sábado, 2 de agosto de 2008

Vergüenza

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje el río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana, al descender al río,
la que besaste llevará hermosura!

Gabriela Mistral

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustaria publicar este poema, me gusto mucho y por esa razon le pido permiso para publicarlo espero que me lo conseda, sin ninguna mala intencion, solo q me llamo mucho la atencion la forma en que esta escrito, mi correo es el siguiente...private@ca.rr.com ahi puede enviarme su comentario a este permiso q le estoy pidiendo Att: dulce