miércoles, 21 de diciembre de 2011

El árbol de Navidad


... En una gran ciudad, en Nochebuena, bajo un frío intenso, vi un niñito, muy niño aun, de seis años, quizás de menos aun, todavía no lo bastante crecido para que se le hiciera mendigar, pero ya lo suficiente para que uno o dos años más tarde se le enviara a hacerlo, como se liaría sin duda.

Aquel niño despertó tiritando una mañana, en un sótano húmedo y frío, abrigado con una especie de batita, vieja y raída. El aliento le salía en forma de vapor blanco: sentado en un rincón, sobre un baúl, distraíase activando de propósito su respiración, divirtiéndose con verla salir. Pero tenía mucha hambre. Desde la madrugada se había acercado ya varias veces a la cama de tablas, cubierta con un delgado jergón, en que estaba acostada la madre enferma, con la cabeza apoyada en un montón de harapos a guisa de almohada.

¿Cómo ha llegado hasta allí aquella pobre, mujer? Habrá salido sin duda con su hijo de alguna ciudad lejana en que la acometió la enfermedad. La dueña de aquel tugurio ha sido encarcelada dos días antes; hoy es fiesta y los demás inquilinos han salido. Sin embargo, uno de aquellos andrajosos está acostado desde hace veinticuatro horas, borracho perdido sin aguardar la fiesta. De otro rincón brotan los lamentos de una vieja de ochenta años, tullida por el reumatismo. Aquella vieja fue niñera, en su tiempo, quien sabe dónde; ahora se está muriendo, solitaria, gimiendo, quejándose, refunfuñando contra el chico que comienza a tener miedo de acercarse al rincón en que agoniza. Ha encontrado agua en el pasadizo, pero ni siquiera un mendrugo de pan, y vuelve por décima vez a despertar a la madre. Comienza a asustarse en aquel obscuro rincón; la tarde avanza, y sin embargo no hacen fuego. Halla a tientas el rostro de la madre, y se sorprende, de que no se mueva, y esté tan fría como la pared.

-¿Tanto frío hace? -piensa el chico.

Permanece inmóvil un rato, con la mano sobre el hombro de la muerta; después se sopla los dedos para calentarlos, y al ver su gorrita sobre la cama, busca despacio la puerta y sale del subsuelo. Hubiera salido antes si no le hubiera atemorizado el perro grande que, allá, arriba, en el pasadizo, ante la puerta del vecino, ladra todo el santo día. Pero el perro ya no está, y hete aquí el chico en la calle.

-¡Dios mío, qué ciudad!

Hasta entonces, jamás viera nada semejante. Allá, de donde ha venido, la noche es más obscura; sólo hay un farol para toda la calle; casitas bajas de madera, cerradas con postigos desde que obscurece, ni un alma; todo el mundo se encierra en su casa; sólo una multitud de perros que aúllan, centenares, millares de perros que aúllan y ladran la noche entera. Pero en cambio, allá hacía bastante calor y le daban de comer. Aquí, ¡Dios mío, qué bueno sería comer! ¡qué alboroto hacen aquí! ¡qué tronar! ¡qué luz y qué mundo de gente! ¡cuántos caballos y coches! ¡Y el frío, el frío! El cuerpo de los caballos humea frío, y sus ardientes hocicos soplan vapor blanco; sus herraduras suenan sobre la calzada a través de la blanca nieve. ¡Y cómo se atropella toda esta gente! ¡Dios mío, que ganas tengo de comer un pedacito de cualquier cosa!.. Y ahora que me duelen los dedos.
Un guardián del orden acaba de pasar y se ha vuelto para no ver al niño.

«Otra calle más... ¡oh, qué ancha es! ¡Seguro que me van a aplastar aquí! ¡Cómo gritan todos, cómo corren, cómo ruedan... y luces y más luces! ¿Y esto qué será? ¡Oh, qué vidrio grande! Y detrás de este vidrio un cuarto, en ese cuarto un árbol que sube hasta el techo; es el árbol de nochebuena... ¡Y cuántas luces hay debajo del árbol! ¡Cuánto papel de oro y manzanas, rodeados de muñecos, de caballitos! Hay muchos niños en el cuarto, bien vestidos, muy limpiecitos; ríen, juegan, comen, beben cosas. Aquí una Micuela que baila con otro chico: ¡qué linda es la chiquita! Allá, la música que se oye a través del vidrio.

