lunes, 21 de noviembre de 2011

Un Mapa del Sufrimiento

Vía Muy Interesante

Un manjar caro

Vía Muy Interesante

Un pequeño fallo empañó la faena del Rey

Vía Muy Interesante

España entrega al PP todo el poder

El PP obtiene una cómoda mayoría absoluta con 186 escaños, 76 más que el PSOE (110).- IU y UPyD quintuplican sus escaños, CiU gana en Cataluña y Amaiur tendrá grupo parlamentario propio, con más diputados que el PNV
CARLOS E. CUÉ | Madrid
El PP consigue la mayor cuota de poder lograda nunca por un partido en España tras los resultados de ayer y los de las municipales y autonómicas.- Los datos del paro pesaron como una losa para el PSOE, que cosecha su peor resultado desde el 77.- Las urnas dan un Congreso más fragmentado, en el que participarán hasta 13 formaciones políticas

domingo, 20 de noviembre de 2011

Domona Lisa



Homenaje a la Mona Lisa
La paciencia de un hombre para construir su obra de arte puede llegar a ser quebrada por un animal.

Suburbs of Copenhagen, Denmark

No habrá paz para los malvados


Película: No habrá paz para los malvados.
Dirección: Enrique Urbizu.
País: España.
Año: 2011.
Duración: 109 min.
Género: Thriller.
Interpretación: José Coronado (Santos Trinidad), Rodolfo Sancho (Rodolfo), Juanjo Artero(Leiva), Helena Miquel (juez Chacón), Pedro María Sánchez (Ontiveros), Nadia Casado (Celia). Guion: Enrique Urbizu y Michel Gaztambide.
Producción: Gonzalo Salazar-Simpson y Álvaro Augustín.
Música: Mario de Benito.
Fotografía: Unax Mendía.
Montaje: Pablo Blanco
Dirección artística: Antón Laguna.
Vestuario: Patricia Monné.

“No habrá paz para los malvados” es una demostración del mejor thriller. Áspera, seca y crítica con su realidad, Enrique Urbizu consigue una película bendecida por la presencia de José Coronado y por toda una tradición de cine contundente.
Sirva el título no sólo como referencia al guiño que la obra maestra de John Boorman recibe en la última y magnífica película de Enrique Urbizu, “No habrá paz para los malvados” (ver tráiler). Sirva, también, como impresión disparada a bocajarro, de lo que este ejercicio de género puede significar para el espectador desde su sequedad,  su aspereza suma que equivale a un trago de ron a palo seco, al tiro que se ejecuta desde cerca y sin honorabilidad, a las pintas tremebundas que se gasta su protagonista Santos Trinidad (José Coronado) en su caminar por el infierno, en busca de un infierno más profundo y más desesperado, si cabe.

No hay en ese trayecto ni pizca de dramatismo, ni en el thriller de Enrique Urbizu más verdad que la del muerto andante que ha fracasado en las segundas oportunidades, que no busca más justicia que la propia y guiada por un instinto de supervivencia que apenas halla razón de ser para sobrevivir un día más. Si al Walker de Lee Marvin lo conducía una idea, simple e irrevocable, para el Trinidad de Coronado no hay más motivación que la de eliminar cabos sueltos y seguir así con una existencia ahogada en el alcohol y en la nada. Algo más lejos de los oscuros intereses que movían al Rafael Mazas de “La caja 507″ (Urbizu, 2002), la nueva criatura de Urbizu y Coronado sólo sabe de impulsos, de sus propias delimitaciones morales y no de las de los demás. Por ello, lo pernicioso no está tanto en la configuración del monumental personaje, sino en la carta que el destino le guarda pese a su desconocimiento: el héroe de la colectividad es su más eminente detrito; el hombre ya enterrado es la accidental salvación de una sociedad que depende de instituciones de impecables apariencias —la juez Chacón, la unidad de narcotráfico—, pero precipitadas hacia el colapso en sus funciones.

