miércoles, 6 de junio de 2007

Vida subterránea

Un día llegará, hombre soberbio y vano,
En que has de ser hermano del topo y del gusano…
Yo desprecié del topo la subterránea vida,
Hasta el día en que ví a mi madre querida
Ir, en ataúd, al subterráneo mundo…
Mi corazón, entonces, amó al gusano inmundo
Y quiso, como el topo, bucear en la tierra
Para hallar el tesoro que allí la muerte encierra ...

Tu corazón, una naranja helada

Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.

Mi corazón, una febril granada
de agrupado rubor y abierta cera,
que sus tiernos collares te ofreciera
con una obstinación enamorada.

¡Ay, qué acometimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve!

Por los alrededores de mi llanto
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.

De El Rayo que no cesa (1934-1035)
(Miguel Hernández)

Reproches

Como el cansancio se abandona al sueño
así mi vida a ti se confiaba...
Cuando estaba en tus brazos, dulce sueño,
te quería dejar ....y no acababa...

Y no acababa.....¡Y tú te desasiste,
sorda y ciega a mi llanto y a mi anhelo,
y me dejaste desolado y triste,
cual un campo sin flores y sin cielo!

¿Por qué huiste de mi? ¡Ay quién supiera
componer una rosa deshojada;
ver de nuevo, en la aurora verdadera,
la realidad de la ilusión soñada!

¿Adonde te llevaste, negro viento,
entre las hojas secas de la vida,
aquel nido de paz y sentimiento
que gorjeaba al alba estremecida?

¿En qué jardín, de qué rincón, de dónde
rosalearán aquellas manos bellas?
¿Cuál es la mano pérfida que esconde
los senos de celindas y de estrellas?

¡Ay quién pudiera hacer que el sueño fuese
la vida!, ¡Que esta vida fría y vana
que me anega de sombra, fuera ese
sueño que desbarata mi mañana!


Juan Ramón Jiménez

martes, 5 de junio de 2007

Cocodrilo que arrancó un brazo al veterinario

Fotografía del Cocodrilo del Nilo que arrancó el brazo izquierdo a un médico veterinario en el zoológico de la isla de Taiwan.

Imagen de la agencia AP.

Ceniciento Mussolini

Ven a Guadalajara, dictador de cadenas,
carcelaria mandíbula de canto:
verás la retiradas miedosa de tu hienas,
verás el apogeo del espanto.

Rumorosa provincia de colmenas,
la patria del panal estremecido,
la dulce Alcarria, amarga como el llanto,
amarga te ha sabido.

Ven y verás, mortífero bandido,
ruedas de tus cañones,
banderas de tu ejército, carne de tus soldados,
huesos de tus legiones,trajes y corazones destrozados.

Una extensión de muertos humeantes:
muertos que humean ante la colina,
muertos bajo la nieve,muertos sobre los páramos gigantes,
muertos junto a la encina,
muertos dentro del agua que les llueve.

Sangre que no se mueve
de convertida en hielo.
Vuela sin pluma un ala numerosa,
rojo y audaz, que abarca todo el cielo
y abre a cada italiano la explosión de una fosa.

Un titánico vuelo
de aeroplanos de España
te vence, te tritura,
ansiosa telaraña,
con su majestuosa dentadura.

Ven y verás sobre la gleba oscura
alzarse como un fósforo glorioso,
sobreponerse al hambre, levantarse del barro,
desprenderse del barro con emoción y brío
vívidas esculturas sin reposo,
españoles del bronce más bizarro,
con el cabello blanco de rocío.

Los verás rebelarse contra el frío,
de no beber la boca dilatada,
mas vencida la sed con la sonrisa:
de no dormir extensa la mirada,
y destrozada a tiros la camisa.

Manda plomo y acero
en grandes emisiones combativas,
con esa voluntad de carnicero
digna de que la entierren las más sucias salivas.

Agota las riquezas italianas,
la cantidad preciosa de sus seres,
deja exhaustas sus minas, sin nadie sus ventanas,
desiertos sus arados y mudos sus talleres.

Enviuda y desangra sus mujeres:
nada podrás contra este pueblo mío,
tan sólido y tan alto de cabeza,
que hasta sobre la muerte mueve su poderío,
que hasta del junco saca fortaleza.