El niño contempla admirado y ríe; ya no siente el dolor de los dedos ni de los pies, los dedos de su manita se han puesto cárdenos, no los puede doblar y le hacen mal al intentarlo. De pronto siente que le duelen los dedos: llora y se aleja. Divisa, a través de otro cristal, otra habitación y más árboles y pasteles de toda clase sobre la mesa; almendras rojas, amarillas. Cuatro hermosas damas se hallan sentadas y alguien llega, entran muchos señores. El chico se ha deslizado, ha abierto de pronto la puerta y se ha colado. ¡Oh, cuánto ruido hacen al verle, qué agitación! Al punto una dama se levanta, le pone un kopeck en la mano y le abre ella misma la puerta. ¡Qué miedo tuvo!

El kopeck se le ha caído de las manos y ha repiqueteado en el peldaño de la escalera: ya no podía apretar lo bastante sus deditos rojos, para llevar la moneda. El niño salió corriendo y caminó ligero, ligero. ¿Dónde iba? lo ignoraba. Querría llorar, pero tiene mucho miedo. Y corre, corre, soplándose las manitas. Y el pesar se apodera de él ¡se siente tan abandonado, tan azorado! Y de repente, ¡Dios mío! ¿qué otra cosa ocurre? Una multitud permanece allí y mira: En una ventana, detrás del cristal, tres muñecas bonitas, vestidas con ricos vestidos rojos y amarillos, y todo, todo como si fueran vivas! Y aquel viejecito sentado que parece tocar el violín. Hay también dos más, parados, que tocan pequeños, pequeñísimos violincitos y mueven la cabeza a compás. Se miran uno a otro, y sus labios se mueven: ¡hablan de verdad! Sólo que no se les oye a través del vidrio» Y el niño piensa primero que están vivos y cuando comprendo que son muñecos, se echa a reír. ¡Jamás ha visto muñecos semejantes, y no sabía que los hubiera así! ¡Y quisiera llorar, pero es tan gracioso, son tan graciosas esas muñecas!

De repente se siente asido de la ropa; a su lado se halla un muchacho grande y malo que lo da un puñetazo en la cabeza, lo arranca los calzones y le hace una zancadilla. El niño cae. Al mismo tiempo la gente grita; él se queda un momento rígido de pavor, luego se levanta de un brinco y echa a correr; corre, enfila una puerta cochera, no sabe donde, y se oculta en un patio, detrás de una pila de leña.

-Aquí no me hallarán, hay mucha obscuridad. -Se acurruca y se encoge; tal es su espanto que apenas se atreve a respirar.

Y de pronto siente un bienestar, sus manitas y sus piececitos no le duelen ya, tiene calor, tanto calor como al lado de una estufa, y todo su cuerpo se estremece. ¡Ah, va a dormirse! ¡qué agradable es dormir!

-Me quedaré aquí un momento y luego volveré a ver las muñecas -pensaba el pequeñuelo, que sonrió al recordar las muñecas. -¡Todo como si estuvieran vivas!

Ahora, hete aquí que oye la canción de su madrecita. Mamá, estoy durmiendo... ¡Ah, qué bien se está aquí para dormir!»

-Ven a mi casa, niñito, a ver el árbol de Navidad, -pronunció una voz suavísima.
Pensó primero que era su madrecita; pero no, no era ella.
¿Quién le llama? No sé. Pero alguien se inclina sobre él y le envuelve en la obscuridad, y él tiende la mano y de pronto... ¡Oh, qué luz! ¡Oh, qué árbol de Navidad! No, eso no es un árbol de Navidad, nunca lo ha visto ni parecido.
¿Dónde se encuentra? Todo brilla, todo irradia, y hay muñecos en derredor; pero no, muñecos no, varoncitos y mujercitas, sólo que resplandecen mucho. Todos giran a su alrededor, revolotean, le besan, le toman, le llevan, y él mismo tiende el vuelo. Y ve a su madrecita que le mira y le sonríe con alegría.
–¡Mamita, mamita! ¡ah! qué lindo es aquí, -le grita el pequeñuelo. Y de nuevo abraza a los niños y quisiera contarles también la historia de las muñecas que vio detrás del vidrio. ¿Quiénes sois, chiquillas? -pregunta riéndose y amándolas.
Es el árbol de nochebuena del Niño Jesús.
En casa de Jesús, para aquel día, hay siempre un árbol de Navidad para los niñitos que no tienen árbol propio.
Y supo que todos aquellos varoncitos y mujercitas eran niños como él, unos muertos de frío en las canastas en que los habían abandonado a la puerta de las casas de los funcionarios de San Petersburgo, los otros muertos en casa del ama de cría, en las isbas sin aire de los Tehaukhnas, algunos muertos de hambre en el seno agotado de sus madres, durante la calamitosa carestía, otros envenenados por la infección de los vagones de tercera clase. Todos están allí, todos son angelitos, todos se encuentran en casa de Jesús, y El mismo entre todos, extendiendo las manos sobre ellos, bendiciéndoles, a ellos y a sus pecadoras madres.

