejor. Otra máxima, la de “no hay papeles pequeños” no deja de ser menos cierta, aunque a veces es complicado crear un personaje en dos frases. Podéis comentar si han estado convincentes, bien caracterizados o histriónicos. Otra faceta a señalar es si se ha hecho un buen trabajo con los actores, si se les ha dirigido bien o por el contrario, si han sobreactuado y no se ha sabido erradicar una teatralidad exagerada por parte de los personajes.

En cuánto a la puesta en escena, de un modo general decir que es la unión de la
escenografía, la iluminación, el vestuario y el decorado; el atrezzo, en definitiva.
Sobre la escenografía, algo básico, es posible incidir sobre la disposición del espacio, o bien sobre un elemento escénico novedoso pero que no aporta nada al desarrollo del relato, quedándose en un mero efecto especial. La iluminación puede que sea bella, pero que esté mal coordinada, el vestuario puede ser vistoso, pero no estar al servicio de la historia (actores que no se pueden ni mover). También podéis referiros a un objeto del decorado que no dice nada, o que no se ve por no estar iluminado; a una luz en exceso tenue o que deslumbra a los actores.

Por último —aunque esto para algunos sea en principio secundario, por ser en extremo subjetivo— habría que decir qué os ha parecido la obra como propuesta, es decir, si la obra de teatro que habéis visto y estáis analizando os parece que aporta algo, y resulta innovadora. En la medida de lo posible —y de vuestros conocimientos y experiencia— podéis compararla con otra de su género o estilo, señalando, por ejemplo, si ese autor ha hecho cosas mejores, o si se ha superado o innovado, o bien, por el contrario, si estamos ante un montaje que peca de formalista.

Sin querer ofender a nadie, se supone que hay escribir para los demás; yo desde luego, como lector de las críticas teatrales huyo del crítico que escribe para leerse a sí mismo, o bien del que relata la vida y milagros de no se sabe bien quién. Y sobre todo no hay que complicar las cosas, expresarse de modo sencillo, no usando un lenguaje pretencioso. Está bien darle un toque de poesía y literatura para que nuestra no quede demasiado plana, fría o árida, pero tampoco se trata de crear otra obra, ni de decir cómo lo habríais hecho vosotros, porque en ese caso deberíamos estar hablando de dirección.

Para finalizar, recordar que ante todo se trata de dar una opinión, no de sentar cátedra.

Ánimo y a escribir. Que no os entre el miedo escénico porque al fin y al cabo el que anda se tropieza. Como dejo escrito el poeta “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Carlos Minondo
Grupo de Teatro Debacle
Crítico Teatral

miércoles, 14 de mayo de 2008

Crítica Teatral

Crítica teatral
La obra de teatro es un mensaje complejo, en el que se combinan diversos códigos: el oral, el gestual, el visual...por tanto, a la hora de juzgarla, debemos tener en cuenta todos estos factores.
Para realizar una crítica conviene que valoréis al menos los siguientes aspectos:
- El tema.
- La acción o argumento, cuya estructura puede ser la tradicional (planteamiento, nudo y desenlace) u otra. Aquí podéis comentar si existe o no tensión dramática, es decir, si la obra crea una intriga que consiga mantener el interés del espectador.
- El uso del diálogo o del monólogo. Conviene que os planteéis si el lenguaje utilizado por cada personaje es el adecuado a sus circunstancias y a su personalidad.
- La interpretación.
- La puesta en escena (iluminación, escenografía, vestuario, decorado, música...). Os detendréis más en los aspectos más llamativos o relevantes.
Finalmente, terminad vuestra crítica con una valoración global de la obra, a modo de conclusión.
Si queréis una guía más detallada, podéis leer estos consejos de Carlos Minondo.
Enviado por Elisa