Pueblo de Italia, un hombre te destroza:
repudia su dictamen con un gesto infinito.
Sangre unánime viertes que ni roza,
ni da en su corazón de teatro y granito.
Tus muertos callan clamorosamente
y te indican nu gritoliberador, valiente.

Dictador de patíbulos, morirás bajo el diente
de tu pueblo y de miles.
Ya tus mismos cañones van contra tus soldados,
y alargan hacia ti su hierro los fusiles
que contra España tienes vomitados.

Tus muertos a escupirnos se levanten:
a escupirnos el alma se levanten los nuestros
de no lograr que nuestros vivos canten
la destrucción de tantos eslabones siniestros.

De Viento del Pueblo (1936-1937)
(Miguel Hernández)

El Candirú

El candirú, un pez de unos seis centímetros de longitud que vive en los ríos de Sudamérica, es el único parásito vertebrado del hombre. Se introduce por los orificios naturales de los bañistas y, una vez dentro, se engancha al organismo con unas púas que le salen de la piel, produ-ciendo tremendos dolores en las personas afectadas.

El Café

El café tuvo probablemen-te su origen en el siglo IX en Etiopía, y se hizo muy popular por sus efectos estimu-lantes. Pero, durante cuatro siglos, sus consumidores se limitaban a masticar los granos. No fue hasta el siglo XIII cuando los árabes decidieron cocerlos y beber el líquido resultante.

Cura de la Locura


Para curar la locura, los médicos babilonios recetaban al enfermo la hoguera o el entierro vivo, sistemas que acababan con la enfermedad de raíz.

Los Dioses


Los hombres temen a los mismos dioses que han inventado.

Lucano

NO al Terrorismo ...

Esta noche termina, si no lo había hecho ya con el atentado de Barajas, "oficialmente" la tregua indefinida de ETA. Desde aquí quiero mostrar mi repulsa a cualquier forma de terrorismo. Algún día podremos disfrutar de LIBERTAD...

Escrito por Nightjar a las 15:21
Me solidarizo por completo con esta entrada: ... Al .ma. sam ...