Y también las madres de los niños están allí, apretadas, y lloran; cada cual reconoce su hijo o su hija, y los niños revolotean hacia ellas, las besan, enjugan sus lágrimas con sus manecitas, y les suplican que no lloren, pues se hallan también allí.

Y abajo, por la mañana, el conserje encontró el cadáver del niño refugiado en el patio, helado, detrás de la pila de leña. También se encontró a la madre en el sótano.

Había muerto antes que él; ambos se han visto en el cielo, en la casa del Señor...

martes, 20 de diciembre de 2011

El Swing simple de Annika

El ángulo más importante

Deje su Ego a un lado

lunes, 19 de diciembre de 2011

Burgo de Osma (Soria)

Babá al ron con helado de vainilla

Cocina Ligera

Bechamel fácil y sin grumos

La bechamel es una salsa muy polivalente, que admite muchas variantes pero que tiene un par de inconvenientes (los grumos y el sabor a harina cruda) fáciles de solucionar. Ya verás que se puede hacer una bechamel fácil, sin grumos y con todo el sabor, sin más complicaciones

Ingredientes para hacer Salsa Bechamel:
1 litro de leche 
60 gramos de mantequilla 
60 gramos de harina de trigo 
Nuez Moscada 
Sal 

Receta para hacer Salsa Bechamel: 
2. Pon en un cazo a calentar la leche. 
3. En otro cazo derrite la mantequilla a fuego lento. 
4. Cuando esté derretida añade la harina y deja que se cueza. Si la dejas poco tiempo la bechamel sabrá a harina cruda, por eso es importante dejar que la harina coja algo de color, aunque sin llegar a dorarla ni quemarla. 
5. Ahora remueve bien, con una espátula de madera o varilla, la harina con la mantequilla hasta que la mezcla se desprenda de las paredes. 
6. Cuando la leche esté hirviendo viértela sobre la mezcla y aparta del fuego. 
7. Ahora toca remover constantemente hasta que desaparezcan los grumos de la bechamel (4 o 5 minutos). 
8. Solo queda echar una pizca de sal y rallar un poco de nuez moscada sobre la bechamel. 

A comer:
No te asustes cuando en el punto siete (7) veas que en el cazo tienes un montón de grumos y la leche suelta. Empieza a mezclar desde el momento en que viertes la leche hirviendo y los grumos irán desapareciendo. 
La bechamel de esta receta es ideal por su consistencia para usar como salsa, pero si quieres que quede más ligera (bechamel ligera) o más espesa (crema de bechamel) solo tienes que cambiar las cantidades de harina y mantequilla manteniendo el litro de leche: 

Bechamel Ligera: 40 gramos de mantequilla y 40 gramos de harina. 
Salsa Bechamel: 60 gramos de mantequilla y 60 gramos de harina. 
Crema Bechamel: 90 gramos de mantequilla y 90 gramos de harina. 

Espero que les guste la receta de bechamel, que disfruten en la mesa con esta salsa y que le pierdan el miedo a la bechamel. Un saludo cocineros y cocineras. 