martes, 13 de mayo de 2008

Cyrano de Bergerac La nez

martes, 26 de febrero de 2008

Cyrano Al finalizar...os hiero

miércoles, 23 de enero de 2008

Don Juan Tenorio

José Zorrilla (1817-1893)
Se dice que Zorrilla es el mejor dramaturgo del romanticismo español, en términos de lo nacional y lo tradicional. En la España cristiana los héroes de la literatura reflejan los valores de la iglesia católica. Al contrario los personajes de Zorrilla son rebeldes y satánicos, pero siempre tienen una reconciliación al fin de la obra, una reconciliación con el cielo y Dios.
Nació Zorrilla en Valladolid, provincia de Castilla y León. Estudió en Madrid y vivió en Toledo. Dedicó su vida a escribir poesía y drama. Su fama queda en su drama, Don Juan Tenorio. Aunque la obra no tenía éxito durante de la vida de Zorrilla, hoy día es bien famosa. Se presenta cada año para el Día de Todos los Santos, el primero de noviembre.

Don Juan Tenorio (1844)
El Don Juan de Zorrilla nació en la leyenda medieval hecha famosa por Tirso de Molina, El burlador de Sevilla, durante el Siglo de Oro. Mozart, Molière y Byron también usaron el don Juan como personaje de sus obras. El Don Juan es rebelde y diabólico. Es símbolo de la libertad individual frente a las leyes sociales. Pero lo diferente de la obra de Zorrilla es que don Juan encuentra su salvación en el amor de doña Inés, cuando le pide perdón. Este acto permite una conciliación entre la religión y la imagen romántica del héroe seductor y arrogante.
El marco escénico es Sevilla, a las orillas del Guadalquivir, 1545, durante el reino de Carlos V. Es febrero y se celebra el Carnaval, los días antes de la Cuaresma. Los cuatro primeros actos pasan en una sola noche. Los demás ocurren cinco años más tarde, en una sola noche también.
Los personajes de la obra

La trama

Hace un año que don Juan y don Luis apostaron que uno de ellos tendrían más amores, engaños y muertes que el otro. El primero acto empieza al fin del año, en la hostería de Butarrelli, en Sevilla. Don Juan y don Luis debe regresar a las ocho esa noche para ver quien ganó la apuesta. Como el mes es febrero, están en Carnaval y hay mucha gente con antifaces y caras pintadas.

Esta misma noche, don Juan y don Luis discuten sus conquistas amorosas, y don Juan gana la apuesta, pero apuesta a don Luis que le quitará su prometida, doña Ana. El padre de doña Inés, don Gonzalo el Comendador, está en la hostería y oye todo esto, pues se enfada porque don Juan debe casarse con su hija. Don Gonzalo prohíbe el matrimonio entre don Juan y doña Inés y quiere que ella pase su vida de monja en convento, pero don Juan jura que robará a su hija. Ella está encerrada en el convento y don Juan escala la pared y la rapta. Los dos jóvenes se enamoran, algo raro para don Juan. Don Luis y don Gonzalo se enfrenten al Tenorio y ambos mueren a sus manos, uno por pistola, otro por espada. Don Juan huye a Italia y no vuelve a España por cinco años donde encuentra la tumba de su amor, doña Inés. Doña Inés ha hecho una apuesta con Dios, su alma por su amante. Si don Juan se salve, ella también se salvará. Si él se condena, ella compartirá su destino. Entonces don Juan invita a cenar a la estatua de don Gonzalo, acepta y le invita a don Juan a cenar con él en el cementerio. Empieza don Gonzalo a condenar a don Juan al infierno, pero doña Inés interrumpe. Don Juan se salva a pesar de sus crímenes y sube al cielo con la gloria de Dios, gracias al amor de una mujer. la salvación de don Juan.

Hostería del Laurel

Hacia el año 1844, Don JOSÉ ZORRILLA, escritor romántico de la época eligió la HOSTERÍA DEL LAUREL como lugar de inspiración para crear su obra de DON JUAN TENORIO. La acción del personaje se sitúa en la SEVILLA del siglo XVI.

domingo, 25 de noviembre de 2007

lunes, 22 de octubre de 2007

martes, 25 de septiembre de 2007

LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA III - ESCENA XIX

SEGISMUNDO
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!.

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(De "La Vida es Sueño")
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA I - ESCENA II

SEGISMUNDO
¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!

ROSAURA
¡Qué triste voz escucho!
Con nuevas penas y tormentos lucho.