lunes, 4 de junio de 2007

Características de una Copa de Vino

Club del Vino Carrefur

Temperaturas ideales de los Vinos

Club del Vino Carrefur

Cómo abrir una Botella de vino

Club del Vino Carrefur

El inspector

- Un vino excepcional -, apuntó el inspector mientras dejaba el catavinos encima de la mesa.
- Efectivamente, he de reconocer que el enólogo este año se ha superado -, asintió Martín mientras servía otra generosa copa a su interlocutor.
- ¡¡Basta, basta!! -, indicó gesticulando el inspector, -que aunque el vino me guste, el asunto que me ha traído hasta aquí es otro bien distinto-.
- Ya supongo que es lo que le trae por nuestra bodega…..si no me equivoco vendrá por el asunto de la desaparición de Andrés, el encargado de las cubas, ¿no? -, indicó mientras alargaba la copa rellena al inspector. Este, aunque hizo un ligero amago de declinar la invitación, al final tomó la copa y la apuró de un solo trago. Después y con el pensamiento más centrado en el regusto del caldo ingerido que en la conversación, asintió lentamente con la cabe-za:
- Exacto.
A continuación volvió a dejar la copa encima de la mesa de caoba del despacho y se inclinó hacia delante en el si-llón, con objeto de acercarse más a su interlocutor.
- ¿Podría hablar con alguna persona que trabajase con Andrés?..
- No hay problema -, indicó Martín levantándose del sillón e invitando al inspector a que le acompañara hacia la puerta. – Hablaremos con su compañero Antonio. Es la persona que trabaja con él - aclaró.
- ¿Qué le ha sucedido en la cara? -, preguntó el inspector al observar de cerca de Martín.
- ¿Cuál, esto? -, respondió señalándose su ojo derecho, que presentaba un pequeño moratón. – El otro día, que me di un golpe con la puerta del tractor, pero no es nada grave -, respondió.
Mientras andaban por el pasillo en dirección a la bodega el inspector comenzó un sutil interrogatorio:
- ¿Cuándo echaron en falta a Andrés?.
Martín levantó la mirada hacia el techo, tratando de recordar: - Veamos… yo marché a Madrid el martes y cuando regresé el miércoles por la tarde me comentaron su ausencia…-, indicó.
- ¿Y en qué consiste el trabajo de Andrés?
- Pues que quiere que le diga inspector, depende de la época del año pero ahora en septiembre es cuando mas se intensifica la labor: hay que recibir la uva, descargar los remolques, preparar los contenedores de fermentación, limpiar las barricas ,etc…..¡total! un follón…..y este hombre nos ha dejado tirados precisamente ahora…. -, se la-mentó; - Como no aparezca antes de mañana voy a tener que sustituirle….y mire que lo siento porque el muchacho trabaja bien, pero….-.
- ¿Sabe si tenía problemas o gente que le quisiera mal? -, siguió inquiriendo el inspector
- ¿Quién Andrés? -, respondió Martín sorprendido, - pero si es un trozo de pan…..no creo que tenga enemigos -, confirmó mientras abría, no sin esfuerzo, el portón de la bodega.
Se trataba de una gran sala, con mas aspecto de aséptica nave industrial que de romántica y añeja bodega. El sue-lo era de baldosa rústica, al que se quedaban adheridas las suelas de los zapatos debido a los restos de mosto de-rramado. Distribuida regularmente se situaba una hilera de diez inmensos contenedores de aluminio de los que e-manaba un olor dulzón propio de los vapores de la fermentación. Al fondo de la sala aparecía una cristalera a tra-vés de la cual se distinguían las siluetas de dos personas que cacharreaban entre frascos y tubos de ensayo.
Martín entró primero en el laboratorio y procedió a las presentaciones. Juan, el enólogo de la bodega, que parecía muy ocupado con una probeta, saludó brevemente con la cabeza y se excusó por no poderles atender en ese ins-tante ya que tenía que marcharse, indicando que a la hora de la comida hablarían tranquilamente. La otra persona era Antonio, un muchacho joven, tímido y aparentemente con un ligero retraso (al menos en el habla, según pudo comprobar el inspector).
- A ver Antonio -, le dijo Martín pasándole un brazo por encima del hombro cariñosamente; - el inspector quiere hacerte algunas preguntas acerca de Andrés….
El muchacho asintió con la cabeza mientras su mirada se centraba en una pequeña uva aplastada del suelo.
- Veamos -, comenzó el inspector, - ¿tú eres compañero de Andres, no? -. El muchacho volvió a asentir levantando la cabeza, aunque mantenía la misma expresión de mirada perdida.
- ¿Desde cuándo le conoces? -, prosiguió el inspector.
- Desde chicos -, respondió, - nuestros padres son vecinos en el pueblo.
- ¿Notaste algo raro en Andrés estos últimos días?, ¿algo que no fuera habitual, fuera de lo común?......
- No señor -, respondió el muchacho encogiéndose de hombros, - toda esta semana hemos estado juntos limpiando las barricas,…la de los grandes reservas, - aclaró mirando a Martín quien le dio la razón, - y no me dijo nada…
- ¿Cuándo fue la última vez que le viste?
- ¿A Andrés?,…..creo que…a última hora del martes, cuando me iba a casa; estaba rellenando las cubas -, dijo diri-giéndose a Martín
- ¿…Las cubas? -, preguntó el inspector.
- Se refiere a las cubas de fermentación -, aclaró Martín señalando con el dedo los contenedores metálicos.
- ¿Y no te extrañó ver su coche parado a la puerta de la bodega toda la semana? -, siguió preguntando el inspector. - Pues no señor; muchas veces marcha a casa andando, sobre todo a final de mes cuando suele andar justo de dinero…