Publicado por Javi Recetas

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cochinillo Asado con Ensalada

Cocina Ligera

Huevos al Plato

Cocina Ligera

Empanada de hojaldre york y queso


Ingredientes:
Una placa de hojaldre congelada 
Jamón york cortado en cuadritos 
Queso en lonchas 
Bechamel 
Huevo batido 

Elaboración:

Cortar de la placa de hojaldre dos rectángulos grandes colocar uno en la placa del horno con un papel debajo. 
Poner sobre el hojaldre una capa de bechamel extendida 
Sobre ella el jamón york cortado en cuadritos y sobre el tapándolo todo las lonchas de queso 
Untar con un pincel agua a todo el filo de la empanada 
Colocar el otro trozo de hojaldre encima y cerrar con ayuda del tenedor. 
Pintar con huevo batido y cocer a 200 grados hasta que esté dorada.

sábado, 17 de diciembre de 2011


La negativa a autorizar que Amaiur forme grupo responde a inercias anacrónicas del PP

Con independencia del sentido del informe de los servicios jurídicos de la Cámara, el PP, que tiene mayoría en la Mesa del Congreso, pudo haber dado luz verde a la petición de la coalición Amaiur de formar grupo parlamentario propio. Hizo lo contrario porque su política respecto a la izquierda abertzale sigue siendo la de la máxima dureza dentro de lo que la ley permita. La prueba de que se trataba de una decisión política es que sigue a la de Rajoy de excluir a Amaiur de la ronda de contactos previos a su investidura, porque "persigue objetivos que no contempla la Constitución".
El dilema era político, y el PP ha cometido un error que también lo es: primero, porque la renuncia de ETA al terrorismo ha dejado sin sentido la estrategia seguida para que la izquierda abertzale forzase esa retirada; segundo, porque favorece las posturas contrarias a la participación normalizada en las instituciones, tema sobre el que la coalición está dividida; tercero, porque es posible que el recurso que ayer presentó prospere (o que llegue hasta el Tribunal Constitucional convertido en una cuestión de derechos políticos conculcados), lo que colmaría las aspiraciones de los más radicales.
Un error, además, con dudosa fundamentación jurídica, porque (aparte de que, según Bono, había otro informe que avalaba la pretensión de Amaiur) el ahora conocido resulta contradictorio con numerosos antecedentes e incluso con la simultánea decisión de autorizar la estratagema de UPyD de integrar provisionalmente a un diputado de otro partido para alcanzar, no menos provisionalmente, el porcentaje de votos requerido por el reglamento para formar grupo propio. No se entiende por qué esa operación sería aceptable y la de formar grupo solo con los escaños obtenidos por Amaiur en Euskadi no lo sería. El informe apenas entra en el fondo de la cuestión, que podría simbolizarse en la paradoja de que el PNV, con cinco diputados en el País Vasco, pueda tener grupo, y Amaiur, con seis en esa comunidad, no.
Además, es poco inteligente. La historia está llena de ejemplos de partidos que sin ser en su origen democráticos se democratizaron en el ejercicio de la política parlamentaria. Por supuesto que a la izquierda abertzale actual, eje de Amaiur, le falta un largo camino para poder ser considerado un partido como los demás. Pero su evolución hacia la democracia es clara, y no se ve cuál sería la ventaja de ponerle trabas a su participación institucional, una vez que se ha producido el cese de la violencia.
Ni siquiera es cierto que al privarle de grupo se reduce el riesgo de una utilización demagógica de las instituciones para atacarlas. Son precisamente decisiones como la adoptada ahora lo que alimenta el discurso de quienes buscan, antes que nada, darse la razón retrospectiva sobre su rechazo de una democracia a la que acusan de seguir dominada por la "intransigencia española de siempre".
Editorial de EL PAÍS, 17/12/2011 

Comillas (Cantabria)

Mientras duermes (Jaume Balagueró 2011)

 

Dirección: Jaume Balagueró.
País: España.
Año: 2011.
Duración: 102 min.
Género: Thriller, terror.
Interpretación: Luis Tosar (César), Marta Etura (Clara), Alberto San Juan (Marcos), Iris Almeida (Úrsula), Pep Tosar (padre de Úrsula), Petra Martínez (Verónica), Margarita Rosed (madre de César), Oriol Genis (administrador).
Guion: Alberto Marini.
Producción: Julio Fernández.
Música: Lucas Vidal.
Fotografía: Pablo Rosso.
Montaje: Guillermo de la Cal.
Dirección artística: Javier Alvariño.
Vestuario: Marian Coromina.