CLARÍN
Yo con nuevos temores.

ROSAURA
¡Clarín!

CLARÍN
¡Señora!

ROSAURA
Huygamos los rigores
desta encantada torre.

CLARÍN
Yo aún no tengo
ánimo de huir, cuando a eso vengo.

ROSAURA
¿No es breve luz aquella
caduca exhalación, pálida estrella,
que en trémulos desmayos,
pulsando ardores y latiendo rayos,
hace más tenebrosa
la obscura habitación con luz dudosa?

Sí, pues a sus reflejos
puedo determinar (aunque de lejos)
una prisión obscura,
que es de un vivo cadáver sepultura,
y porque más me asombre,
en el traje de fiera yace un hombre
de prisiones cargado
y sólo de la luz acompañado.

Pues huir no podemos,
desde aquí sus desdichas escuchemos;
sepamos lo que dice.

(Descúbrese Segismundo con una cadena y la luz, vestido de pieles).

SEGISMUNDO
¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!

Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
qué yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando, atrevida y crüel
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas, bajel de escamas,
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón,
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

ROSAURA
Temor y piedad en mí
sus razones han causado.

SEGISMUNDO
¿Quién mis voces ha escuchado?
¿Es Clotaldo?

CLARÍN
Di que sí.

ROSAURA
No es sino un triste (¡ay de mí!),
que en estas bóvedas frías
oyó tus melancolías.

(Ásela)

SEGISMUNDO
Pues la muerte te daré,
porque no sepas que sé
que sabes flaquezas mías.

Sólo porque me has oído,
entre mis membrudos brazos
te tengo de hacer pedazos.

CLARÍN
Yo soy sordo, y no he podido
escucharte.

ROSAURA
Si has nacido
humano, baste el postrarme
a tus pies para librarme.

SEGISMUNDO
Tu voz pudo enternecerme,
tu presencia suspenderme,
y tu respeto turbarme.

¿Quién eres? que aunque yo aquí
tan poco del mundo sé,
que cuna y sepulcro fue
esta torre para mí;
y aunque desde que nací
(si esto es nacer) sólo advierto
este rústico desierto
donde miserable vivo,
siendo un esqueleto vivo,
siendo un animado muerto;

y aunque nunca vi ni hablé
sino a un hombre solamente
que aquí mis desdichas siente,
por quien las noticias sé
de cielo y tierra; y aunqué
aquí, porque más te asombres
y monstruo humano me nombres,
entre asombros y quimeras,
soy un hombre de las fieras
y una fiera de los hombres.

Y aunque en desdichas tan graves
la política he estudiado,
de los brutos enseñado,
advertido de las aves;
y de los astros süaves
los círculos he medido:
Tú sólo, tú, has suspendido
la pasión a mis enojos,
la suspensión a mis ojos,
la admiración al oído.

Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más,
aún más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser,
pues cuando es muerte el beber
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte
estoy muriendo por ver.

Pero véate yo y muera,
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da
el no verte qué me diera.
Fuera más que muerte fiera,
ira, rabia y dolor fuerte;
fuera muerte, desta suerte
su rigor he ponderado,
pues dar vida a un desdichado
es dar a un dichoso muerte.

ROSAURA
Con asombro de mirarte,
con admiración de oírte,
ni sé qué pueda decirte,
ni qué pueda preguntarte.
Sólo diré que a esta parte
hoy el cielo me ha guiado
para haberme consolado,
si consuelo puede ser
del que es desdichado, ver
a otro que es más desdichado.

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Quejoso de la fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
piadoso me has respondido,
pues volviendo en mi sentido
hallo que las penas mías
para hacerlas tú alegrías
las hubieras recogido.

Y por si acaso, mis penas
pueden aliviarte en parte,
óyelas atento, y toma
las que de ellas me sobraren.
Yo soy...

(De "La Vida es Sueño")

Pedro Calderón de la Barca (1600-16810)

LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA I - ESCENA I

(Sale en lo alto de un monte Rosaura en hábito de hombre, de
camino, y en representando los primeros versos va bajando).
ROSAURA
Hipogrifo violento,
que corriste parejas con el viento,
¿dónde, rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama,
y bruto sin instinto
natural, al confuso laberinto
de esas desnudas peñas
te desbocas, te arrastras y despeñas?