- Es cierto-, corroboró Martín, - aunque es muy buen muchacho tiene un pequeño vicio con las tragaperras, pero nada serio…. unas caminatas a casa para ahorrar en gasoil y punto -, añadió quitando hierro al detalle.
En ese momento se acercó el enólogo solicitándole a Martín que le acompañase.
- Adelante, vaya -, le indicó el inspector, - yo me quedo aquí charlando con Antonio -.
Cuando quedaron solos el inspector cambió de registro:
- ¡Menuda bodega tenéis aquí! -, exclamó mientras miraba a su alrededor
- Si, señor -, respondió Antonio siguiéndole con la mirada.
El inspector se acercó a uno de los contenedores metálicos y, ajustándose las gafas, observó la lectura de uno de los relojes.
- Es un termómetro -, aclaró Antonio,-lo usamos para controlar que la temperatura no varíe durante la fermenta-ción.
El inspector siguió caminando por la bodega seguido de cerca por Antonio. Al llegar a la última de las cubas se a-cercó al termómetro y después de darle unos golpecitos con el dedo índice para verificar la lectura continuó pa-seando mientras proseguía con el interrogatorio:
- ¿…Y tú no tienes problemas con el sueldo? -,
- Yo es que vivo con mis padres -, respondió Antonio.
- Ya., respondió el inspector mientras revisaba unas cajas de botellas apiladas…..¿pero nunca le habéis pedido a Martín que os suba el sueldo? -, insistió.
Antonio se encogió de hombros: - Yo no, pero Andrés si que ha tenido varias peloteras con el jefe -, dijo sonriendo divertido.
- ¿Bueno, pero la cosa no habrá llegado a las manos? -, siguió insistiendo el inspector aunque continuaba dándole la espalda y andando entre las cubas aparentemente distraido.
- ¡Qué va! -, contestó Antonio agitando su mano derecha; - precisamente el martes tuvieron una bronca aquí mis-mo y Juan y yo tuvimos que separarles….-.
- ¡Ah sí!-.
- Si señor -, asintió Antonio, - Andrés incluso llegó a golpear al señor Martín-.
El inspector se volvió súbitamente: - ¿Y qué hizo Martín?-.
- El señor Martín se encaró con él y gritó: “Si no fuera por tu padre, hace tiempo que estarías en la calle” -, res-pondió Antonio, -…luego se marchó-.
- ¿Qué quería decir con esa frase? -, siguió preguntando el inspector, cada vez mas interesado.
Antonio bajó el tono de su voz y se acercó al inspector: - Al parecer el padre de Andrés y el señor Martín se criaron juntos aquí en la finca y desde entonces son muy buenos amigos; por eso aceptó contratar a Andrés a pesar de sus vicios… -, concluyó Antonio.
En ese momento apareció Martín por la puerta:
- Espero que pueda acompañarnos en la comida inspector, porque he avisado que seríamos dos mas a comer -.
-Se lo agradezco-, respondió éste, - ya es un poco tarde para bajar a comer al pueblo -.
- Además Juan me ha dicho que tiene lista la primera prueba de vino del año y que nos llevará una jarra para ca-tarlo durante la comida -, puntualizó Martín.
Efectivamente el enólogo acudió a la mesa portando un par de jarras de vino recién fermentado. La comida trans-currió en un ambiente agradable y todos dieron buena cuenta de las viandas y los caldos.
- Un vino excepcional, Juan -, señaló Martín
- Es cierto -, corroboró el inspector sirviéndose otra copa. – No es que yo entienda mucho de vinos, pero éste tiene un sabor muy agradable, ¿no?.
- si, si,…-, asintió el enólogo gesticulando con los brazos, - me recuerda a cuando era pequeño; mi padre hacía vi-no y para que le diera sabor lo que hacía era sumergir un jamón dentro de la barrica -.
- ¿Cómo? -, preguntó extrañado el inspector ante tal ocurrencia.
- Sí-, aclaró Martín dirigiéndose al inspector, - hay gente que mete jamones enteros en las cubas durante el pro-ceso de fermentación; el jamón se disuelve por completo y algunos creen que el sabor se transmite al vino…pero eso no son mas que sandeces -, finalizó sonriendo.
Entonces el inspector abrió unos ojos como platos, pareció estar meditando durante unos segundos y a continua-ción se volvió hacia Juan:
- ¿Dime que no es cierto que cuando sumerges un jamón aumenta la temperatura de la cuba?.
Juan miró extrañado a Martín y a continuación se volvió hacia el inspector para responder: - pues si, aumenta unos cuantos grados la fermentación, ¿por qué?-.
El inspector palideció. Se levantó enérgicamente de la silla y apoyando ambas manos en la mesa, le preguntó:
- ¿Este vino es de la última cuba? -.
El enólogo aún mas extrañado asintió mientras se encogía de hombros. En ese instante el inspector notó un vuelco en el estómago que hubo de contener; a continuación se sirvió compulsivamente dos grandes vasos de agua, de-rramando gran parte del contenido por el mantel y bajo la mirada incrédula del resto de comensales que lo miraban extrañados. Pasados unos minutos se tranquilizó y volviéndose a Martín le preguntó:
- ¿Puede usted demostrar que estuvo fuera de la bodega entre el martes y el miércoles? -.
Martín arqueó las cejas extrañado; no obstante extrajo la cartera del bolsillo del pantalón y depositó sobre la mesa los albaranes firmados de la partida de vinos que había ido a vender a Madrid.
- Gracias -, contestó el inspector verificando los papeles. – Perdone Martín pero tenía que comprobar la coartada -, se disculpó. Entonces relató a los presentes que ya conocía el paradero de Andrés y que por favor no bebieran más vino de las jarras.