La última película que comenté fue la sobresaliente No habrá paz para los malvados. A ver Mientras duermes llegué predispuesto a gozar de lo lindo, a reivindicar nuestro cine patrio. Me duele decirlo, pero no todo son parabienes para la última producción de Jaume Balagueró, que ha logrado estos últimos años meternos el miedo en el cuerpo con sus películas. Aquí cuenta con un actorazo como Luis Tosar en la piel de César, un portero de un bello edificio barcelonés, que se siente muy solo, y que alivia su tristeza a medida que el resto de las personas que le rodean alcanzan las cotas de infelicidad que él cree necesarias. Así es su triste vida; un regodearse en las desgracias ajenas. Como estas a veces no ocurren por azar, César les echa una mano. Así se encapricha de Clara, una joven de fácil sonrisa, muy simpática, que le saluda todas las mañanas por su nombre, y con quien alcanza cierta familiaridad. A César tanta simpatía, tanto buen rollo le repatea los higadillos y se empecina en hacer infeliz a la pobre muchacha. Y hasta aquí puedo leer.

Me esperaba algo mucho más vibrante. Sin embargo Balaguero pergeña un artefacto psicológico de cocción lenta. Se va la mitad de la película sin que uno tenga la sensación de haber entrado de lleno en la historia. Tosar le va cogiendo el tono a su papel, pero un director de actores no hubiera perdido la oportunidad de hacer de César un personaje inolvidable. No lo consigue Balagueró con Tosar, el cual sin lugar a dudas es lo mejor de la película, que dicho sea de paso tampoco es de extrañar habida cuenta de que son muy pocos los personajes que aparecen la mayoría secundarios sin apenas nada que aportar a la historia.

La historia trata de ser verosimil pero muchas de las cosas que se ven no son nada creíbles; la niña que es capaz de dominar a un psicópata, un fulano que pernocta bajo el colchón de su víctima sin ser detectado. Unos policías que parecen perspicaces pero no se coscan de nada, y un largo etcétera de detalles que todos sumados, impiden que la película llegue a ser lo contundente, brutal, desasosegante y enfermizamente divertida que es lo que me esperaba.

Permite pasar un rato entretenido, pero eso es un magro resultado tratándose de alguien que nos ha brindado perlas como Rec, Frágiles o Darkness.

por Chufo

El músico y la muerte - Lubomir Benés


PUBLICADO POR VIDEOS GENIALES

viernes, 16 de diciembre de 2011

Cómo son los vestuarios de los nuevos Estadios de Futbol

Vía Muy Interesante

Manual para saber cómo entender a las mujeres…

¿Cómo se hace un Gin Tónic sucio?

Vía Muy Interesante

jueves, 15 de diciembre de 2011

Santillana del Mar - Cantabria - España

Marathon New York

Playita Cala super

miércoles, 14 de diciembre de 2011

martes, 13 de diciembre de 2011

Una especie asombrosa en un planeta maravilloso

Buenos días. Puede que seas uno de esos millones de seres humanos que se acaban de despertar en mitad de una ciudad, un poco deprimidos, un poco hastiados de su vida cotidiana y con la idea de que este planeta es una mierda. Bien, es hora de que le des al play y veas este adelanto de la nueva serie de la BBC, Human Planet. Por los altavoces. Te cambiará el día.

Magic Floating Cube - Optical Illusion

HP - invent

HP - invent from Tom and Matt on Vimeo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Porque quiero tu cuerpo ciegamente...


Porque quiero tu cuerpo ciegamente. 
Porque deseo tu belleza plena.
Porque busco ese horror,
esa cadena mortal,
que arrastra inconsolablemente.
Inconsolablemente.

Diente a diente,
voy bebiendo tu amor,
tu noche llena.
Diente a diente, Señor, 
y vena a vena vas sorbiendo mi muerte.
Lentamente.

Porque quiero tu cuerpo
y lo persigo a través de la sangre y de la nada.
Porque busco tu noche toda entera.
Porque quiero morir,
vivir contigo esta horrible tristeza enamorada
que abrazaría, oh Dios, cuando yo muera. 

Blas de Otero

Arrullo


La noche está muy atareada
en mecer una por una,
tantas hojas.
Y las hojas no se duermen
todas.