Bendecido por la mejor tradición del thriller —ese al que hace referencia directa—, el director de “La vida mancha” (2003) firma una obra portentosa en su ímpetu y economía narrativa, orgullosa de su genética y crítica con un contexto social en franca desintegración interna, esto es, las desestructuras de seguridad que dieron pie al atentado del 11-M —aquí desplazado del primer plano, pero omnipresente en la trama—. Entre los márgenes de esas fatales resonancias, se ubica ese violento viaje del antihéroe sin redención, una empresa particular y particularmente cabrona que se sabe sin más futuro que el que ya dicta su pasado: la muerte, la definitiva, como única posibilidad para un hombre que aborrece toda dramaturgia, todo rastro de luz que aún pueda seguirle —la admiración que le confiesa un joven policía en un bar, rechazada tajantemente por Trinidad—. Pero lo inmenso en sí es el viaje, nacido de un contundente versículo bíblico: “No habrá paz para los malvados” es una exultante demostración de género en la que Urbizu flirtea con los límites de éste a través de su cámara, adentrándose en las posibilidades expresivas del plano, dialogando con los espacios y alternando la estabilidad con el desequilibrio según el personaje. Señas definitorias de una caligrafía propia para volver al cine genérico más rotundo: el thrillera bocajarro, a quemarropa.

sábado, 19 de noviembre de 2011

DIJE QUE EL ALMA NO ES SUPERIOR AL CUERPO


48
Dije que el alma no es superior al cuerpo,
y dije que el cuerpo no es superior al alma,
y nada, ni Dios siquiera, es más grande
para uno que lo uno  mismo es,
y quien camina una cuadra sin amar al prójimo
camina amortajado hacia su propio funeral,
y yo o tú podemos comprar la flor y nata 
de la Tierra sin un céntimo, sin un céntimo
en el bolsillo,
y mirar con un sólo ojo o mostrar un grano
en su vaina, desconcierta las enseñanzas
de todos los tiempos,
y no hay oficio ni empleo en el que un joven
no pueda convertirse en héroe,
y el objeto más delicado puede servir
de eje al universo,
y digo a cualquier hombre o mujer:
que tu alma se alce tranquila y serena
ante un millón de universos.

Versión de: León Felipe

WALT WHITMAN

Hay un reguero dulce


" Hay un reguero dulce y encendido de sol
sobre los álamos dorados,
y a lo lejos, los montes ya nevados
encalman el paisaje atardecido,
si ahora tuviera el corazón dormido,
los ríos de la sangre no encrespados,
y ojos para mirar enamorados
los chopos dónde aún tiembla el sol huido,
si ahora como esa luna ser pudiera que boga virginal,
tan lentamente, tan alma pura en el azul,
si fuera un álamo, una luna, un dios luciente,
más sólo soy un hombre en la ladera,
un hombre sólo apasionadamente. "

Vicente Gaos

EN ALGÚN LUGAR ES OTOÑO


Vuelan los besos perdidos de los árboles
en busca de las brunas mejillas de su madre.

También son lágrimas cansadas, exhaustas
de un arduo trabajo cobijando corazones con alas.

Y son escamas de piel que mudan de unos brazos
que sujetan con esfuerzo las nubes de los cielos
y los lienzos de un paisaje de tintes encarnados

Y son recuerdos rojos de un pasado reciente
que vestía bata verde a plena luz del sol

Y son la nueva textura de los caminos de antaño,
de sendas que entonan el crujir de sus notas
cuando los pies del frío transitan por sus lomos

Son, en fin, el óleo del pintor con abrigo y bufanda
de vista sin iris y prisma de sepia
que percibe de soslayo el declive de una vida.


por Samuel Rego, lunes 6 de septiembre de 2010

viernes, 18 de noviembre de 2011

AUTUMNAL


Eros, Vita, Lumen 

En las pálidas tardes 
yerran nubes tranquilas 
en el azul; en las ardientes manos 
se posan las cabezas pensativas. 
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños! 
¡Ah las tristezas íntimas! 
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota, 
tras cuyas ondas trémulas se miran 
los ojos tiernos y húmedos, 
las bocas inundadas de sonrisas, 
las crespas cabelleras 
y los dedos de rosa que acarician! 