por Luis Angel Vicente Carnicero

Corrupción

La corrupción raras veces comienza por el pueblo.

Montesquieu

Hora de Comer

La hora perfecta de comer es, para el rico cuando tiene ganas, y para el pobre, cuando tiene que.

Luis Velez de Guevara

Orejas y Boca




Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para escuchar más y hablar menos.


Zenon de Citión

Verdugos ...








A los vedugos se les reconoce siempre, tienen cara de miedo.

Jean-Paul Sastre

domingo, 3 de junio de 2007

Justicia Militar








La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.

Groucho Marx

Amor Prohibido ...

¡ No WAR !

Ménage à trois

Se acerca insegura. Aunque llena de deseo. Me acaricia tímida. Despacio. Muy despacio. Alargando la espera. Siento la suave presión de su dedo y una descarga eléctrica enciende mi cuerpo. Me mira. La miro. Solos. Frente a frente. No hay marcha atrás. Duda. Hay pánico en sus ojos. Se aleja. Sin decirme una palabra. El monitor.

Se sienta a mi lado en silencio. Uno a uno coloca sus dedos sobre mí, sin mirarme. Desvergonzados, comienzan a explorar un cuerpo aprendido de memoria en busca de palabras. -Si no evitase mirarme encontraría alguna, estoy seguro… Es tan buena jugando al Scrabble-. Algo se interpone entre nosotros. Puedo verlo en sus ojos. Retira bruscamente sus manos y se aleja. El teclado.

Enciendo el ordenador. Necesito escribir. Coloco mis manos sobre un teclado expectante mientras mis ojos con-templan con impotencia un parpadeo ininterrumpido sobre fondo blanco.Es inútil. Poco a poco el pánico se apodera de mí, paralizándome. Ni una frase. Sólo el cursor. Intermitencia insolente. Ni una palabra. Nada. Un folio blanco. Y yo.

por K.

Dónde está el defecto

Un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.
Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo.
El ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo.
Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estratagema.
Regresó de nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto".
El científico pegó un salto y gritó: "¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?".
"Justamente aquí", respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo. "Todo lo que hace falta para descubrir al 'ego' es una palabra de adulación o de crítica".

Autor desconocido

sábado, 2 de junio de 2007

La mentira

Una copa de vino medio vacía también está medio llena: pero una media mentira no será nunca una media verdad.

Jean Cocteau

Cambios en el Sistema de Handicap

Al Ataquerrr - (Chiquito de la Calzada)

Canguros

Se sospecha que los canguros pueden suicidarse por pena, al igual que los perros cuando pierden a su amo. En 1989, una hembra de canguro murió repentinamente en un zoológico de Brescia, Italia. Una semana después, su compañero se tiró al barranco que separaba los animales del público, y resultó muerto.

Caballito de Mar - Hipocampo

Los hipo-campos, o caballitos de mar, machos son los que traen los hijos al mundo. La hembra agrede se-xualmente a su compañero, y deposita los huevos en una especie de bolsa. El hipocampo papá produce una especie de placenta y alimenta a las crías.

Buitres

Todos los inviernos, unos mil buitres se reúnen en el par-que nacional de Gettysburg, en Estados Unidos, pero nadie sabe por qué. Los investigado-res han apuntado que la ex-plicación esté posiblemente en la sangrienta batalla ocurri-da allí en 1863. Más de 50.000 hombres yacían muertos o heridos en la zona. Los buitres pudieron sentirse tan atraídos por la gran cantidad de carroña como para volver allí año tras año, y pasar esa costumbre a sus descen-dientes.

Buena Vista


Tal es la agudeza visual del león, que consigue percibir a sus presas hasta una distancia de un kilómetro y medio. Pero el récord lo ostenta el halcón, que es capaz de avistar un suculento manjar con la misma nitidez que un ser humano equipado con unos prismáticos de nueve aumentos.