Si le ayudan las estrellas,
cómo tiembla y tintinea la infinita
comba eterna.

¿Pero quién dormirá a tantas,
tantas,
si ya va subiendo el día
por el río?

(¿Dónde canta este país
  de las hojas
y este arrullo de la noche
honda?).

Por el lado del río
vienen los días
de bozo dorado,
vienen las noches
de fino labio.

(¿Dónde el bello país de los ríos
que abre caminos
al viento claro
  y al canto?)

La noche está muy atareada
en mecer una por una,
tantas hojas.
Y las hojas no se duermen
todas.

Si le ayudan las estrellas…
Pero hay unas más ocultas,
pero hay unas hojas, unas
que entrarán nunca en la noche,
nunca.

(¿Dónde catan este país
de las hojas,
y este arrullo de la noche
honda?)

Aurelio Arturo

¡LA HEMOS VUELTO A HALLAR!


¡La hemos vuelto a hallar!
¿Qué?, la Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Alma mía eterna,
cumple tu promesa
pese a la noche solitaria
y al día en fuego.

Pues tú te desprendes
de los asuntos humanos,
¡De los simples impulsos!
Vuelas según..

Nunca la esperanza,
no hay orietur.
Ciencia y paciencia.
El suplicio es seguro.

Ya no hay mañana,
brasas de satén,
vuestro ardor
es el deber.

¡La hemos vuelto a hallar!
-¿Qué?- -La Eternidad.
Es la mar mezclada
con el sol.

Arthur Rimbaud

domingo, 11 de diciembre de 2011

Amada, el áurea dice...


Amada, el áurea dice
tu pura veste blanca...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

El viento me ha traído
tu nombre en la mañana;
el eco de tus pasos
repite la montaña...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

En las sombrías torres
repican las campanas...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

Los golpes del martillo
dicen la negra caja;
y el sitio de la fosa,
los golpes de la azada...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

Antonio Machado

Segunda Carta Conyugal


Necesito a mi lado una mujer sencilla y equilibrada, 
y cuya alma agitada y oscura no alimentara continuamente 
mi desesperación. Los últimos tiempos te veía siempre 
con un sentimiento de temor e incomodidad. 
Sé muy bien que tus inquietudes por mí son a causa de tu amor, 
pero es tu alma enferma y malformada como la mía la que exaspera 
esas inquietudes y te corrompe la sangre. 
No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo.

Agregaré que además necesito unas mujer que sea mía exclusivamente, 
y que pueda encontrar en todo momento en mi casa. 
Estoy aturdido de soledad. Por la noche no puedo regresar 
a un cuarto solo sin tener a mi alcance ninguna de las comodidades 
de la vida. Me hace falta un hogar y lo necesito enseguida, 
y una mujer que se ocupe de mí permanentemente, incapaz como soy 
de ocuparme de nada, que se ocupe de mí hasta de los más insignificante. 
Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer otra cosa. 
Todo lo que te digo es de una mezquindad atroz, pero es así. 
No es preciso siquiera que esa mujer sea hermosa, tampoco quiero 
que tenga una excesiva inteligencia, y menos aún que piense demasiado. 
Con que se apegue a mí es suficiente.

Pienso que sabrás reconocer la enorme franqueza con que te hablo y sabrás 
darme la siguiente prueba de tu inteligencia: 
comprender muy bien que todo lo que te digo no rebaja en nada 
la profunda ternura, y el indecible sentimiento de amor que te tengo 
y seguiré teniendo inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no guarda 
ninguna relación con el devenir corriente de la vida. 
La vida es para vivirse. 
Son demasiadas las cosas que me unen a ti para que te pida que lo nuestro 
se rompa; sólo te pido que cambiemos nuestras relaciones, 
que cada uno se construya una vida diferente, pero que no nos desunirá más.

Antonin Artaud

ME HE QUEDADO SIN PULSO Y SIN ALIENTO...


Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.

Ángel González

sábado, 10 de diciembre de 2011

Día Internacional de los Derechos de los Animales 10.DIC

Cómo cantan las Cigarras

Vía Muy Interesante

Leo Harlem - Restaurantes

El Roto y los Paises

viernes, 9 de diciembre de 2011

Elije tu Mariguana

Mejor ninguna

El Burj Al Arab