Quédate en este monte,
donde tengan los brutos su Faetonte;
que yo, sin más camino
que el que dan las leyes del destino,
ciega y desesperada,
bajaré la cabeza enmarañada
de este monte eminente
que arruga al sol el ceño de la frente.

Mal, Polonia, recibes
a un extranjero, pues con sangre escribes
su entrada en tus arenas,
y a penas llega, cuando llega apenas.

Bien mi suerte lo dice;
mas ¿donde halló piedad un infelice.

(Sale Clarín, gracioso).
CLARÍN
Di dos, y no me dejes
en la posada a mí cuando te quejes;
que si dos hemos sido
los que de nuestra patria hemos salido
a probar aventuras;
dos los que, entre desdichas y locuras,
aquí habemos llegado,
y dos los que del monte hemos rodado,
¿no es razón que yo sienta
meterme en el pesar, y no en la cuenta?
ROSAURA
No quise darte parte
en mis quejas, Clarín, por no quitarte,
llorando tu desvelo,
el derecho que tienes al consuelo;
que tanto gusto había
en quejarse, un filósofo decía,
que, a trueco de quejarse,
habían las desdichas de buscarse.
CLARÍN
El filósofo era
un borracho barbón; ¡oh, quién le diera
más de mil bofetadas!
Quejárase después de muy bien dadas.
Mas, ¿qué haremos, señora,
a pie, solos, perdidos y a esta hora,
en un desierto monte
cuando se parte el sol a otro horizonte?
ROSAURA
¿Quién ha visto sucesos tan extraños?
Mas si la vista no padece engaños
que hace la fantasía,
a la medrosa luz que aún tiene el día
me parece que veo
un edificio.
CLARÍN
O miente mi deseo,
o termino las señas.
ROSAURA
Rústico nace entre desnudas peñas
un palacio tan breve,
que el sol apenas a mirar se atreve.
Con tan rudo artificio
la arquitectura está de su edificio,
que parece, a las plantas
de tantas rocas y de peñas tantas
que al sol tocan la lumbre,
peñasco que ha rodado de la cumbre.
CLARÍN
Vámonos acercando,
que éste es mucho mirar, señora, cuando
es mejor que la gente
que habita en ella, generosamente
nos admita.
ROSAURA
La puerta
(mejor diré funesta boca) abierta
está, y desde su centro
nace la noche, pues la engendra dentro.

(Suena ruido de cadenas).
CLARÍN
¡Qué es lo que escucho, cielo!
ROSAURA
Inmóvil bulto soy de fuego y hielo.
CLARÍN
Cadenita hay que suena,
mátenme, si no es galeote en pena;
bien mi temor lo dice.

(De "La Vida es Sueño")
Pedro Calderón de la Barca(1600-1681)

lunes, 2 de abril de 2007

Shakespeare - Suicidio de Ofelia

GERTRUDIS.- Hay un sauce que crece y se tuerce sobre un arroyo, en el espejo de cuyas ondas muestra sus hojas grises; hasta ahí llegó ella, adornada con fantásticas guirnaldas de ranúnculos, ortigas, margaritas y esas largas púrpuras a las que los pícaros pastores dan un nombre más grosero, pero nuestras castas doncellas les dicen dedos de muerto. Ahí, al trepar ella sobre las ramas salientes para colgar sus coronas de hierbas, una ramita frágil se rompió; entonces sus trofeos silvestres y ella misma cayeron al arroyo lacrimoso. Sus ropas se extendieron en torno a ella, y, como a una sirena, la llevaron flotando; entretanto ella iba cantando fragmentos de canciones antiguas, como si fuera incapaz de hacerse daño, o como una criatura nacida y crecida en aquel elemento: pero no pasó mucho antes que sus vestidos, pesados de tan embebidos en agua, arrastraran a la pobre infeliz desde su melodioso yacer a la barrosa muerte.
(Hamlet, acto IV, escena 7. Trad.: B. V.)