Bisontes

En 1874, tras la inauguración de la línea de ferrocarril Union-Pacific, más de 5.000 cazadoresde Kansas City se trasladaron a las grandes praderas para aniquilar bisontes. En el verano de1874, más de 2.000 cazadores salían diariamente a dar caza a estos bóvidos en las proximidades del río Rickaree. La marca diaria de estos sanguinarios cazadores era de 60 bisontes por hombre, y unos 1.200 por temporada. A pesar de que no era aprovechable la carne ni la piel de estos animales, un equipo de dieciséis cazadores llegó a abatir 25.000 ejemplares en un año.

Anamalops

En el mar de Benda, en el sudeste del Archipié-lago asiá-tico, los pescadores emplean como cebo infalible el órgano fosforescente que cortan a un pez llamado Anomalops, ya que el apéndice sigue iluminado unas horas después de haberse arrancado.

Amor Canibal

"...Estaba sobre su espalda, me senté en un ángulo de 90 grados con respecto a sus caderas. Separe sus piernas y moví mi lengua para arriba y para abajo haciendo mover para los lados la cubierta de su clítoris. comencé a sentir dos pequeñas protuberancias, a los lados del clítoris...estaba excitada. Continué con los movimientos de lengua, posicioné mi dedo en su perineo. mi lengua estaba en el lugar correcto, y pude sentir en mi dedo su contracción preorgásmica..."

...Se me olvidaba que a ti no te gusta sentir y que mi habilidad para transformar lo prometedor en frustración siempre se desata de manera maravillosa contigo; pensé que ya no quería tocarte, pensé que era mejor idea probarte. Solo quería probarte...¿que de malo tiene?..siempre has sido mi espejo, mi protocolo de reflexión y ahora tenía que liberarte de mi.

¿Canibalismo?, qué manera mas vulgar de nombrar un ritual, ¿es tan difícil comprender al consumo en su fase sagrada? No, lo que hice fue adquirir tu sustancia. siempre dijiste que eras mi espejo.

El "tabú" sólo se instala en la parte animal del cerebro y en personas débiles mentalmente, lo que les impide co-mer, provocándoles vómitos y otras manifestaciones físicas parecidas, a mi no me pasó nada, somos lo que co-memos.

Solo quería saber a qué sabía tu soberbia,-Tomad, comed, éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre- arranqué de una sola dentellada tu clítoris y lo mastiqué despacito y pensé que no sabía lo suficiente, que seguramente habrían otras partes cargadas de mana, ¿a qué sabrá tu corazón?, la cabeza, los senos, los muslos, los dedos de tus pies.

... Te comí entera, así no más, a mordiscos lentos, como si se tratara de un pollo despresado...

¿Qué le vas a decir a tus amantes? ¿cómo les vas a describir lo que sentiste sin hacer que caigan también en la perversa tentación de la fantasía?

"me partió en seis pedazos: cabeza, tronco, brazos, pelvis, muslos, piernas, incluyendo, claro está, manos y pies. Podría haberme partido en ocho, le faltaron mis maravillosas rodillas, el hueso redondo de las rodillas, recubierto con la única porción de carne roja que existe en el cuerpo humano, me devoró así como si fuera un mango verde, a mordiscos "

Nunca sabrás que no me gustaron tus ojos, dicen que cuando la persona pasa de los 35, se endurecen y se agrian, ya no vale la pena comerlos...tus ojos sabían a rencor, me comí tus labios, chupe cada uno de tus dientes...desta-cé tu lengua, pero no la comí...fue mejor y mas satisfactorio arrancarla en pedazos y escupirlos, cada palabra, ca-da decreto, cada expresión con que solías seducir a quien tocara tu canto de sirena, quedó reducido a nada.

No estuvo mal, solo fue el compromiso de amarte como a mi misma, de llevarte dentro, siempre supe que desea-bas ser devorada ¿recuerdas cuando ofrecías tus senos? ¿acaso no era solo una muestra de tu necesidad de sumi-nistrar alimento a toda aquella que fuera objeto de su solicitud, y no solamente al fruto que te negaste?