En las pálidas tardes 
me cuenta un hada amiga 
las historias secretas 
llenas de poesía; 
lo que cantan los pájaros, 
lo que llevan las brisas, 
lo que vaga en las nieblas, 
lo que sueñan las niñas. 

Una vez sentí el ansia 
de una sed infinita. 
Dije al hada amorosa: 
—Quiero en el alma mía 
tener la aspiración honda, profunda, 
inmensa: luz, calor, aroma, vida. 
Ella me dijo: —¡Ven!— con el acento 
con que hablaría un arpa. En él había 
un divino aroma de esperanza. 
¡Oh sed del ideal! 
                                      Sobre la cima 
de un monte, a medianoche, 
me mostró las estrellas encendidas. 
Era un jardín de oro 
con pétalos de llama que titilan. 
Exclamé: —Más... 
                                        La aurora 
vino después. La aurora sonreía, 
con la luz en la frente, 
como la joven tímida 
que abre la reja, y la sorprenden luego 
ciertas curiosas, mágicas pupilas. 
Y dije: —Más...— Sonriendo 
la celeste hada amiga 
prorrumpió: —¡Y bien! ¡Las flores! 
                                                                  Y las flores 
estaban frescas, lindas, 
empapadas de olor: la rosa virgen, 
la blanca margarita, 
la azucena gentil y las volúbiles 
que cuelgan de la rama estremecida. 
Y dije: —Más... 
                              El viento 
arrastraba rumores, ecos, risas, 
murmullos misteriosos, aleteos, 
músicas nunca oídas. 

El hada entonces me llevó hasta el velo 
que nos cubre las ansias infinitas, 
la inspiración profunda 
y el alma de las liras. 
Y los rasgó. Allí todo era aurora. 
En el fondo se vía 
un bello rostro de mujer. 
                                                  ¡Oh; nunca, 
Piérides, diréis las sacras dichas 
que en el alma sintiera! 
Con su vaga sonrisa: 
—¿Más?... —dijo el hada. 
                                                    Y yo tenía entonces 
clavadas las pupilas 
en el azul; y en mis ardientes manos 
se posó mi cabeza pensativa...

Rubén Darío

Viéndome perseguido por la alondra


Viéndome perseguido por la alondra
que en su rápido vuelo
arrebatarme quiso en su piquillo
para dar alimento a sus polluelos,
yo, diminuto insecto de alas de oro,
refugio hallé en el cáliz de una rosa,
y allí viví dichoso desde el alba
hasta la nueva aurora.

Mas aunque era tan fresca y perfumada
la rosa, como yo no encontró abrigo
contra el viento, que alzándose en el bosque
arrastróla en revuelto torbellino.

Y rodamos los dos en fango envueltos
para ya nunca levantarse ella,
y yo para llorar eternamente
mi amor primero y mi ilusión postrera.

Rosalía de Castro

EL SILENCIO QUE QUEDA ENTRE DOS PALABRAS...


El silencio que queda entre dos palabras
no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,
ni tampoco el que estampa la presencia del árbol
cuando se apaga el incendio vespertino del viento. 

Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre. 
  
Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,
tal vez más que el lector.

Roberto Juarroz

jueves, 17 de noviembre de 2011

Forges y la Banca

Terremoto de Japon mar.2011

Cuando los sexos se ponen de acuerdo

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Verdi.Nabucco.Va Pensiero.MET.2002



El Coro del Metropolitan Ópera House de Nueva York, interpreta Va Pensiero de la ópera Nabucco de Verdi, en 2002.


Es una belleza para los oídos y para los ojos.
Una muy lograda estética de color, de composición, de voces....
Una obra de arte.