Lo que hicimos fue una muestra de amor... no solo te amé sino además te deglutí...te adoré, adoré oírte llorar de dolor...sabía que tenías sangre pesada...y no, no solo la sangre, también el corazón, el hígado, los riñones, todo cayó pesado, pero no estuvo mal, quería conocer tu sabor.

Cuando una se enamora de una mujer, lo normal es que quiera besarla. Para mí fue casi lo mismo. Sólo quería probarte. Me gusta la gente fuerte y robusta, sobre todo si son mujeres guapas. Y en mi cabeza comer y ser co-mido es lo mismo...me encontré contigo...

"Yo no tengo la culpa, señor fiscal, de que su complejo de bistec haya sido mas fuerte que el mío...

Sádico Texto: Colibrí.

Eugenio

viernes, 1 de junio de 2007

A mis hijos

a mis hijos

Cuando salgáis con prisa y el tiempo se os pegue a los talones.
Cuando el susto os aceche como una mala noche
cuando la vida os empuje sin daros tiempo a nada.
Cuando la oscuridad os invada y necesitéis la luz de la mañana.
Cuando estando con gente os sintáis completamente solos
cuando queráis dormir y os ocupe el insomnio.
Cuando tengáis ternura y sonrisas en las manos.
Cuando corráis bajo el árbol de la lluvia
o aspiréis el aire limpio de la tarde.
Cuando voléis las manos al encuentro de otras
y la boca se os abra en busca de otra boca:
yo voy a estar ahí.

Escrito por Musaraña
“El Acebuche”. Doñana 6.04.90

No es probable que me muera

No es probable que me muera
buscándote en los rincones
pero a veces pienso en ti
con tanta necesidad
que creo que voy a morir
simplemente de esperar.

Sí algún día amaneciera
con ánimo de olvidarte
no creo que lo consiguiera
pues en la casa que vivo
no está dispuesto el olvido.

Escrito por Musaraña

“El Acebuche”. Doñana 04.04.90

Sé que estás o que no estás

Sé que estás o que no estás
porque mi gesto cambia en tu presencia
pero explícame, si acaso puedes,
porqué en mis noches solitarias
te tengo tan cerca cuando duermo.

Me veo en el pasado ir a tu encuentro
y no llegando nunca
porque entonces hablar era alejarnos.

Ahora puedo leerte y escribirte
y atraída por esa fuerza para mí desconocida
buscarte y encontrarte.

Pero explícame, si es que tú puedes
porqué sigues a mi lado cada noche
porqué acompañas mi paseo y mi descanso
porqué al cerrar el libro vencida por el sueño
te apareces y me arrullas
y en mis ojos habita tu mirada si los cierro.

Escrito por Musaraña
“El Acebuche”. Doñana
01.04.90

Yo sé que a ti mi amor te sobra

a Toya.

Yo sé que a ti mi amor te sobra
pero déjame amarte
porque entiendo tan poco
una mañana de sol y sin tu sombra
que corro a guarecerme de tu ausencia
buscando espárragos trigueros,
cazando mariposas,
para evitar así, de alguna forma
que el alma se me venga a caer hasta los pies
por estar sola.
Así que por favor, déjame amarte
que a ti poco te importa
porque tú sabes que yo sé
que a ti mi amor te sobra.


Escrito por Musaraña
“El Acebuche”. Doñana - 29.03.90

Yo me moriré, y la noche

Yo me moriré, y la noche
triste, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos
de su luna solitaria.

Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien solloce
cerca de mi negra caja,
o quien me dé un largo beso
entre caricias y lágrimas.

Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y fragancias,
y amor en las avenidas
a la sombra de las ramas.

Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
sollozando en la ventana.

Juan Ramón Jiménez

Te deshojé como una Rosa

Te dehojé, como una rosa,
para verte tu alma,
y no la vi.

Mas todo en torno-
-horizontes de tierras y de mares--,
todo, hasta el infinito,
se colmó de una esencia
inmensa y viva.

el que quedará en pié cuando yo muera.

Juan Ramón Jiménez

Nostalgia

Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!

Juan Ramón Jiménez

Ya nadie mira la Luna

por Federico García Lorca

It was Eve's Fault ?

Swing

Siguiendo al Lider ...

Elementos de la Sangre

Regresando al origen ...

Adan y Eva del Futuro?

Salamanca - Plaza Mayor (Tierra de mis mayores)

Hace 100 días ya que este Blog vino al mundo