Baterista de la calle increíble - Uno de los mejores

Sinfónica de Flash Mob - estación central de Copenhague

martes, 15 de noviembre de 2011

Berlich y la Crisis

This Is Why We Need Astronauts

Vía Muy Interesante

La araña y la viejecita


En una casita, en lo alto de una montaña, vivía hace tiempo una viejecita muy buena y cariñosa.
Tenía el pelo blanco y la piel de su cara era tan clara como los rayos del sol. 
Estaba muy sola y un poco triste, porque nadie iba a visitarla. 
Lo único que poseía era un viejo baúl y la compañía de una arañita muy trabajadora, que siempre le acompañaba cuando tejía y hacía labores. 
La pequeña araña, conocía muy bien cuando la viejecita era feliz y cuando no. 
Desde muy pequeña la observaba y había aprendido tanto de ella que pensó que sería buena idea intentar que bajara al pueblo para hablar con los demás. Así aprenderían todo lo que ella podía enseñarles. 
Ella les enseñaría a ser valientes cuando estén solos, a ser fuertes para vencer los problemas de cada día y algo muy, muy importante a crear ilusiones, sueños, fantasías. 
Las horas pasaban junto a la chimenea y las dos se entretenían bordando y haciendo punto. 
La viejecita, apenas podías sostener las madejas y los hilos en sus brazos. 
¡Qué cansada me siento!, ¡Me pesan mucho estas agujas!. Decía la ancianita. 
La arañita, la mimaba y la sonreía. 
Un día, la araña, pensó que ya había llegado el momento de poner en práctica su idea. 
¿Sabes, lo que haremos?. ¡Iremos al mercado a vender nuestras labores!. ¡Así, ganaremos dinero y podremos ver a otras personas y hablar con ellas!. 
La anciana no estaba muy convencida. 
¡Hace mucho tiempo que no hablo con nadie!. Dijo: la anciana. 
¿Crees que puede importarle a alguien lo que yo le diga?. 
¡Claro que sí!. ¡Verás como nos divertimos!. 
Se pusieron en marcha, bajaron despacito, como el que no quiere perder ni un minuto de la vida. 
Iban admirando el paisaje, los árboles, las flores y los pequeños animalitos que veían por el camino. 
Llegaron al mercado y extendieron sus bordados sobre una gran mesa. 
Todo el mundo se paraba a mirarlos. ¡Eran tan bonitos!. 
La gente les compró todo lo que llevaban. ¡Además hicieron buenos amigos!. 
Enseguida, los demás, se dieron cuenta de la gran persona que era la viejecita y le pedían consejo sobre sus problemillas. 
Al principio, le daba un poco de vergüenza que todo el mundo, la preguntara cosas. Pero poco a poco descubrió el gran valor que tienen las palabras y cómo muchas veces una palabra ayuda a superar las tristezas. 
Palabras llenas de cariño como: 
¡Animo, adelante, puedes conseguirlo!. ¡Confía en ti, cree en ti!. 
Ella también aprendió ese día, que las cosas que sentimos en el corazón, debemos sacarlas fuera, quizá los otros puedan aprovecharlas para su vida. 
La arañita le decía a la anciana: ¡Deja volar tus sentimientos, se alegre, espontánea, ofrece siempre lo mejor de ti!. 
La viejecita y la araña partieron hacia su casita de la montaña. 
Siguieron haciendo bordados y bordados. 
Trabajaban mucho y cuando llegaba la noche la araña se iba a su rinconcito a dormir. La anciana se despedía de ella y le decía: ¡Gracias por ser mi amiga!. 
¡Un amigo, es más valioso que joyas y riquezas, llora y ríe contigo y también sueña!. 
Mientras sentía estos pensamientos, la viejecita se iba quedando dormida, sus ojos cansados se cerraron y la paz brilló en su cara. 
La luna les acompañaba e iluminaba la pequeña casita y nunca, nunca estaban solas. Más allá, muy lejos, sus seres queridos velaban sus sueños.
  
FIN

lunes, 14 de noviembre de 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

Queda Prohibido

Siena - La Toscana - Italia



USS George Washington, CVN 73

sábado, 12 de noviembre de 2011

Un corazón de oro

Vía Muy Interesante

Un semantal del que nunca más se supo

 Vía Muy Interesante

Un siglo de la Revolución que consolidó Mexico




Vía Muy Interesante